
Kimberly Becker anunció su decisión de retirarse como presidenta y directora ejecutiva de la Autoridad Aeroportuaria Regional del Condado de San Diego (SDCRAA) durante el primer trimestre de 2026. Con ello concluirá una trayectoria de 40 años en el sector de la aviación, marcada por su gestión en el Aeropuerto Internacional de San Diego (SAN) y por proyectos que redefinieron su papel dentro de la región.
Durante su administración, Becker impulsó el desarrollo del programa de la nueva Terminal 1 (New T1), con una inversión de 3,800 millones de dólares (mdd). Bajo su dirección, el aeropuerto fortaleció su red de rutas, mejoró la eficiencia operativa, elevó los niveles de servicio al cliente y amplió su contribución económica a la comunidad.
El aeropuerto genera actualmente cerca de 12 mil mdd anuales en actividad económica para la región.
“Mi decisión de retirarme de la autoridad aeroportuaria pone fin a una carrera de 40 años en la industria de la aviación que ha sido desafiante, satisfactoria y profundamente gratificante”, expresó Becker.
“La aviación me ha llevado por todo el mundo y me ha dado la oportunidad de marcar la diferencia en nuestra comunidad. Entre mis logros más significativos en SAN se encuentra la oportunidad de liderar iniciativas que fortalecieron la posición estratégica de la autoridad y ampliaron su impacto en la región y en la industria”, agregó.
El presidente de la Junta Directiva de la SDCRAA, Gil Cabrera, reconoció el papel de Becker al frente del aeropuerto.
“No se puede exagerar el impacto de Kim en San Diego, la autoridad aeroportuaria, el SAN y el sector de la aviación en general. Ha guiado a SAN a través de importantes retos y ha encabezado una transformación que mejorará la experiencia del cliente durante las próximas décadas”, señaló Cabrera.
Durante su mandato, el aeropuerto alcanzó cifras récord de pasajeros, con 25 millones de viajeros en 2024, y expandió su red de vuelos sin escalas a más de 85 destinos internacionales. Estos avances consolidaron al Aeropuerto Internacional de San Diego como una puerta de enlace intercontinental y un punto clave en la conectividad aérea del suroeste de Estados Unidos.







