
El conflicto en Medio Oriente provocó que el precio por barril de petróleo se colocara alrededor de los 100 dólares, cantidad que deja sin rentabilidad a la industria aérea, afirmó George Dimitroff, jefe de valoraciones de Cirium Ascend Consultancy.
De acuerdo a un artículo del especialista, el sector deja de ser rentable cuando el petróleo se sitúa entre 72 y 76 dólares por barril de forma sostenida.
Una semana antes de los ataques de Estados Unidos e Israel a Irán, los cuales iniciaron el 28 de febrero, el costo del crudo promediaba los 65 dólares, pero desde entonces ha alcanzado hasta los 116 dólares.
Dimitroff agregó que aunque las negociaciones de paz podrían llevar a una moderada reducción del precio del Brent en abril, el proveedor de información energética ICIS anticipó que un “riesgo persistente incorporado en los precios” se mantendrá durante el resto del año debido a la incertidumbre sobre la estabilidad regional.
Irán cerró el Estrecho de Ormuz, por donde pasa el 20% del petróleo del mundo y ante esto, los crack spreads están aumentando, lo que significa que el combustible Jet A1 se ve afectado incluso más que el petróleo crudo.
Las aerolíneas de Estados Unidos no tienen cobertura frente al precio del combustible, a diferencia de las europeas y asiáticas, las cuales entre el 45% y 85% de sus necesidades de combustible están cubiertas al menos para el primer semestre de este año.
Además de las implicaciones en el aumento del precio de combustible, Dimitroff dijo en su artículo que el conflicto también ha provocado el cierre de espacio aéreo y puede traer un posible debilitamiento de la demanda aérea tanto en la región como a nivel global.
Sobre el cierre del espacio, comentó que las aerolíneas han tenido que mover sus rutas, lo que implica un mayor gasto operativo y de combustible.
En cuanto a una posible debilitamiento de la demanda, el analista expuso que hay un riesgo serio de que las economías asiáticas —y en menor medida las europeas— se vean afectadas por mayores costos energéticos, e incluso por escasez de combustible si el Estrecho permanece de facto cerrado por más tiempo y se agotan las reservas.
Esta situación sería crítica justo en un momento en el que los fabricantes planean un aumento en la producción de aviones para los siguientes tres años.
Además, si el conflicto se prolonga hasta unos dos meses, el riesgo en la demanda de viajes crecerá exponencialmente.
“En una primera fase, podría afectar las tarifas de arrendamiento de aeronaves, y posteriormente los valores de mercado de los aviones, siendo los modelos más antiguos y fuera de producción los más vulnerables”, relató Dimitroff.
“Las aerolíneas que operan aviones de fuselaje ancho más antiguos y menos eficientes en vuelos de largo alcance serían las más afectadas, a menos que cuenten con coberturas de combustible a precios bajos”, agregó.







