
En los últimos años, el sector de la aviación ha enfrentado un problema creciente: el comportamiento disruptivo de algunos pasajeros. Este fenómeno no solo afecta la experiencia de viaje de otros usuarios, sino que también pone en riesgo la seguridad de la tripulación y las operaciones aéreas. En este contexto, países y aerolíneas de todo el mundo han comenzado a implementar fuertes sanciones como una medida disuasoria. Un ejemplo reciente es la postura firme que ha adoptado Avianca, una de las aerolíneas más importantes de América Latina, para combatir este problema. En México, aún hay un largo camino por recorrer para que nuestra Ley de Aviación Civil contemple sanciones similares y efectivas.
El caso de Avianca: sanciones ejemplares
Avianca durante el año 2024 registró 402 casos de pasajeros disruptivos, en vuelos operados por aerolíneas, desde agresiones verbales y físicas contra personal de dicha aerolínea, contra pasajeros, agentes de servicio, y por lo tanto para esta aerolínea notó que durante el 2024 hubo un incremente del 16% de estos actos en comparación de 2023, por lo que ha solicitado a la Dirección de Aeronáutica Civil, la implementación de medidas severas contra pasajeros que tengan comportamientos inadecuados durante los vuelos. Este tipo de comportamientos incluye agresiones físicas o verbales, incumplimiento de las indicaciones de la tripulación, consumo descontrolado de alcohol, y cualquier acción que perturbe el orden a bordo. Este aumento refleja una tendencia preocupante que afecta no solo a la operación aérea, sino también a la integridad de la tripulación y los pasajeros.
La aerolínea colombiana ha destacado la necesidad de aplicar restricciones que van desde “multas significativas hasta la inclusión de infractores en listas de exclusión aérea”. Estas medidas buscan no solo castigar el comportamiento inapropiado, sino también enviar un mensaje claro: la seguridad y el respeto en los vuelos no son negociables.
Casos recientes de pasajeros disruptivos en Avianca: un llamado a la acción
Uno de los casos más impactantes ocurrió durante el vuelo AV249 de Avianca, que cubría la ruta Bogotá-São Paulo el 17 de julio de 2024. Dos pasajeros protagonizaron un altercado que resultó en daños significativos a la aeronave y obligó al vuelo a regresar a Bogotá, afectando a más de 150 pasajeros. Según el comunicado oficial de Avianca, la aerolínea presentó una demanda civil por más de 90,000 dólares americanos contra los responsables, buscando indemnización por los daños causados. Este caso ejemplifica el impacto negativo que las conductas disruptivas pueden tener en la operación aérea y la importancia de sancionar a los infractores para garantizar la seguridad y el respeto.
Incidente en el Aeropuerto Internacional El Dorado
Otro ejemplo reciente ocurrió el 19 de febrero de 2025, cuando un pasajero en presunto estado de embriaguez, proveniente de Guayaquil y con conexión a Guatemala, presentó un comportamiento agresivo en el área de embarque del Aeropuerto Internacional El Dorado de Bogotá. Avianca canceló su boleto y lo puso a disposición de las autoridades migratorias. Este incidente, aunque no ocurrió a bordo, “demuestra la necesidad de medidas preventivas y sancionatorias incluso en los aeropuertos para garantizar la seguridad de las operaciones.”
¿Por qué México debe fortalecer su marco legal?
En México, aunque la Ley de Aviación Civil contempla ciertas disposiciones relacionadas con la seguridad a bordo, en el país aún no existen sanciones específicas y suficientemente severas en dicha Ley o su reglamento para abordar este problema de manera integral. Esto representa un riesgo no solo para la seguridad aérea, sino también para la reputación de la industria.
Según cifras de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA), los incidentes relacionados con pasajeros disruptivos han ido en aumento a nivel mundial. Este tipo de situaciones no solo genera retrasos y costos adicionales, sino que también puede representar riesgos importantes para la seguridad aérea.
