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26/05/2020

Volar es construir un nuevo camino para toda la humanidad

Anli Álvarez Ramirez / Jueves, 5 Abril 2018 - 12:12
Pilotos de Aeromar narran el trayecto que siguen los ATR 72 desde Toulouse a la CDMX

La más reciente administración de Aeromar trajo desde Francia ocho aeronaves nuevas modelo ATR 72 para incorporarlas a su flota. Al tratarse de un avión pequeño, no puede efectuar un vuelo trasatlántico como un Airbus A380, por ejemplo, por lo cual cada una de ellas tuvo que realizar un viaje con varias escalas para llegar a la Ciudad de México.

Desde la cabina, el comandante Alejandro López Barajas anunció durante el primer vuelo nacional que efectuó uno de los ART 72: “Estimados pasajeros, queremos compartirles que el avión en el que estamos volando es nuevo, recién llegó de su fábrica en Francia a la Ciudad de México y gustosamente hoy nos traslada a Acapulco”.

“Volar hacia un nuevo destino es emotivo, es experimentar el sentimiento de los exploradores de descubrir un nuevo camino, tú eres el primero, sólo para que después lo use toda la humanidad”, expresó el capitán Alejandro Rivas en entrevista para A21 sobre el proceso para transportar un ATR desde otro país.

Pilotos Aeromar

Tras salir de la fábrica de Airbus en Toulouse y despegar desde la terminal aérea de dicha ciudad, la aeronave sobrevoló toda Francia, pasó por Escocia, navegó por el mar de Islandia y aterrizó en el aeropuerto de Reikiavik para que descansaran tanto el vehículo como la tripulación.

Al día siguiente, el ATR retomó el camino volando sobre Groenlandia para dirigirse a Canadá, descansó nuevamente en el Aeropuerto de Goose Bay, base de la Fuerza Aérea Canadiense, y realizó otra parada en Nueva Orleans. Desde ahí, emprendió el último trayecto para llegar a la Ciudad de México.  

ATR Toulouse-CDMX

La duración total del traslado fue de 20 horas de vuelo en promedio por cada vehículo. “Para traer cada uno de los ocho aviones se eligió un piloto experto acompañado de dos copilotos (distintos en cada viaje) para que se aprendieran el camino”, explicó Rivas.

“Como no se trata de una ruta de itinerario común para este tipo de avión, se busca que la experiencia la tengan la mayor cantidad de personas en la planta, por si es necesario volarla de nuevo en el futuro”, mencionó el capitán.

Sobre la experiencia de vuelo, el comandante López Barajas, quien hizo de copiloto en el último viaje, comentó: “Entré en Aeromar en 1989 como oficial de operaciones, me da gusto ver que la flota, que (tenía) quince años de antigüedad, ahora (tendrá) por mucho cuatro años. Además, mi sueño es ser capitán, sentarme del lado izquierdo del avión, y si es en uno nuevo como estos, muchos mejor”.

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