
Muchos nos preguntamos si será exitosa la unión de las empresas Viva y Volaris; si no como una sola línea, sí con esta intención quizá más adelante. Tienen todo para serlo y sigo insistiendo en que, mientras se trate de fortalecer a las empresas, todo es bienvenido. En su tiempo, y quizá con algunas variantes, Mexicana y Aeroméxico, a través de CINTRA, trataron de hacer algo parecido; los obstáculos fueron insalvables, entre otros, no se encontró la facilidad de hacer algo con los sindicatos. Las aeronaves eran muy diferentes y las situaciones económicas de las empresas también. Al interior del sindicato de pilotos se discutía ya quién iba a ser el piloto número uno de la nueva empresa y cómo se integrarían las flotas para que fuera una sola. Finalmente, se optó por quedarse con una sola empresa y el desastroso resultado lo vivimos y se pagó con sangre.
Tanto Viva como Volaris son muy buenas empresas; la estrategia de negocios es muy similar, las flotas son prácticamente las mismas, ambas están sanas y bien podría pensarse en una megaempresa de bajo costo. Los CEOs son gente de negocios que ha demostrado su probidad hasta ahora; han sorteado momentos difíciles y ahí van saliendo adelante. A mí me gusta la idea de hacer una gran empresa, ya que guardan similitudes importantes; es cuestión de platicar y platicar y buscar el momento más oportuno para lograr esto. Por lo pronto, a Mexicana la están dejando que se enfoque más en la aviación regional, que por cierto es un nicho que no está bien atendido. Ya no queda “regalar” los boletos de avión si lo que quieren es no dejar una carga para el gobierno, que tiene que financiar proyectos más importantes. Con las tres líneas mexicanas se cubriría la demanda de la oferta de vuelos en nuestro país. Aeroméxico, por su lado, tiene atendido al pasaje como lo había buscado por mucho tiempo, sin una competencia que le incomode.
Todo este plan es congruente con los planes de crecimiento de la fabricación de aeroplanos a nivel mundial, que aunque no se compara el incremento de flota como en Asia, sí aumentará la demanda de aeroplanos en los próximos diez o veinte años. Ahora bien, sería bueno que se pensara en modernizar los procesos de obtención y revalidación de tantos trámites en nuestra autoridad; aunque se habla de simplificación, esta no es suficiente para agilizar todos los trámites. Hay que redoblar esfuerzos para lograr una verdadera simplificación. En mis tiempos en la Dirección de Licencias se convocaban reuniones cada martes para buscar empatar intereses con todos los actores de la aviación. No se puede avanzar si no se incluye a los interesados en agilizar nuestra aviación. Esto urge; lo que va a pasar es que la creación de PTA tardará más y, con el impedimento de contratar tripulaciones externas que marcan nuestros reglamentos, tardaremos más en lograr conformar tripulaciones preparadas y bien certificadas.
Por otro lado, debe verificarse el actuar de las unidades administrativas de la SICT; hay problemas de transparencia muy notorios. Las cosas en SENEAM ya no pueden hacerse de la misma manera; se requieren cambios que den certidumbre a los procesos internos. Hay muchas dudas en la compra de equipos y en el manejo de los problemas al interior del organismo. URGE.
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