
El director financiero de Aeroméxico, Ricardo Sánchez Baker, comentó que deberían mantener su joint venture con Delta debido a que los motivos por los cuales el Departamento de Transporte (DOT) de Estados Unidos busca terminar su alianza son políticos y no por acciones propias de las operadoras.
“(Fue una) declaración política sobre lo que está pasando en México, pero no realmente sobre lo que han hecho las aerolíneas y por eso creemos que deberíamos poder continuar con la empresa conjunta”, expresó el directivo para Bloomberg.
En septiembre pasado, el DOT resolvió que no renovaría la inmunidad antimonopolio de la joint venture, por lo cual esta debería terminar el 1 de enero de 2026; sin embargo, los socios interpusieron un recurso a la Corte de Apelaciones de EU para el 11° Circuito, la cual otorgó a finales de octubre una suspensión a la orden del regulador, al menos mientras se resuelve la revisión judicial del caso.
“Todos estos elementos permanecerán en su lugar”, agregó Sánchez respecto a que Delta posee casi el 20% de Aeroméxico, mantiene dos asientos en el consejo de administración y están asociados en programas de lealtad.
La joint venture está operativa desde el 2017, tiempo desde el cual las aerolíneas han coordinado horarios, precios y capacidad en vuelos entre ambos países.Durante estos ocho años han trasladado a unos 50 millones de pasajeros, dado forma a 60 rutas transnacionales y tenido hasta 90 vuelos diarios.
Apuesta por asientos business economy
Andrés Conesa Labastida, CEO de Aeroméxico, declaró que se desplegará a finales de 2027 una nueva clase de asientos de lujo en un intento de ampliar su programa de fidelización y sacar provecho de la creciente demanda de ofertas premium.
Los asientos business economy se encuentran entre la clase económica básica y los asientos reclinables de la parte delantera de la cabina de los aviones. Esta adición, de unos 30 lugares, obligará a la operadora a recortar entre seis y ocho plazas del avión.
“Esa es la clase en la que tenemos más oportunidades. Estamos invirtiendo fuertemente y estará listo para operar en un par de años, a finales de 2027 o principios de 2028”, afirmó Conesa.
Mediante esta medida se busca crecer el programa de lealtad de 30% de la cabina al 50% en los siguientes cuatro o cinco años, agregó Sánchez Baker.
El dinero para realizar estas modificaciones salió de lo recaudado por la oferta pública mixta que hizo la empresa a inicios de este mes durante su regreso al mercado de valores tanto en México como Nueva York.
Fueron alrededor de 300 millones de dólares (mdd) lo que se obtuvo por la venta de acciones, cantidad que se invertirá en nuevas salas para pasajeros y reconfigurar y mejorar las cabinas de sus aviones 787 de Boeing.







