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02/03/2021

Fármacos, ¿un peligro en cabina?

José Luis Merino / Martes, 8 Septiembre 2020 - 20:48

Existen diferentes fármacos de prescripción médica indicados en el tratamiento de ciertas condiciones médicas que pueden generar alteración, en mayor o menor grado, de algunas funciones orgánicocerebrales de los pilotos. Estas alteraciones pueden ir desde un simple mareo, vértigo o somnolencia con incapacidad para desempeñarse correctamente en el manejo de maquinaria o equipos de precisión, así como en la conducción de vehículos, hasta alteraciones del contenido del pensamiento, errores de juicio y alucinaciones. 

Esto puede ocurrir desde el simple uso de algunos antihistamínicos para el alivio sintomático de infecciones respiratorias comunes y procesos alérgicos en vías aéreas superiores hasta el manejo de ciertos trastornos como crisis de ansiedad y depresión.

El 10 de enero del 2000, una aeronave Saab 340B operada por la desaparecida aerolínea Suiza Crossair despegó del aeropuerto de Zúrich, con destino en Dresden, Alemania con siete pasajeros y tres tripulantes. Poco tiempo después del despegue, el capitán decide no conectar el piloto automático, continuando su vuelo con directores de vuelo de manera manual. El control de tráfico aéreo le indicó que realizara un viraje hacia la izquierda, directo al VOR de Zúrich este, ascendiendo a nivel de vuelo 110, por lo que el comandante inició el giro correspondiente sin percatarse de que el primer oficial tomó la decisión de ingresar al sistema gestor de vuelo activando en comando “direct to ZUE”, sin pensar que el director de vuelo cambiaría su actitud hacia el lado contrario de la instrucción previa, es decir, a la derecha, contraviniendo la instrucción de los controladores y buscando el camino más corto. 

En ese momento se desató una gran confusión en el capitán, quien interrumpió el giro a la izquierda, siguiendo el director de vuelo hacia la derecha. A la par, el comandante continuó realizando un viraje sumamente acentuado por la derecha ignorando las alarmas de exceso de banqueo, aparentemente confundido con el indicador de actitud, ya que el capitán se encontraba más familiarizado con horizontes artificiales de fabricación rusa y no con los occidentales, sumamente diferentes, haciendo pensar al piloto que viraba hacia la izquierda, cuando realmente lo hacía cada vez más a la derecha. La aeronave rápidamente perdió altitud, cayendo en una barrera irrecuperable hasta estrellarse con el terreno. 

Dentro de las causas del accidente también se encontraron en los restos del capitán dosis altas de un fármaco conocido como Fenazepam que es una benzodiacepina utilizado en algunos trastornos psiquiátricos y neurológicos, lo cual probablemente limitó la toma de decisiones correctas por parte del capitán. El Fenazepam se utiliza en casos de neurosis y trastornos de la personalidad. Dentro de sus efectos secundarios se incluye pérdida de coordinación, somnolencia y amnesia anterógrada.

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