
El Aeropuerto Internacional de Santiago de Chile obtuvo el nivel 3 del Programa de Acreditación de Huella de Carbono en Aeropuertos (ACA), que reconoce la gestión de emisiones y la participación de terceros en su control.
El recinto ingresó al programa en 2017 y, en esta etapa, integra a aerolíneas, concesionarios y proveedores en acciones de medición y reducción de la huella de carbono.
Como parte de su meta de alcanzar emisiones netas cero para 2050, el aeropuerto registró avances medibles mediante iniciativas operativas y de eficiencia. Entre 2022 y 2024, las emisiones directas disminuyeron 9.4%, de acuerdo con los reportes del programa ACA y los sistemas de monitoreo del recinto.
El consumo eléctrico del aeropuerto proviene de fuentes renovables tras la instalación de una planta fotovoltaica con 2,000 paneles solares. A estas acciones se suman la incorporación de vehículos eléctricos, la optimización de los sistemas de aire acondicionado, la transición a iluminación LED y la adopción del sistema de gestión energética conforme a la norma ISO 50001.
En gestión de agua y residuos, el aeropuerto aplicó mejoras de eficiencia, incorporó el biodigestor ORCA y amplió programas de reciclaje. Estas medidas permitieron alcanzar una tasa de reciclaje de 12.4% en 2024, con una meta de 40% para 2030.
También en 2024, el recinto recibió el reconocimiento ACI LAC Green Airport y realizó la donación de 610 árboles nativos al distrito de Pudahuel como parte de su relación con la comunidad.







