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21/10/2021

El papel de la psicología en el piloto aviador

José Luis Merino / Martes, 13 Abril 2021 - 21:47

Por el doctor José Luis Merino y la psicóloga Claudia García 

Las emociones de alto desempeño pueden jugar con nuestra mente y afectarnos en situaciones de alta responsabilidad. 

Una característica del ser humano, en muchos casos, es la escasa tolerancia a la frustración; si bien nos sentimos recompensados cuando las cosas suceden como las hemos planeado, en otras ocasiones nuestro ego puede responder de manera poco afortunada cuando nuestros planes se ven oscurecidos por circunstancias ajenas a nuestra voluntad o expectativas.

Existen numerosos factores e imprevistos que son imposibles de controlar, y no conseguir los resultados esperados puede llegar a frustrar nuestros deseos.

Cuando la exigencia de una actividad es superior a nuestras fuerzas y nuestro bagaje emocional se torna incapaz de lidiar con cargas tanto físicas y/o emocionales excesivas, podemos llegar a pasarlo realmente mal.

Cuando nuestra profesión o actividades nos exigen el máximo de atención, análisis y control de situaciones extraordinarias, nuestra mente entra en un proceso de acción increíble, sin embargo, nuestras emociones muchas veces se ven afectadas. ¿Por qué?, porque en un proceso de estrés no solo nos vemos afectados a nivel físico ,provocando alteraciones en nuestro sistema nervioso, palidez de tegumentos (tejido orgánico que cubre el cuerpo de un animal o alguno de sus órganos internos) o el incremento en la producción de nuestras glándulas sudoríparas, sino que además hay una serie de consecuencias para gran parte de nuestros procesos cognitivos y neuroquímicos, sin dejar de mencionar los mecanismos de supervivencia inmersos en nuestro cerebro primitivo que nos llevan a generar respuestas de parálisis, ataque o huida, bloqueando las respuestas cognitivas de nuestra corteza cerebral superior responsable del pensamiento lógico.

¿Has escuchado alguna vez el término “Perdió la cabeza”?

El sufrimiento se transforma siempre en una respuesta bioquímica, porque lo creas o no, las personas, además de deseos, miedos, sueños y ansiedades, somos un verdadero conglomerado de pura química de neurotransmisores y respuestas hormonales.

El estrés cambia también nuestro estado anímico. Perdemos la alegría, la motivación diaria y la ilusión. Nos sentimos más lentos, más apáticos… la hormona del cortisol producido en las glándulas suprarrenales se eleva en sangre y altera todo nuestro metabolismo y tendemos a ser más susceptibles a las enfermedades derivado de la baja en la función de nuestro sistema inmunológico.

La liberación constante de adrenalina eleva la frecuencia cardíaca, incrementa la tensión arterial, aumenta el gasto cardíaco, dilata nuestras pupilas entre otros cambios.

De prolongarse el estrés, nuestro cerebro dejará de producir endorfinas, las hormonas del bienestar. Y es más, cabe la posibilidad de que caigamos en una depresión maníaca, provocando la pérdida de toda esperanza. Hay que tenerlo en cuenta.

La actividad aérea impone grandes exigencias a sus operadores, pilotos, técnicos de mantenimiento y personal de tráfico, por mencionar algunos eslabones de la cadena de la industria, a causa del incremento de las operaciones aéreas en el mundo, la necesidad de realizar vuelos cada vez más eficientes y rápidos cumpliendo estrechas agendas de puntualidad evitando demoras que son primordiales para evitar grandes pérdidas económicas. El piloto aviador, uno de los actores principales de este medio, es un ser humano que está sujeto a grandes exigencias; no sólo estamos exigiendo a un animal terrestre, que no está diseñado para volar, que vuele; se le pide un alto poder cognitivo, una gran capacidad de integración senso perceptiva, un alto perfil en el manejo de sus emociones, una gran capacidad de trabajo en equipo, de liderazgo, de asertividad, de resolución en corto tiempo de dificultades apremiantes, olvidándonos un muchas ocasiones de que se trata de un ser humano con necesidades fisiológicas y emocionales, como necesidades afectivas, de autoestima y auto realización.

Los trastornos de ansiedad son muy prevalentes en la población y los pilotos aviadores no están exentos de presentar dicha situación clínica. El común denominador en estos casos es el estrés excesivo (Disestrés). 

Los factores generadores de estrés excesivo son capaces de activar el sistema nervioso simpático al tope de sus capacidades, generando problemas emocionales así como en funciones cognitivas y físico orgánicas.

El estrés en aviación es un elemento primordial en el estudio de los factores humanos; si bien hoy por hoy la aviación es el medio de transporte mas seguro que existe gracias a los avances tecnológicos inmersos en el diseño de aeronaves modernas haciendo la aviación mas segura, el Factor Humano aún sigue siendo primordial en esta actividad.

Desde la década de los sesentas se encontró que la tasa de accidentes de aviación derivado de fallas mecánicas o en procedimientos iban disminuyendo, pero se notó que en los casos que aun se han presentado incidentes o accidentes, la falla humana es el factor determinante.

La contraparte de esto es la automatización de los procesos en aviación, que si bien producen una actividades mas seguras, reproducibles y sistematizadas, en algunos casos ha generado en que el piloto caiga en la complacencia, perdiendo atención en la operación.

Ya se ha comentado que el estrés excesivo, que en el caso de la aviación puede ser generado por largas jornadas de trabajo, problemas en la dinámica familiar (derivado de prolongadas ausencias del hogar para cumplir con las exigencias operacionales de las líneas aéreas) puede ser sumamente desgastante y con ello poner el riesgo de una operación aérea. A esto se suma que la complacencia, falta de atención y disipación de la responsabilidad generada por la automatización de las aeronaves son factores de alto riesgo.

El justo medio consiste en que el piloto debe mantenerse en un estrés controlable que favorezca la reacción eficiente en caso de emergencias, sin caer en el estrés excesivo (distrés) y mucho menos caer en la complacencia.

Es importante generar en las aerolíneas mecanismos de atención médica y psicológica donde el piloto se sienta en libertad de expresar su problemática sin temor a sufrir sanciones o despidos, ya que muchas veces el miedo a ser castigado genera que el piloto viva este tipo de trastornos en silencio, poniendo en riesgo la operación aérea y en peligro potencial una gran numero de vidas Humanas.

Es por eso que es esencial tener estos puntos en cuenta para evitar fallos humanos en actividades que pueden poner en riesgo vida humanas, saber que la psicología juega un componente importante en el quehacer de muchas profesiones, y que si bien podemos controlar y prevenir en los factores involucrados en un proceso, la respuesta humana depende del conjunto de nuestras experiencias, emociones y situaciones en específico y a veces estás pueden ser impredecibles para nosotros mismos.

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