
En al menos dos colaboraciones previas “El papel de Europa hacia el 2040” (agosto 22) y “Una perspectiva sobre el espacio: Preparándonos para el 2075” (octubre 3), destaqué la relevancia de los informes: “ESPI 2040: Espacio para la prosperidad, la paz y las generaciones futuras”, elaborado por el Instituto Europeo de Política Espacial (ESPI), que propone una visión sobre el papel de Europa en el espacio de cara al año 2040 y el informe de la Royal Society, “Space:2075″, ampliamente reconocido como un documento fundamental -que examina el futuro del Reino Unido en el sector espacial- en la exploración de horizontes que busca preparar a los responsables políticos y a la sociedad en general para una era de actividad espacial acelerada.
En esta ocasión les presento la reseña y análisis del informe La economía espacial: actúa ahora o te quedarás fuera / The Space Economy: Act Now or Lose Out (HL Paper 190, 2024-2026), publicado el 4 de noviembre (2025), que si bien está dirigido a posicionar al Reino Unido en la nueva carrera espacial (NCE), aplica también para los países interesados en asegurar una posición protagónica, en lugar de ser simples observadores en este momento crucial en el que la economía espacial definirá el futuro del NewSpace y redefinirá la exploración espacial. El informe de 134 páginas puede leerse y descargarse en este vínculo:
https://publications.parliament.uk/pa/ld5901/ldselect/ldukspace/190/190.pdf
A lo largo de cinco capítulos: Introducción; Una estrategia para el espacio; Impulsar la economía espacial del Reino Unido; Aprovechar las alianzas internacionales; Garantizar un entorno operativo seguro en el espacio y el Resumen de conclusiones y recomendaciones, el Comité de Compromiso del Reino Unido con el Espacio, de la Cámara de los Lores del Reino Unido, a través del informe «La economía espacial: actúa ahora o te quedarás fuera», hace un llamado al gobierno británico a tomar medidas si el país quiere ser beneficiario de la nueva carrera espacial. El informe, es un urgente y contundente llamado a la acción para el gobierno británico. El documento advierte que, a pesar de las ambiciones establecidas en la Estrategia Nacional Espacial / National Space Strategy (NSS) publicada en 2021, el Reino Unido corre el riesgo de ser marginado en la carrera por la creciente y crítica economía espacial global.
Contexto y valor estratégico del espacio
El informe subraya que el valor del espacio para la sociedad moderna se subestima significativamente. El panorama global se caracteriza por cuatro tendencias principales:
- Crecimiento: Expansión del tamaño de la economía espacial, la inversión y la dependencia social (beneficios).
- Comercialización: Disminución de los costos de lanzamiento e innovaciones satelitales que facilitan la entrada de nuevos actores privados, como parte de la era del NewSpace.
- Congestión y desechos: El aumento de objetos, especialmente en la Órbita Baja Terrestre (LEO), está generando una inmensa congestión del tráfico espacial. Los desechos espaciales se consideran una amenaza existencial para el crecimiento futuro y ponen en riesgo a las misiones espaciales.
- Militarización: El dominio espacial es cada vez más vital para la seguridad nacional y la defensa, una realidad reconocida por la contribución de cerca de la mitad del gasto espacial del Reino Unido por parte del Ministerio de Defensa (MoD).
El dominio espacial como infraestructura crítica
La premisa central del informe es que el espacio ya no es solo un ámbito de investigación y exploración, sino una Infraestructura Nacional Crítica / Critical National Infrastructure (CNI), que sustenta servicios esenciales como las finanzas, el transporte y la seguridad nacional a través de la tecnología satelital (PNT, Observación de la Tierra, comunicaciones, etc.). Por ello, el informe evidencia que el gobierno subestima sistémicamente el valor estratégico del sector espacial.
El diagnóstico: brecha entre ambición y realidad
El Comité elogia las ambiciones gubernamentales plasmadas en la NSS, pero critica severamente la falta de planes de ejecución, financiación y estructura gubernamental para convertirlas en realidad, arriesgando al país a quedarse atrás en la NCE. El informe señala cuatro desafíos centrales para el sector espacial:
- Falta de dirección estratégica: La estrategia carece de planes detallados, consistentes y financiados para desarrollar las capacidades espaciales nacionales, lo que dificulta la inversión y el progreso.
