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26/10/2021

Boeing y México: una relación estable y de largo recorrido

Jorge Castellanos / Miércoles, 4 Octubre 2017 - 09:57
Donna Hrinak llama a proveedores aeronáuticos mexicanos a atreverse a innovar

A casi 60 años de la llegada del primer avión Boeing a México, la relación entre el consorcio estadounidense y nuestro país es sólida y seguirá expandiéndose en el futuro para aprovechar la creciente demanda mundial de nuevas aeronaves, siempre y cuando la cadena de suministro de la industria aeroespacial mexicana mantenga su competitividad y logre incrementar su nivel de innovación, de acuerdo con Donna Hrinak, presidenta de Boeing para Latinoamérica.

En su participación durante un congreso aeronáutico realizado en días recientes en nuestro país, la ejecutiva resaltó que, de acuerdo con el último reporte de Perspectivas de Mercado de Boeing, se necesitarán más de 41 mil aviones nuevos para satisfacer la demanda de tráfico aéreo de los siguientes 20 años.

En particular, el fabricante estadounidense prevé que el sector aéreo de América Latina requerirá más de tres mil aeronaves nuevas.

Asimismo, señaló que la cartera de pedidos de aviones comerciales Boeing asciende a más de cinco mil 705 unidades, que representan siete años de producción y dos terceras partes de los ingresos de la mayor compañía aeroespacial del mundo.

Ante esto, Hrinak reiteró que, no obstante la discreta presencia de la compañía en el país –con dos oficinas de los equipos de Proveeduría y Control de Calidad para toda Latinoamérica–, el promedio de inversión de Boeing en manufactura aeroespacial mexicana se ha mantenido en mil millones de dólares anuales, ya sea mediante compra directa o a través de sus proveedores de nivel 1 (Tier 1).

Este logro, dijo, es atribuible a la calidad y capacidad de las decenas de empresas aeronáuticas mexicanas que proveen a Boeing de una amplia gama de componentes para sus líneas de producción.

Lo anterior explica la gran exigencia que pesa sobre la cadena global de suministro, orientada en satisfacer las necesidades de los clientes de Boeing (gobiernos, aerolíneas y público usuario) quienes demandan: “calidad desde el primer minuto (sin cambios), innovación (valor agregado), confiabilidad (que el avión pase el menor tiempo posible en tierra) y eficiencia (bajos costos operativos)”.

Es por ello que el proceso de selección de proveedores resulta tan minucioso: más que un contrato, lo que Boeing busca es una sociedad fructifera y exitosa.

“Esta es una relación a largo plazo. No buscamos un romance fugaz: queremos proveedores comprometidos con la calidad y el crecimiento mutuo. Tenemos la capacidad financiera para hacer una contribución significativa y estamos dispuestos a compartir información para el mejoramiento de la industria”, aseguró la ejecutiva.

Dreamliner: paradigma del multilateralismo

Sobre cómo afectaría la renegociación del Tratado de Libre Comercio de America del Norte (TLCAN) a los planes de Boeing en México, antes que hacer pronósticos, Hrinak prefirió dar un ejemplo sobre la forma en que se articula la colaboración sectorial entre países para la fabricación de uno de los aviones más emblemáticos del consorcio: el 787 Dreamliner.

“Safran produce algunas partes para el tren de aterrizaje frontal en México; de aquí se van a Toronto donde se integran los trenes de aterrizaje, que luego son transportados ya sea al Estrecho de Puget (en Seattle) o hacia Charleston (Carolina del Sur) a las líneas de ensamblaje final del 787: si eso no es una historia de éxito del TLCAN, entonces no sé qué es”.

Recordemos que en 2006, Aeroméxico se convirtió en la primera aerolínea latinoamericana en ordenar un 787-8, y para 2012 anunció su ambicioso programa de renovación de flota, con un pedido de 100 aeronaves que comprende equipos de las familias 737 MAX y Dreamliner de doble pasillo.

Sobre la introducción del modelo MAX 8 a nuestro país –y que hizo su debut comercial apenas en mayo pasado–, Hrinak estimó que el transportista mexicano recibirá su primera unidad en noviembre próximo.

Innovación, el reto

Pese a la contribución de México a los altos niveles de productividad de Boeing, Hrinak cree que la innovación será la ventaja competitiva que permita a nuestro país seguir creciendo y mantener su estatus como una de las cuatro naciones proveedoras del consorcio en Norte y Centroamérica.

“El principio de innovación, diseño e ingeniería, es el reto a vencer: no se trata sólo de fabricar con calidad y a precios atractivos”, enfatizó.

De ahí el apoyo de Boeing a iniciativas y proyectos que permitan a la industria aeroespacial mexicana alcanzar este objetivo. Un ejemplo es STEM México, alianza educativa con Worldfund para inspirar a que jóvenes estudiantes hagan carrera en materias de Ciencia, Ingeniería, Tecnología y Matemáticas.

O el programa en investigación y desarrollo de bioturbosina, dirigido por el Instituto Potosino de Investigación Científica y Tecnológica y en el que Boeing y Aeroméxico colaboran desde 2016 con el objetivo de crear dos plantas piloto capaces de producir hasta 16 mil litros diarios de este insumo.

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