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14/12/2019

Escuelas de vuelo

Gonzalo Carrasco / Jueves, 19 Septiembre 2019 - 12:45

Actualmente tengo mucho contacto con las escuelas de aviación, derivado del trabajo en el que ahora estoy. Como autoridad, lo que hacemos es indicarle a los interesados en crear centros de instrucción cuáles son los requisitos que deben cubrir para abrir una escuela, además de recibir la documentación necesaria para que pueda inaugurar operaciones, revisarla y, después de un tiempo, llevar a cabo un análisis en el que se cubren los requisitos para los instructores, se visita las instalaciones y otras cosas más, sólo para que se les extienda un permiso de operación.

En México, hay casi 200 escuelas autorizadas y no sólo para pilotos: también hay para sobrecargos, técnicos, controladores aéreos, oficiales de operación, pilotos de globos aerostáticos, pilotos de drones y lo que se les ocurra que pueda volar. Con gran orgullo puedo afirmar que varios de ellos son centros de adiestramiento de excelencia, que cuentan con gran cantidad de aviones, buenos simuladores, lugares para prácticas de diversas especialidades y muchas facilidades para poner a tono al personal técnico aeronáutico. Estoy seguro de que la gran mayoría de las escuelas cuentan con todos los implementos necesarios para entregar a la sociedad a verdaderos profesionales de la aviación y, sin duda, con instructores a la altura de las necesidades. 

Cuando acepté la invitación a tomar el trabajo que ahora tengo, pensé que tenía una oportunidad para contribuir a la seguridad y al orden de las operaciones aéreas en el país. Las áreas de oportunidad (como ahora le llaman pomposamente a lo que está mal) se cuentan por más de un par de docenas. En mi área se me prometió apoyo para darle salida a los cuantiosos vericuetos que pululan a lo largo de los mil y un trámites que ahora se muestran de manera atroz, repugnante e insuperable, en los que, algunas veces, los tiempos son exagerados. Mi costumbre es decir las cosas como son, y puedo señalar que, aunque hay cosas que se han hecho de forma distinta a como yo lo habría hecho, no están del todo, tan mal. 

Las áreas que manejo son cuatro: subdirecciones, licencias locales y foráneas, exámenes y escuelas. Éstas han sido administradas de manera correcta y de lo que se trata ahora es de darle el apoyo que merecen para que funcionen de mejor manera y hacer las cosas con una visión diferente: que los trámites sean más transparentes, más expeditos y más claros.

Una de las cosas que haré será visitar a todas las escuelas que se tienen en el país. De manera personal, porque me interesa ver que todo esté en orden, que se atiendan los programas para los que fueron autorizados, que los instructores sean los que se solicitaron y autorizaron. Estoy seguro que este programa redundará para poder contar con los mejores centros de instrucción y esto nos llevará a un nivel más alto de seguridad. 

Mi compromiso es acortar los tiempos que se llevan en los diferentes trámites de manera sustancial. También quiero ver cambios en el corto plazo y quiero dejar la promesa, a mí mismo, de sentar las bases para que, en el futuro, la eficiencia de la dirección que encabezo se caracterice por su transparencia, honorabilidad, eficacia, eficiencia y dejarla en el lugar que un área tan importante debe estar siempre. 

 

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