- Modelo de financiación obsoleto: Hay una excesiva dependencia de las subvenciones orientadas a la I+D. La recomendación clave es cambiar a la contratación pública para crear una demanda que permita a las empresas nacionales escalar y crecer atrayendo capital privado.
- Fricción intergubernamental: La estructura gubernamental es inadecuada (responsabilidades repartidas entre múltiples departamentos y agencias) genera ineficiencias, que obstaculizan la coordinación interinstitucional.
- Amenaza (brecha) de habilidades: La escasez de talento especializado es un cuello de botella que frena el crecimiento y desarrollo del sector.
Análisis estratégico-geopolítico y riesgos
El informe aborda el espacio desde una perspectiva geopolítica aguda, reconoce que el sector está dominado por la tecnología de “uso dual” (civil/militar), donde las capacidades comerciales son indistinguibles de las de seguridad y defensa. Además, revela un enfoque estratégico basado en la soberanía, la competencia económica y el riesgo geopolítico, que requiere una acción inmediata para evitar riesgos estratégicos como la marginación del Reino Unido en la NCE.
- Soberanía y seguridad nacional (Dual-Use)
La estrategia del Reino Unido está marcada por el uso dual. Al reconocer que el MoD financia la mitad del gasto, la política espacial es fundamentalmente una política de seguridad. La recomendación de priorizar capacidades que satisfagan los requisitos de seguridad y ofrezcan potencial de explotación comercial es una maniobra geopolítica para maximizar el retorno de la inversión pública: se fortalece la capacidad de defensa y se fomenta una base industrial resiliente y competitiva. Esto es esencial para mantener la autonomía estratégica en un dominio cada vez más disputado.
- Riesgo de dependencia y dominio (EE. UU. y SpaceX)
El análisis identifica una vulnerabilidad crítica: la dependencia excesiva de un único proveedor dominante, SpaceX, en el sector de lanzamiento y las comunicaciones satelitales (Starlink); que plantea un riesgo para la resiliencia y la soberanía del suministro nacional. Respecto a la geopolítica de EE. UU., también influyen los cambios en la política interna (ej. una “posible segunda administración Trump”) que generan incertidumbre sobre la estabilidad de la colaboración espacial dentro de la “relación especial” con ese país. Estratégicamente, el informe aboga por reducir esta dependencia, apoyando el desarrollo de capacidades de lanzamiento nacionales y promoviendo un sector espacial europeo más fuerte para actuar como contrapeso al dominio de EE. UU.
- La búsqueda de una ventaja regulatoria (UE)
Las relaciones con la Unión Europea (UE) son complejas debido al Brexit y la creciente influencia de la UE sobre la Agencia Espacial Europea (ESA).
- Centro de gravedad regulatorio: La propuesta de la Ley Espacial Europea (European Space Act) busca establecer a la UE como un líder en la regulación global, centrándose en la seguridad (ciberseguridad), la resiliencia y la sostenibilidad. Esto podría desplazar el “centro de gravedad regulatorio” hacia la UE, potencialmente socavando el valor de la membresía y posición del Reino Unido en la ESA; afectando el acceso al mercado para las empresas britá
- Asociación estratégica: El Reino Unido necesita urgentemente claridad sobre su participación futura en programas insignia de la UE como Galileo (PNT) e IRIS (comunicaciones satelitales), ya que son de importancia estratégica en el cambiante panorama geopolí
El enfoque estratégico del Reino Unido es claro: utilizar la agilidad y competencia regulatoria como una fuente de ventaja nacional y negociar estratégicamente su relación con los programas de la UE para garantizar el acceso al mercado y a las capacidades clave.
