El aeropuerto de Ängelholm-Helsingborg, ubicado en Suecia, logró la acreditación Nivel 3+ del Programa de Acreditación de Huella de Carbono en Aeropuertos (ACA), al reducir sus emisiones de carbono de Alcance 1 y 2 durante los últimos diez años.
Este avance fue posible mediante diversas medidas de eficiencia energética, entre ellas la instalación de iluminación LED, el uso de calefacción urbana de origen renovable, la sustitución de calderas de gasóleo por unidades alimentadas con éster metílico de colza (RME) y la implementación de sistemas de control por demanda.
Además, los paneles solares instalados en el techo de la terminal generaban más de 47 MWh anuales, lo que permitía al aeropuerto cubrir el total de su consumo eléctrico.
En cuanto a la operación terrestre, la mayoría de los vehículos que prestaban servicios en pista, como camiones de equipaje, cintas transportadoras y escaleras móviles, ya funcionaban con energía eléctrica.
Este cambio resultó viable debido al tamaño reducido del aeropuerto, las distancias cortas y los tiempos de carga disponibles entre vuelos. El proceso de sustitución de unidades antiguas por modelos eléctricos continuaba. Desde 2007, también impulsaron la movilidad eléctrica para el personal y los pasajeros mediante la instalación de 20 puntos de recarga, que en 2024 suministraron 5.771 kWh de energía, lo que evitó la emisión de 5.19 toneladas de dióxido de carbono.
El aeropuerto formaba parte del proyecto nacional “Green Airport”, cuyo objetivo consistía en eliminar el uso de combustibles fósiles en la aviación sueca. La fase actual de esta colaboración se extendía hasta 2028 y contemplaba acciones centradas en la innovación tecnológica, la movilidad aérea regional y la incorporación de nuevas soluciones aeronáuticas.
“La transición hacia una aviación sin emisiones requiere coordinación entre actores regionales y nacionales. El aeropuerto de Ängelholm-Helsingborg está comprometido con este proceso, no solo en tierra, sino también en el aire”, señalaron representantes del proyecto. La estrategia buscaba establecer modelos replicables para otros aeropuertos en el país.