
Podemos entender la necedad también como la obstinación casi siempre irracional en las propias ideas o actos y resulta ser uno de los rasgos más persistentes de la condición humana.
La necedad tiene una diferencia con la ignorancia que nace del desconocimiento, la obstinación surge de la negativa consciente a querer aprender o a rectificar y por eso mismo es una forma de ceguera voluntaria.
Desde lo más alto de los tres niveles de nuestro gobierno estamos viendo hoy la constante obstinación en la toma de decisiones importantes que están alentando el fanatismo cuya fuente natural es la ignorancia y un indeseable grado de insensatez en ciertos sectores de la sociedad Mexicana. Podemos ver, en esa obstinación de mantener el estado de cosas tal y como están a cómo de lugar, que hay un cierto componente de orgullo porque los necios no solo no se dan cuenta de lo que hacen mal, sino que además se niegan a aceptarlo.
La necedad viene siendo hija del ego y enemiga del diálogo verdadero y honesto.
En varios aspectos y de diferentes formas la necedad está influyendo en el sano desarrollo de nuestra industria aérea porque se insiste en mantener decisiones erróneas pese a las evidencias.
La carga trasladada por decreto al AIFA y la reducción de slots en el Benito Juárez a cualquier costo y a pesar de cualquier represalia externa son un gran error.
Nuestro gobierno ha fallado y violado convenios bilaterales, reglas y compromisos establecidos en materia de aviación y se comete el error adicional de no querer reconocerlo como causa de esas represalias por parte del Gobierno de Estados Unidos.
No se pueden defender decisiones que demuestran no ser las adecuadas, sin embargo, hoy vemos a quienes prefieren reafirmarse en sus errores como si fueran verdades únicas sin importarles ser vistos como ignorantes y pagar el precio en lugar de creer en la posibilidad de reconocer lo que está mal, aprender, aceptar y corregir por el bien de la industria aérea y del país.
En la industria de la aviación, esta actitud puede tener consecuencias desastrosas pues la obstinación puede crear más conflictos como el que hoy vivimos, que al final frenan el progreso y el desarrollo.
¿Por qué razón no reconocer el error de haber cometido violaciones a convenios aéreos al menos como un acto de humildad y de la madurez intelectual que tanto presumen?
Un verdadero líder es aquel que conserva la capacidad de dudar, de escuchar a los demás y de corregirse a sí mismo y a sus errores.
Ser obstinado en no reconocer este error es una forma sutil de autodestrucción porque encierra a algunas personas en la ilusión de que siempre tienen la razón y además tratan de convencer a los demás que muchas veces también caen en la misma tentación.
Frente a esto solo queda como defensa la conciencia crítica y la apertura al diálogo con todos los interesados e involucrados en el sector de aviación.
Los encargados de la toma de decisiones en aviación de nuestro país deben atreverse a cuestionar sus propias certezas y aceptar sus errores para poder liberarse de la necedad y la obstinación avanzando hacia una comprensión más plena de la industria aérea nacional y mundial.
La política se entiende como el acto de gobernar buscando el bien del país, de sus ciudadanos y de sus Instituciones. La política, entendida como el arte de gobernar y de buscar el bien común que debería ser un espacio de diálogo, reflexión y toma de decisiones racionales. Sin embargo, hoy la vemos dominada por un mal que corroe sus cimientos: la necedad y la obstinación en continuar haciendo cosas a pesar de saber que están mal.
Este vicio, caracterizado por la obstinación en las propias ideas y la negativa a admitir errores, se convierte en una forma de ceguera que está afectando a nuestra industria aérea y a nuestro país desde hace tiempo. La necedad política se manifiesta en múltiples niveles y hoy la vemos en políticos que se aferran a decisiones fallidas pasadas y presentes ya sea por orgullo, por capricho o conveniencia, negándose a rectificar incluso cuando la realidad les está demostrando sus errores.
Ahí está el caso de la todavía inexplicable cancelación de del aeropuerto de Texcoco y la construcción de un AIFA que no despega, decisiones y necedades que han costado en conjunto a los Mexicanos unos 400 mil millones de pesos y además el caso de Mexicana militar que pierde millones cada día que tiene un futuro por demás incierto.
Dejar atrás la obstinación, reconocer errores, consensuar y corregir es lo honesto y lo correcto
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