- Liderazgo en gobernanza global y sostenibilidad
La promoción de la seguridad y sostenibilidad espacial se presenta como una prioridad diplomática, lo cual es un imperativo estratégico. Un entorno LEO seguro y sostenible, libre de escombros, es la base para el crecimiento económico y la resiliencia de las propias capacidades del Reino Unido. Al liderar la promoción de las normas internacionales y el derecho espacial (ej., Lineamientos de sostenibilidad a largo plazo de la actividad espacial), el Reino Unido no solo protege el dominio espacial global, sino que también aumenta su influencia y credibilidad como actor responsable en la escena internacional.
El llamado a la acción (“Act Now”)
El informe culmina con recomendaciones concretas, para que el gobierno impulse el sector, que exigen una reforma inmediata que incluya:
- Priorización estratégica: Definir planes de ejecución claros y concentrar el apoyo en capacidades de “uso múltiple” (seguridad y comercial), desarrollo de tecnologías multiuso.
- Liderazgo político: Es necesario nombrar un ministro del espacio dedicado y un “responsable” de la industria para garantizar la coherencia y el impulso de la participación industrial.
- Reforma de la financiación: Cambiar el modelo de financiación para priorizar la contratación gubernamental con el fin de catalizar la inversión privada, es decir, utilizar el poder de compra del gobierno para estimular el crecimiento de la industria.
- Regulación ágil: Ser un líder mundial en la regulación espacial futura, adoptando un enfoque ágil y con visión de futuro para obtener una ventaja competitiva.
- Fuerza de tarea de habilidades: Crear un Grupo de Trabajo de Habilidades Espaciales con autoridad para impulsar la política de desarrollo de talentos.
- Asociaciones estratégicas: Adoptar un enfoque estratégico en las asociaciones internacionales (EE.UU., UE, ESA), integrando la política espacial en la política exterior general.
- Seguridad y sostenibilidad: Liderar esfuerzos diplomáticos prioritarios para establecer normas internacionales que mitiguen los desechos espaciales, considerados una amenaza existencial.
En esencia, el informe es una hoja de ruta crítica que insta al Reino Unido a alinear su ambición con la inversión y la estructura de gobierno adecuadas, para asegurar su futuro económico y estratégico en el espacio, antes de que sea demasiado tarde y lamentarlo. Es una advertencia estratégica y un llamado a la acción para que el Reino Unido asegure su posición en la creciente y competitiva economía espacial global. En términos generales, el informe concluye que la economía espacial mundial está preparada para crecer y que el Reino Unido tiene el potencial para aprovechar las ventajas económicas y de seguridad que ofrece la tecnología satelital. La economía espacial mundial está cambiando. Los cambios en la política espacial de Estados Unidos, junto con una UE más activa, han modificado el entorno internacional en el que opera el Reino Unido. Actualmente, varios países de todo el mundo están desarrollando ambiciosos programas espaciales, lo que ofrece oportunidades de colaboración para el Reino Unido, además de competencia directa.
La economía del Reino Unido depende en gran medida del espacio: el 18 % del PIB se sustenta en los servicios satelitales. Una amplia gama de industrias, desde la agricultura hasta las finanzas y defensa, dependen en gran medida de la infraestructura satelital. El Reino Unido cuenta con una gran cantidad de empresas emergentes innovadoras en el sector espacial que tienen dificultades para crecer. Si las empresas no pueden acceder al capital que necesitan en el Reino Unido, se verán atraídas a trasladar sus operaciones a otros lugares. En este escenario, más allá de la importancia estratégica del informe, resultan interesantes algunas recomendaciones del Comité, entre las que destacan las siguientes:
Garantizar que las estructuras gubernamentales sean las adecuadas para aplicar una política espacial intergubernamental. Las estructuras gubernamentales existentes obstaculizan el diseño y la aplicación de la política espacial del Reino Unido. El Reino Unido requiere un ministro dedicado al espacio, que trabaje en el Departamento de Ciencia, Innovación y Tecnología y en el Ministerio de Defensa, y que sea el responsable de impulsar el trabajo intergubernamental. El gobierno también necesita un abogado defensor del espacio designado para liderar la colaboración del gobierno con la industria, los inversores y el mundo académico.
