
La Junta Nacional de Seguridad en el Transporte de Estados Unidos (NTSB) concluyó que el choque nocturno entre un avión comercial y un helicóptero militar cerca del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan de Washington se produjo por una serie de fallas sistemáticas y no un error aislado.
El organismo realizó el pasado 27 de enero una audiencia, a casi un año de lo ocurrido, que duró casi todo el día para adoptar formalmente las conclusiones del incidente que dejó un saldo de 67 personas muertas.
Durante la presentación se dijo que el choque se dio por un diseño deficiente del espacio aéreo, una supervisión inadecuada y fallas en el control de tráfico aéreo y en las operaciones de helicópteros, a su vez de eximir de culpa a los pilotos del jet regional de PSA.
En la investigación se determinó que el UH-60 Black Hawk del Ejército volaba a una altitud superior a la permitida para la ruta cerca del aeropuerto, colocándolo directamente en la trayectoria de los aviones de reacción en aproximación, además, la tripulación de este solicitó y recibió autorización para mantener separación visual con el avión, una decisión que, según la NTSB, nunca debió haberse aprobado dadas las circunstancias.
Por otra parte, el controlador local, que manejaba tanto tráfico de helicópteros como de aerolíneas, no emitió una alerta de seguridad ni informó a la tripulación del jet sobre la posición del helicóptero.
También se concluyó que la carga de trabajo del controlador era alta y que una cultura de “hacer que funcione” había normalizado operaciones inseguras en un espacio aéreo congestionado.
La NTSB concluyó que organizaciones como la Administración Federal de Aviación (FAA), el Ejército y las operaciones de control de tránsito aéreo en la terminal tuvieron su parte de culpa.
Los investigadores apuntaron que el mal diseño del espacio aéreo situaba a los helicópteros cerca de las trayectorias de los aviones, de hecho, la FAA había rechazado ya varias recomendaciones para mover o rediseñar las rutas de los helicópteros.
Otra revelación de las investigaciones fue que el helicóptero militar no transmitía su posición mediante ADS-B, lo que limitaba la información disponible para los controladores y otros pilotos.







