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21/11/2019

Incierto si bioturbosina reducirá costos en combustible

Redacción A21 / Martes, 6 Marzo 2018 - 08:51
Introducción de este biocombustible daría ventajas en sustentabilidad, prevé Sener

Por Francisco Pazos

 

La introducción de bioturbosina al mercado nacional probablemente no tendrá un impacto directo en los costos asociados a la compra de combustible que las aerolíneas afrontan. Sin embargo, sí podría transmitir mejoras vinculadas con sus características de sustentabilidad.

Actualmente no es posible determinar si el biocombustible enfocado al transporte aéreo comercial tendría un precio más bajo frente a la turbosina tradicional. Pero su introducción sí conllevaría la creación de un mercado mucho más competitivo.

“Imaginemos que sea el mismo precio, pero si hay un menor impacto en términos ambientales, eso lo hace más competitivo. El sector aviación tiene compromisos de reducción de emisiones y, si tienes un producto que te ayuda a cumplir con esos propósitos, entonces te hace más competitivo”, aseguró Leonardo Beltrán, subsecretario de Planeación y Transición Energética de la Secretaría de Energía (Sener), el lunes en el marco del encuentro Women’s Energy Network, una asociación internacional de mujeres que se desarrollan profesionalmente en el sector energético mediante la creación de redes de contacto.

La aviación global genera aproximadamente el 2.0 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero y se prevé que esta proporción aumente a 5.0 por ciento en 2050, de acuerdo con un estudio preparado por el Rocky Mountain Institute-Carbon War Room.

El consumo de combustible es el costo operativo más elevado que las aerolíneas afrontan. Las ganancias netas de compañías como Aeroméxico, Volaris y Viva Aerobús fueron severamente afectados en 2017 por alzas en el costo de la turbosina, la cual mostró incrementos de hasta 20 por ciento con respecto a 2016.

Durante 2017, Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) despachó 4 mil 729 millones de litros en 66 estaciones de aeropuertos en 2017, 6.7 por ciento más que el año pasado, de acuerdo con estadísticas del ente público.

En México se consume alrededor del 2.0 por ciento del combustible aéreo mundial, de acuerdo con una investigación de la Academia Mexicana de Ciencias (AMC), por lo que resulta de interés para el país la producción y el consumo de biocombustibles en este sector.

 

Alternativa en biocombustibles

Desde 2007, la OACI ha promovido la investigación y el desarrollo en combustibles alternativos, y desde su resolución A38-18, publicada en 2013, mandata a los estados miembros, a la industria, a las instituciones financieras y a otras organizaciones internacionales a participar activamente en el intercambio de información y mejores prácticas para trabajar en este tema.

La bioturbosina puede ser producida a partir de los residuos y desechos orgánicos, como cultivos, residuos agrícolas y forestales, aceites de semillas no comestibles, así como de algas y microalgas.

La Asociación de Transporte Aéreo Internacional (IATA) indicó que en 2017 se realizaron 100 mil vuelos con biocombustible. La meta para 2020 es que esta cifra se multiplique hasta un millón de vuelos, algo que no será fácil de alcanzar.

“Necesitamos que los gobiernos creen un marco regulatorio que incentive la producción de biocombustible y asegure que esta industria sea tan lucrativa y productiva como la de los biocombustibles para automóviles”, indicó Alexandre de Juniac, director general de la IATA, el pasado 26 de febrero con motivo del décimo aniversario del primer vuelo con biocombustible, hecho por Virgin Atlantic desde Londres hasta Ámsterdam.

 

Las metas

En septiembre del año pasado, la Sener invirtió 376 millones de pesos en la creación de la primera planta para la producción de bioturbosina ubicada en territorio nacional. El proyecto se desarrolla con la participación de 16 empresas nacionales e internacionales y estará ubicado en el complejo industrial Puerto Interior, en Silao, Guanajuato.

Beltrán indicó que, aunque existe un cronograma de trabajo en el que se tiene una fecha estimada para que la bioturbosina comience a ser producida, por el momento, el proceso aún se encuentra en la etapa de investigación y desarrollo.

“Éste es justo el proceso de la reforma energética. Con esta inversión en investigación y desarrollo tecnológico, tenemos oportunidad de trabajar en algo en lo que México podría ser competitivo”, consideró Beltrán.

En otras partes del país se desarrollan proyectos, como en la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ), donde se realizan investigaciones enfocadas a la producción de bioturbosina a partir de aceites provenientes de microalgas, aceites usados de cocina y plantas como la higuerilla

Tania Buenrostro, coordinadora técnica del Clúster Bioturbosina, dijo el pasado 20 de diciembre a A21 que México y el mundo enfrentan cuatro retos en materia de biocombustibles:

 

  • Reducción de la brecha de costos de producción y aumentar la escala;
  • Desarrollo de políticas para financiar la producción, en las que el gobierno tendría que dar incentivos;
  • La disponibilidad de materia prima, cómo recolectarla y llevarla al centro de producción;
  • Y sustentabilidad, no afectar más al medio ambiente con biocombustible que con turbosina fósil.

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