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29/11/2021

De la “vergüenza a volar” al “orgullo a volar”

Eliseo Llamazares / Domingo, 29 Agosto 2021 - 14:48

Me gustaría aprovechar esta oportunidad para poner de relieve, en vista de los últimos acontecimientos en Afganistán, el valor de la aviación para el mundo.

A finales del año 2019, movimientos activistas ecológicos contra el cambio climático comenzaron a crear una tendencia, seguida incluso por algunos mandatarios y dirigentes de aerolíneas, llamada “vergüenza a volar”.

Este nuevo sentimiento no hacía más que con años de retraso, contemplar un aspecto que la industria aérea llevaba trabajando desde comienzos del nuevo milenio, incorporando nuevos aviones, nuevos motores, mejoras en la aerodinámica, etc., que conseguían reducir de forma significativa el consumo de combustible y la emisión de CO2 a la atmósfera. A pesar de ello, sigue siendo uno de los pilares estratégicos en el mundo de la aviación, con continuas inversiones en Investigación y Desarrollo de combustibles no fósiles, de motores alimentados por hidrógeno y eléctricos, para conseguir ese reto que no solo es de la industria aérea, que es frenar el cambio climático que estamos viviendo.

Comenzado el año 2020, nos encontramos con un evento que ha cambiado nuestro mundo, la pandemia por COVID-19. En ese momento, además de la industria farmacéutica que ha desarrollado vacunas en un tiempo récord, la aviación ha servido para distribuir estas vacunas de forma eficaz por todo el mundo y así ser una herramienta indispensable para luchar contra esta enfermedad que ha conmocionado a la Humanidad.

Ahora, avanzado el 2021, nos encontramos con otro hecho relevante, la evacuación de Afganistán, donde todos los medios aéreos militares y muchos civiles se han puesto al servicio de las autoridades para movilizar un nuevo reto logístico, sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial: la evacuación de todo el personal extranjero ubicado en este país y de todos sus colaboradores afganos que huyen de las inevitables y brutales represalias y buscan vivir en un mundo libre.

Después de estos dos eventos en los que la aviación ha demostrado que va más allá de transportar hombres o mujeres de negocios, de transportar a afortunados en sus idílicas vacaciones, etc., ¿En dónde queda la “vergüenza a volar”? Yo no solo estoy orgulloso de servir a esta industria, sino estoy feliz de poco a poco comenzar a volar para atender a mis clientes, para visitar a mis familiares y para tantas cosas que hacíamos usualmente sin darle importancia.

Por tanto, después de todas estas reflexiones y sin olvidar todo el trabajo que queda a la industria aérea, y nosotros como personas individuales, para reducir nuestro impacto en el Medioambiente, considero que debemos cerrar la etapa de “vergüenza a volar” para pasar a la etapa de “orgullo a volar” y seguir trabajando para mejorar día a día y contribuir a que el mundo sea más seguro y más sostenible.

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