
Cuidar la integridad de los pasajeros de vuelos comerciales que llegan y salen del Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) es la prioridad número uno de los controladores militares que laboran en la torre de control de la Base Militar No.1 de Santa Lucía.
Así lo declaró el capitán primero de fuerza aérea controlador de vuelo y comandante interino del escuadrón de control aéreo José Alberto Segundo Vargas, quien ya lleva 5 años en su puesto.
“La principal responsabilidad es con los pasajeros de las aeronaves comerciales. Son muchos los pasajeros que se mueven en esta zona. También vemos por las tripulaciones de aeronaves militares, pero el común denominador es que las aeronaves aterricen y despeguen con seguridad”, explicó el militar en entrevista para A21.
Desde que se inauguró el AIFA, los controladores en la torre militar de la Base Aérea se han encargado de llevar el rodaje de las aeronaves del ejército tanto de ala rotativa como de ala fija.
“Se llevan por las calles de rodaje y una vez que están en las cabeceras de las pistas se hace la transferencia a los controladores del AIFA, pues ellos llevan todas las operaciones en el vuelo”, comentó la teniente de fuerza aérea controladora de vuelo Ana Paulina Jiménez Castillo.
La oriunda de San Luis Potosí es una de los 11 controladores que componen el equipo de la torre de control de Santa Lucía. Entre las seis mujeres y cinco hombres se encargan de cubrir los tres turnos al día.
Cada turno requiere al menos de tres elementos y en un día normal se realizan hasta 50 operaciones, y en días especiales, como el desfile del 16 de septiembre o la FAMEX, se necesita de media docena para llevar de buena manera hasta unas 120 operaciones por jornada.
La torre cuenta con tres equipos de comunicación para llevar a cabo las operaciones correspondientes y estas herramientas suelen entrar en mantenimiento de manera mensual, bimestral o trimestral; dependiendo del calendario que se realice por parte del equipo, informó Segundo Vargas.
Regularmente solo un equipo entra en mantenimiento a la vez, por algunas horas o máximo un día, esto para tener dos más a disposición y no se tengan que suspender las operaciones.
Tanto Segundo Vargas como Jiménez Castillo se formaron como controladores aéreos en el Colegio del Aire que se encuentra ubicado en Zapopan, Jalisco.
La etapa en las aulas tiene una duración de cuatro años y una vez fuera se requiere de un curso adicional de 3 meses y además de entre 3 y 4 semanas de preparación en la torre de control militar para completar su formación.
“Mi mayor aprendizaje aquí ha sido la convivencia con el personal de controladores de vuelo, tanto militares como civiles, la relación con el personal civil y coordinaciones tan precisas y esa dependencia que tenemos uno de los otros es lo que más me llama la atención”, finalizó Segundo Vargas.