Desde 2022, la Asociación Sindical de Sobrecargos de Aviación (ASSA) denunció un incremento en los casos de abuso verbal y físico hacia las tripulaciones. Estas agresiones han ido en aumento, no solo para tripulantes de cabina, sino también para personal en tierra. Sin embargo, las sanciones aplicadas en México han sido mínimas, muchas veces limitadas a desalojos del avión o, en casos extremos, denuncias ante las autoridades. Esto no ha sido suficiente para erradicar el problema.
Las lecciones aprendidas de los casos de Avianca destacan cuatro razones clave por las que México debe actuar:
1. Seguridad de los pasajeros y la tripulación: Un pasajero disruptivo distrae a la tripulación y puede generar situaciones que pongan en riesgo a todos a bordo.
2. Impacto económico: Los retrasos y los daños a las aeronaves generan costos significativos para las aerolíneas, además de afectar a cientos de pasajeros.
3. Disuasión de comportamientos inadecuados: Las sanciones severas han demostrado ser efectivas para reducir este tipo de incidentes en otros países. Por ejemplo, aerolíneas como Ryanair y United Airlines han implementado políticas de cero tolerancias, incluyendo multas y prohibiciones permanentes para volar.
4. Protección de los derechos de los pasajeros: Todos los pasajeros tienen derecho a un viaje seguro, libre de incidentes que perjudiquen su experiencia.
¿Qué podemos aprender de otros países?
En países como Estados Unidos y la Unión Europea, las sanciones son estrictas.
Por ejemplo, al Administración Federal de Aviación (FAA por sus siglas en inglés) puede imponer sanciones civiles de hasta $37,000 dólares por violación y toma acciones legales contra cualquier pasajero que ataque, amenace o intimide a los miembros de la tripulación o interfiera con las operaciones de vuelo. Además, el FBI lanzó desde 2023 una página web dedicada a los crímenes a bordo de aeronaves, brindando información sobre cómo reportar estos incidentes.
Este esfuerzo conjunto subraya la importancia de mantener la seguridad en la aviación comercial y de aplicar sanciones contundentes contra los infractores. Estas medidas han contribuido a disminuir notablemente los incidentes. Por otro lado, en Colombia, la postura de Avianca refleja la urgencia de proteger a la industria aérea y a sus usuarios.
En México, sería fundamental que la Ley de Aviación Civil incorpore disposiciones similares, incluyendo:
- Multas económicas significativas. Que reflejen el impacto económico y operativo causado por el comportamiento disruptivo.
- Inclusión de infractores en listas de exclusión aérea. Incluir a los infractores en listas de exclusión aérea.
- Procesos legales rápidos para los casos más graves. Para casos graves que afecten la seguridad o la operación de los vuelos.
- Concientización: Es necesario hacer campañas de concientización para fomentar un comportamiento adecuado por los pasajeros, desde el momento en que llegan al mostrador y al que presentan a bordo de la aeronave.
El comportamiento disruptivo en la aviación es un problema global que requiere atención urgente. Los casos recientes de Avianca muestran la gravedad de la situación y la importancia de actuar con firmeza. En México, es fundamental que la Ley de Aviación Civil se actualice para incluir sanciones más severas que protejan a las aerolíneas, a su personal y a los pasajeros.
La aviación es un sector estratégico para el desarrollo de cualquier país, y garantizar la seguridad y el respeto a bordo debe ser una prioridad. Implementar sanciones efectivas contra pasajeros disruptivos no solo protegerá a las aerolíneas y a su personal, sino también a los millones de pasajeros que confían en este medio de transporte. Sigamos el ejemplo de otros países y tomemos acciones contundentes para prevenir y sancionar estas conductas inaceptables.
Es hora de que México tome medidas firmes en este tema y que aprendamos de las mejores prácticas internacionales. La seguridad y el respeto en los vuelos no deben ser opcionales, sino una norma inquebrantable. La seguridad de todos está en juego.
¡Hasta el próximo vuelo!
Era Calderón
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