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23/05/2018

Pide ASF revisar deuda del GACM

Francisco Pazos / Lunes, 12 Marzo 2018 - 17:02
Hay tramos del esquema financiero de la obra en que se mezclan recursos públicos y privados

La Auditoría Superior de la Federación (ASF) sugirió a la Cámara de Diputados que se revise la naturaleza de la deuda que el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) asumió por seis mil millones de dólares para la construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM), mediante un mecanismo financiero de fideicomisos privados.

En la revisión de la Cuenta Pública 2016, el órgano fiscalizador detectó que existen tramos en el esquema financiero con el que el gobierno federal respalda el proyecto, definido por la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (STC), en los que es imposible distinguir si el dinero que egresa es de origen público o privado, por falta de información que lo respalde.

Para la ASF existen dudas sobre la afirmación que el GACM y la misma STC han hecho sobre el origen privado de la deuda multimillonaria asociada a la cesión de derechos de la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) que viajeros internacionales pagan al Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM).

Al respecto, la entidad aeroportuaria señaló a A21 que los fideicomisos donde se deposita el dinero proveniente del pago de la TUA son públicos y cualquiera puede revisarlos; al mismo tiempo, informó que, al tratarse de una observación del órgano fiscalizador, la empresa paraestatal no haría comentarios al respecto ya que los tres fideicomisos que forman parte del esquema financiero para el NAICM fueron publicados y su consulta es libre.

Asimismo, fuentes del área de comunicación del GACM agregaron que revisarán con el área de Financiamientos para, en su caso, ampliar su respuesta.

En su página web, el gestor aeroportuario detalló los mecanismos financieros mediante los que los recursos de la TUA son aprovechados para respaldar la construcción del NAICM, un proyecto de infraestructura estratégica con fin público, a través de un mecanismo tripartito de fideicomisos privados, que no obstante fueron transparentados por orden del Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales.

En la sugerencia 16-0-01100-02-13-001, correspondiente a la Auditoría Financiera y de Cumplimiento 359-DE, la ASF consideró necesario que la Cámara de Diputados “revise y evalúe” la Ley de Deuda Pública para que se regulen “los mecanismos de financiamiento utilizados por dependencias y entidades, estructurados mediante fideicomisos públicos o privados, para la construcción de infraestructura pública”.

El modelo que el órgano fiscalizador recomendó revisar es idéntico al que la STC y los consejos de administración del AICM y del GACM definieron para financiar la construcción del NAICM, a través de comprometer los recursos de la TUA con la adquisición de deuda vinculada al Fideicomiso 80460, “mecanismo que no se reconoció como deuda pública”.

Dicho mecanismo es legal e incluso, en los resultados del apartado 2 de la auditoría 359-DE, se ratifica que el esquema permite captar recursos sin recargar su costo al presupuesto federal mediante el engrosamiento de la deuda pública.

No es la primera ocasión que la SCT recurre a este modelo para financiar infraestructura aeroportuaria, en 2005, se utilizó para la ampliación de la Terminal 1 y la construcción de la Terminal 2 del actual aeropuerto, también mediante el respaldo del pago de la TUA.

En distintos foros, tanto el GACM como la STC han asegurado que las líneas de crédito y los bonos emitidos por el Fideicomiso 80460 corresponden a deuda privada, por lo que no engrosarán el endeudamiento soberano.

Mezclan recursos públicos y privados

En el último punto de la auditoría, la ASF detectó que existen problemas para determinar el origen de los recursos con los que la obra se está pagando, pues las contraprestaciones que resultan de la cesión de la TUA del AICM al Fideicomiso 80460, si bien tienen un origen privado en su definición, terminan mezclándose con recursos fiscales, lo que provoca que se pierda la ruta de su origen.

No sólo eso, al no ser posible la identificación de la naturaleza de los recursos, la ASF no pudo identificar si el mecanismo financiero diseñado para respaldar el pago de los contratos para la obra civil efectivamente se cumple, en cuanto a la proporción original definida en 42 por ciento de recursos privados y 58 por ciento de recursos públicos.

En total, el GACM obtuvo 58.8 mil millones de pesos de 2014 a 2016 en recursos fiscales y privados. Dicho monto fue resultado de reducciones al presupuesto del capítulo 6000 “Inversión Pública”, y ampliaciones al capítulo 4000 “Transferencias, Asignaciones, Subsidios y Otras Ayudas, recursos autorizados por la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

Al término de las ampliaciones del capítulo 40000, el GACM dispuso de los 58.8 mil millones de pesos –asociados al Fideicomiso no paraestatal 80726 y en donde también se incluyeron recursos privados– para el pago de gastos relacionados con la planeación, diseño y construcción del NAICM.

“Dentro de los recursos ejercidos se mezclan los de origen fiscal con los privados, debido a que, en los documentos que amparan las ampliaciones al capítulo de gasto 4000, no se distingue lo que corresponde a cada una de esas dos fuentes, y por consiguiente, en la Cuenta Pública no se reporta la naturaleza de su origen, con lo que no se transparenta el cumplimiento de la proporción de cada tipo de recursos, prevista en el esquema de financiamiento del NAICM”, cita la auditoría.

La ASF también detectó que, hasta el 2016, el total de recursos privados aportados al Fideicomiso no paraestatal 80726 superaba en 10.8 por ciento el total de recursos públicos aportados, en relación con el plan financiero original. Esto es, hasta ese año se habían recaudado en recursos privados más de 31 mil millones de pesos, mientras que la inversión fiscal fue de más de 27 mil millones de pesos.

Finalmente, la ASF recomendó al GACM que en sus informes financieros detalle a la SHCP el origen de sus presupuestos, pues la documentación con la que lo ha hecho no permite distinguir si efectivamente se está respetando la proporcionalidad del plan para pagar el NAICM.

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