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21/05/2018

¿Por qué perdieron las alas los tripulantes del Cessna 152?

Anli Álvarez Ramirez / Lunes, 15 Enero 2018 - 11:34
Expertos plantean las causas del accidente del avión de la Escuela de Aviación México

Ya han pasado cuatro meses desde que Jesús Fernando Rivera García, aspirante a piloto comercial de 20 años, y su instructor de vuelo, Hugo Alfredo Acuña Ortiz, de 21 años, perdieron la vida en un accidente a bordo de un avión Cessna 152 perteneciente a la Escuela de Aviación México.

La aeronave con matrícula XB-MZN salió el 1 de septiembre del Aeropuerto Internacional de Zihuatanejo y se dirigía al Aeropuerto Internacional de Acapulco. La torre de control de esta terminal perdió contacto con el Cessna 152 a las 19:30 horas de aquel día. Desde entonces, pasaron 45 días hasta que se encontró la nave en el municipio de Coyuca de Benítez.

De aquel fatídico accidente aún quedan interrogantes de lo que sucedió.

¿Por qué perdieron las alas?

Legalmente, y bajo las recomendaciones que extiende la OACI a propósito de Investigación de Accidentes, no es posible generar un dictamen oficial de lo acontecido hasta pasado un año. Por ahora, Enrique Martin, del Servicio de Búsqueda y Salvamento (SAR) de Venezuela, sugiere que los jóvenes tripulantes, en un sentido aeronáutico y metafórico, “perdieron las alas”.

Enrique Martín, de nacionalidad venezolana, fue contactado junto con sus compañeros, Leonardo Rangel y Guillermo Garroz, por unos especialistas mexicanos -e incluso por los padres del alumno Jesús Rivera- para participar en la búsqueda. De esta forma, la primera información que recibieron fueron los audios de comunicación.

La voz del que hablaba por radio era serena e informó su ruta, pero la torre de control le dice que no vaya por ese rumbo porque en el radar le aparece mal tiempo. Después, cuando se reporta en emergencia ya pegaban de brincos en la aeronave, voló un poco más y dejó de hablar”, narró Martin para A21.

Por otro lado, al encontrarse en un vuelo catalogado como “visual”, es decir, que pueden ver y *no ser vistos en radar, la torre no les podía indicar a los muchachos una ruta más segura a seguir, por lo que el mismo archivo de sonido indica que fueron los tripulantes quienes decidieron a qué dirección cambiar: irse más hacia el suroeste y bajar hacia la costa.

Así, la explicación del especialista es que el Cessna, al introducirse en esa zona, se sometió a fuerzas que la estructura del pequeño vehículo no podía soportar.

Es como si agarraras una cuchara y la empiezas a doblar, al principio te va a costar pero poco a poco se va a poner más blanda hasta que se rompe, eso mismo le paso al avión”, dijo el experto.

¿Dónde se gestó el accidente?

El pasado 14 de diciembre, los padres de Fernando Rivera publicaron un video vía Facebook donde manifestaron que, según la información otorgada por Armando Constantino, director de Análisis de Accidentes e Incidentes aéreos de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), la causa probable del siniestro fue una pérdida de conciencia situacional.

En dicha publicación, los familiares del alumno dijeron haber sido informados de que esta explicación forma parte de un archivo de investigación de lo sucedido. Así, A21 contactó a Constantino, quien negó la existencia de un predictamen del accidente, y además indicó que tampoco podría señalar una fecha para expedir dicho documento.

Ante esto, desde el punto de vista de Enrique Martin, “antes de que se estrellaran ya tenían el accidente encima, por no abortar el vuelo; el instructor debió verificar las condiciones del clima. Quizá se puede relacionar con conciencia situacional porque no tenía presente la situación atmosférica por donde iban a volar, pero no por no poder solucionarlo a bordo”.

Por ello, para el especialista en salvamento es dudoso que el aeropuerto de Zihuatanejo cumpla con las normas establecidas de seguridad, o tenga siquiera un control meteorológico para comunicar a los pilotos las condiciones del día, y así ellos puedan decidir si asumen la responsabilidad del vuelo o no.

Cabe destacar que, a propósito de esta aseveración, A21 solicitó una consulta con el aeródromo guerrerense y con el Grupo Aeroportuario Centro Norte (OMA), pero nadie atendió o proporcionó información al respecto.

Legitimidad del vuelo

Por otro lado, Alfredo Velázquez, director de la Escuela de Aviación México, defendió la legitimidad que permitía volar a los dos jóvenes aquel día, es decir, la institución dice poseer los documentos obligatorios certificados por DGAC para la práctica de instrucción, entre ellos: certificado de aeronavegabilidad, licencia del piloto y póliza de seguro. Al contar con ello, ambos tripulantes estaban autorizados a hacer maniobras aéreas.

El permiso que usaba el titular del vuelo, Hugo Acuña, estaba expedido sólo como piloto, no como instructor. Sin embargo, en el aeródromo de donde partieron, no era obligatorio exigir este tipo de licencia porque, según el artículo 13 del Reglamento de Operación de Aeronaves Civiles: “El explotador (u operador de la aeronave, es decir EAM) establecerá el sistema de verificación que habrá de seguir la tripulación de vuelo antes del despegue”.

Por esta razón, cada operador se guía bajo un manual propio y los aeropuertos siguen instrucciones mínimas en los protocolos de seguridad. Ante esto, Enrique Martin expresa: “El accidente se materializa en el lugar donde ocurre. En este caso nació en tierra y se gestó dónde lo encontraron”.

Esta premisa será explicada en la segunda entrega de esta investigación.

Fe de erratas: en este texto publicado ayer, queremos aclarar que omitimos el "no" al hablar sobre el Vuelo Visual (VFR) en donde el piloto dirige su aeronave manteniendo en todo momento contacto visual con el terreno.

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