El gobierno debe proporcionar planes claros, coherentes y financiados para la ejecución de las capacidades espaciales nacionales básicas, una dirección estratégica coherente con planes de ejecución claros para alcanzar el éxito en sus objetivos planteados. Esto implica tomar decisiones efectivas entre las que destacan:
-Reformar el modelo de financiación espacial del Reino Unido para permitir que las empresas crezcan y se expandan: el modelo de financiación espacial del Reino Unido requiere un cambio decisivo, pasando del actual enfoque basado en subvenciones, diseñado para impulsar la investigación y el desarrollo (I+D+i), a otro en el que la contratación pública se utilice para atraer la inversión privada y reforzar las capacidades nacionales.
-Garantizar que el Reino Unido siga siendo líder mundial en la futura regulación espacial: la rápida evolución de la economía espacial mundial significa que los Estados con una regulación ágil y con visión de futuro (ej. EE.UU., EAU y Luxemburgo, entre otros) tendrán una ventaja inmensa.
-Adoptar un enfoque estratégico para las alianzas internacionales: el Reino Unido debe tener claro dónde debe concentrar sus esfuerzos internacionales y garantizar que las alianzas espaciales sean una consideración fundamental en el desarrollo de una política exterior más amplia (Ej. diplomacia y gobernanza espacial).
Sin duda, este ejercicio realizado por el Comité de Compromiso del Reino Unido con el Espacio de la Cámara los Lores, cámara alta del parlamento del Reino Unido, es un notable ejemplo a seguir para muchas naciones con aspiraciones espaciales serias; por su visión, oportunidad y capacidad de autocrítica enfocada a alcanzar las metas planteadas en la competitiva economía espacial global. México no debería ser la excepción, por ello considerando la importancia estratégica del espacio para el futuro de la humanidad, exhorto respetuosamente a ambas cámaras del Congreso de la Unión (diputados y senadores) a revisar, analizar y replicar este ejercicio e instalar una Comisión Especial sobre el espacio con el propósito de atender las siguientes prioridades inmediatas:
- Destrabar y completar el proceso legislativo que culmine con la aprobación de la Reforma constitucional en materia espacial, actualmente en el Senado.
- Generar ley secundaria, Ley Nacional de Desarrollo Espacial, que regule la actividad espacial en el país, dé certeza jurídica a inversionistas nacionales y extranjeros, fomente el desarrollo de un ecosistema espacial nacional, desarrolle capacidades nacionales, infraestructura y capital humano especializado en materia espacial.
- Fortalecer (con recursos suficientes) a la Agencia Espacial Mexicana (AEM), como lo afirmo la Presidenta Sheinbaum, para que cumpla con su mandato y funciones que le confirió la Ley de Creación de la AEM (2010): diseñar y ejecutar una política de estado en materia espacial apropiada, así como un verdadero Programa Espacial Mexicano, robusto (civil y militar) y con visión de largo plazo, que asegure el desarrollo espacial nacional.
- Posicionar a México en un lugar respetable en la comunidad espacial internacional, en el que nuestro país, a través de diplomacia y cooperación espacial, juegue un papel relevante en la construcción de gobernanza espacial de vanguardia en los foros multilaterales competentes, acorde a las necesidades actuales impuestas por el veloz desarrollo de la ciencia y la tecnología espacial.
Para lograr estos objetivos, el ejemplo que plantea la Cámara de los Lores del Reino Unido es más que conveniente y oportuno para nuestro país. Se requiere que la AEM como instancia responsable de la agenda y sector espacial, trabaje en estrecha coordinación con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti), el Sistema Satelital MEXSAT y la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), para coordinar e impulsar el trabajo intergubernamental, así como liderar la colaboración del gobierno con la industria y la academia; es decir la coordinación de una estrategia espacial transversal, a través de la triple hélice. Para decirlo claramente, la actual estructura gubernamental existente que coordina el tema espacial (ATDT), obstaculiza el diseño y la aplicación de la política espacial de México, además de absorber los presupuestos de las demás entidades que contiene y cuyas funciones son prácticamente inexistentes, al dar prioridad exclusiva a la agenda de transformación digital.
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