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21/10/2018

¡Al aire, al aire, al aire!

Juan A. José / Viernes, 17 Agosto 2018 - 09:06

Solamente quien está dispuesto a pasar tardes enteras observando (desde donde se pueda) el ir y venir de aviones en un aeropuerto, es capaz de comprender el gran sabor de boca que nos dejaron esas cinco “idas al aire” que atestiguamos quienes nos encontrábamos recientemente disfrutando del espectáculo aéreo que se ofrece desde los altos de la cafetería Skyline, ubicada en la terraza de las instalaciones de la escuela de Aeronacional, a unos pasos del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), y que, por cierto, está celebrando su primer año de operaciones.

Una “ida al aire” es una maniobra tan frecuentemente empleada que se podría decir es casi rutinaria. La realiza todo aquel piloto en control de una aeronave con el fin de volver a ganar altura, ante la imposibilidad de aterrizar de manera segura en un cierto intento. 

Generalmente es un procedimiento sencillo y para el cual los aviadores están perfectamente entrenados; sin embargo, en ocasiones termina por asustar –y con justa razón– a los desconcertados pasajeros dentro de la aeronave involucrada, ansiedad que eventualmente se palía conforme el piloto les brinda un mensaje respecto a lo ocurrido. 

Esta maniobra resulta espectacular para quienes tienen el privilegio de observarla desde tierra, y puede ser hasta emocionante para los pocos “aeronáuticos a bordo”, es decir, aquellos ocupantes de la aeronave que podrían disfrutarla. En mi caso, debo reconocer que una “ida al aire” es una bienvenida adición en cualquier vuelo donde participe quien firma esta nota, pues en realidad no supone mayor amenaza que una demora en el aterrizaje o el tener que desembarcar en un aeropuerto alterno.

De no mediar la imperativa necesidad de llegar a tiempo al destino –por ejemplo, para atender una cita–, esta situación también agrega elementos “particularmente interesantes” a lo que sería un recorrido de rutina.

Lo cierto es que, en el marco de una lluviosa y ventosa tarde de agosto de 2018, spotters y entusiastas aeronáuticos (que no es lo mismo) nos dimos todo un banquete de “idas al aire” en Skyline, conforme dos Airbus de Interjet y uno de Volaris, en paralelo al resurgimiento de sus turborreactores, levantaban de pronto la nariz, anunciando la cancelación del intento de aterrizaje en las pistas 05 del AICM.

Pero aún más especial fue cuando, primero, un Boeing 747-8 de Lufthansa nos deleitó con su “ida”; y posteriormente cuando, ante clamores de “¡al aire! ¡al aire ¡al aire!” por parte de una ya empapada y friolenta concurrencia, el 747-400 de KLM hizo lo propio entre aplausos, ofreciéndonos además un excelente pretexto para la camaradería.

De esta manera, este seguro y agradable espacio de observación, que los jóvenes emprendedores Edmundo Iturralde Alfonso González nos regalaron hace ya un año a los entusiastas de todas las edades y circunstancias, adquiere su verdadera –y se podría decir casi mágica– dimensión, no solamente dándoles la bienvenida, sino inclusive hasta fomentando el amor y el disfrute solidario de lo aeronáutico, tal y como siento que debe suceder en el perímetro de cualquier aeropuerto.

Para los interesados en visitarla, Skyline se ubica en la esquina que hacen Calle 24 y la Avenida Fuerza Aérea Mexicana (Hangares), muy cerca del AICM. 

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