
Brasil avanza en la estructuración de un mercado nacional de combustible sostenible de aviación (SAF, por sus siglas en inglés) y ya cuenta con capacidad técnica, productiva y regulatoria para atender, hasta 2029, la demanda interna del sector aéreo, en línea con los compromisos internacionales de descarbonización, informó el Gobierno.
De acuerdo con el Ministerio de Puertos y Aeropuertos, el país cerró 2025 con avances concretos en la transición energética de la aviación civil, impulsados por políticas públicas, inversiones estratégicas y el fortalecimiento del marco regulatorio.
Uno de los principales hitos fue el anuncio de Petrobras sobre las primeras entregas de SAF producido en su totalidad en Brasil, como parte de la estrategia de la petrolera estatal para desarrollar nuevos biocombustibles y consolidar una cadena productiva nacional.
El ministro de Puertos y Aeropuertos, Silvio Costa Filho, señaló que el avance del SAF es clave para posicionar a Brasil en la agenda global de reducción de emisiones del transporte aéreo. Añadió que el Gobierno está estructurando este nuevo mercado con planificación, seguridad regulatoria e inversiones que brindan previsibilidad al sector.
Costa Filho destacó que la producción nacional de SAF no solo contribuye a la descarbonización de la aviación, sino que también fortalece la industria brasileña, genera oportunidades económicas y permite un crecimiento sostenible del sector, en sintonía con los compromisos ambientales internacionales.
El Ministerio de Puertos y Aeropuertos actúa como articulador de la transición energética en la aviación civil, facilitando la adopción de combustibles sostenibles y alineando al país con las nuevas normativas internacionales.
Considerado una pieza clave para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en la aviación, el SAF ocupa un lugar central en las estrategias globales de descarbonización. En Brasil, el desarrollo de este mercado se apoya en la capacidad instalada de la industria de refinación, la experiencia acumulada en biocombustibles y la amplia disponibilidad de materias primas renovables, como aceites vegetales.
Según Petrobras, la fracción renovable del SAF puede permitir una reducción de hasta 87% de las emisiones netas de dióxido de carbono en comparación con los combustibles fósiles tradicionales, lo que refuerza su papel estratégico en la transición hacia una economía de bajo carbono.







