
El adecuado desempeño de nuestra autoridad aérea es un elemento esencial para el buen funcionamiento de la industria.
La autoridad en aviación de cualquier país (y desde luego la AFAC de México) es la institución encargada de dirigir, coordinar o tomar decisiones en beneficio de la industria y tiene la responsabilidad de asegurar la eficiencia tomando acciones de acuerdo a la ley y que sean justas, oportunas y transparentes.
Sin embargo, el hecho de hacer bien las cosas requiere de una serie de condiciones que deben integrarse y mantenerse de forma constante.
Son varios los principales factores que permiten que una autoridad aérea trabaje de manera eficiente, pero el primero es la voluntad de hacerlo.
Un exigente sistema de autoevaluación, formación profesional, ética de servicio al público, comunicación efectiva, recursos económicos suficientes, capacitación de todo el personal y también una participación ciudadana que sea vigilante de sus funciones son indispensables para el ejercicio eficiente de una autoridad aérea.
El conocimiento técnico por parte de los más altos niveles de mando y administración permite comprender los procesos administrativos, las leyes vigentes y los procedimientos adecuados para tomar decisiones fundamentadas; una autoridad sin preparación tiende a actuar de manera improvisada o ineficaz, lo cual afecta directamente a la calidad de su gestión.
La modernización constante también es necesaria, pues el mundo cambia, las sociedades evolucionan y los problemas se transforman, y por eso una autoridad eficiente es aquella que se actualiza, que investiga y que es capaz de adaptarse a nuevos contextos tecnológicos.
La ética y la integridad constituyen pilares fundamentales en el desempeño eficiente de cualquier autoridad.
La ética en el servicio público impulsa a actuar con honestidad, responsabilidad y respeto hacia los usuarios.
Cuando una autoridad carece de integridad, prevalece el abuso de poder, la corrupción o el favoritismo, lo cual genera desconfianza y descontento.
Por el contrario, una autoridad que actúa con transparencia y apego a los valores éticos fortalece su legitimidad y fomenta la cooperación ciudadana; además, la integridad facilita la toma de decisiones justas, pues se prioriza el bien de la industria en lugar de intereses particulares o presiones externas.
Otro aspecto importante es la comunicación clara, directa y constante al interior, y es que una autoridad eficiente debe saber comunicar sus planes, decisiones y resultados, no solo para informar, sino también para generar confianza y promover la participación activa de todo el grupo. Esto evita rumores, confusiones y conflictos y, además, facilita la coordinación entre diferentes instituciones.
La autoridad debe estar lista para escuchar, ya que la retroalimentación de los profesionales expertos y conocedores de la industria aérea puede ofrecer información valiosa para mejorar políticas y programas.
La comunicación, por lo tanto, no es un proceso de un solo sentido, sino un intercambio continuo al interior y al exterior entre todos los involucrados en la operación de aeronaves comerciales de transporte de pasajeros.
La autoridad aeronáutica necesita recursos materiales, humanos y tecnológicos para trabajar de manera eficiente.
La eficiencia no depende únicamente de la voluntad o capacidad personal, sino también del entorno que la acompaña, y esto implica contar con equipos de trabajo capacitados y bien pagados, una infraestructura adecuada, financiamiento estable y herramientas actualizadas.
Se deben tener sistemas administrativos claros que faciliten el funcionamiento diario y eviten la burocracia innecesaria y la corrupción, porque los procesos lentos y poco organizados afectan la productividad y la eficacia. En este sentido, la modernización administrativa y el uso de tecnologías digitales contribuyen a agilizar trámites, mejorar la transparencia y ofrecer mejores servicios.
La planificación estratégica y la autoevaluación constante son también elementos esenciales para la eficiencia. Una autoridad que actúa sin planificación corre el riesgo de tomar decisiones apresuradas o incoherentes.
La planificación permite establecer objetivos concretos, definir prioridades y diseñar acciones a corto, mediano y largo plazo.
A su vez, la evaluación periódica de los resultados permite identificar errores, corregir deficiencias y aprender de la experiencia, y esta dinámica de análisis y mejoramiento continuo es clave para asegurar que las políticas implementadas realmente respondan a las necesidades de la industria.Finalmente, es fundamental no sólo escuchar, sino considerar en puestos clave la participación activa de los profesionales con experiencia como un factor que potencia la eficiencia y permite generar soluciones más realistas y efectivas.
Esa participación contribuye a identificar problemáticas de manera más precisa, fortalece la transparencia y proporciona un marco de legitimidad a las decisiones.
Una autoridad eficiente no solo dirige, sino que también dialoga, comparte responsabilidades y reconoce a la comunidad como un actor activo en la construcción del bienestar colectivo.
La industria aérea sólo puede desarrollarse plenamente cuando sus autoridades trabajan con responsabilidad, transparencia y un verdadero compromiso con la seguridad, y es por eso que fortalecer los elementos que hemos mencionado es fundamental para construir una aviación confiable y capaz de responder a los desafíos del presente y del futuro.
Para todos, una feliz Navidad y un mejor 2026.
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