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20/10/2018

Baterías de litio: enemigo de la seguridad

Francisco M. M… / Jueves, 2 Agosto 2018 - 11:09

Es un hecho incontrovertible –y las estadísticas lo demuestran– que viajar en avión es la forma más segura de transporte, ya que los incidentes y accidentes aéreos han ido disminuyendo de manera importante a través de los años.

Esta disminución en la recurrencia de los accidentes de aviación se debe principalmente a dos adelantos importantes: la nueva tecnología disponible en las modernas aeronaves, y los entrenamientos a que se somenten tanto tripulaciones como personal de mantenimiento, que son cada vez más exigentes y adecuados a las nuevas necesidades.

Si bien es cierto que la causa principal de estos eventos son factores humanos, eso no quiere decir que forzosamente sea un tripulante o un técnico de mantenimiento quien cometa un error. No son pocas las veces –y cada vez van en aumento– en que una de las mayores emergencias que se puede enfrentar a bordo de un avión en vuelo es provocada, quizás inconscientemente, por un pasajero. Nos referimos al humo en cabina y posible fuego.

Los investigadores se han dado a la tarea de identificar los principales factores contribuyentes al humo o fuego a bordo de aviones comerciales, y han llegado a la conclusión de que en la mayoría de los eventos han sido las baterías de litio las culpables de muchos vuelos desviados, demorados o cancelados, eso sin contar los casos de incidentes y accidentes mayores que han costado vidas humanas.

Estos expertos calculan que un avión que transporta a cien pasajeros podría tener en su cabina unas quinientas baterías de litio instaladas en cámaras, computadoras, teléfonos celulares y muchos otros artefactos. Y si a esto le sumamos baterías de emergencia y cargadores, ya sean originales o genéricos, el problema se agrava.

Por su parte, el capitán John Cox, investigador especializado en accidentes aéreos por incendio, estima que diariamente se trasladan hasta tres mil quinientos millones de baterías en aviones de todo el mundo.

Ante esto, el entrenamiento a tripulaciones de la actualidad debe incluir la mejor forma de combatir incendios originados en estos equipos, empezando por explicar que cuando estás baterías son compactadas es muy fácil que provoquen humo o incendio, así como que no en pocos casos puede registrase una explosión por simple calentamiento y sin previo aviso.

Vale la pena comentar que los extintores de incendio que trabajan automáticamente solo se encuentran en los compartimientos de carga de los aviones, y están instalados ahí justamente para extinguir fuegos que no requieren supervisión del elemento humano. Los disponibles en la cabina de pasajeros deben ser operados manualmente por la tripulación, aunque muchas veces resulta difícil saber de dónde proviene el humo o fuego, y los segundos o minutos de reacción pueden ser la diferencia entre un susto y una tragedia.

Generalmente, si se detecta un humo a bordo y no se descubre la fuente dentro de los primeros tres a cinco minutos, es muy posible que la cabina de vuelo declare emergencia por incendio, por lo que los pilotos deben buscar de inmediato un aeropuerto alterno para aterrizar de acuerdo a sus procedimientos. Cuando esto sucede en un avión que vuela sobre el mar y a horas de distancia del aeropuerto más cercano, hablamos de la más grave emergencia que un piloto comercial puede enfrentar, y una en donde, además de una buena coordinación entre la tripulación, requerirá de aplicar toda su acertividad, rapidez y criterio.

Ante este inusitado aumento de casos de humo y fuego a bordo, en un futuro y en determinado tipo de vuelo quizá no sería raro ver la prohibición total al uso de todo tipo de artefactos con baterías de litio en los aviones. Después de todo, la seguridad de pasajeros y tripulantes es lo que debe prevalecer sobre cualquier otra consideración.

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