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06/03/2021

La eficiencia es el secreto para mejorar la AFAC

Francisco M. M… / Miércoles, 28 Octubre 2020 - 21:02

“La eficiencia es hacer las cosas de manera excelente aun cuando nadie nos está mirando” - Henry Ford 

Nuestras autoridades de la AFAC ya deberían estar acostumbradas a recibir a las autoridades estadounidenses que vienen a nuestro país periódicamente para llevar a cabo una auditoría y poder comprobar que cumplimos con los requisitos establecidos por la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI).

Algunas personas se quejan amargamente de este procedimiento, aludiendo cuestiones de soberanía nacional sin recordar que los Estados Unidos (como cualquier otro país) tiene el mismo soberano derecho para decidir qué países cumplen con lo establecido en los diferentes anexos de OACI y de esa manera restringir las operaciones de cualquier aerolínea dentro de su espacio aéreo cuando las autoridades extranjeras no cumplen con su trabajo.

Vale la pena comentar que este tipo de auditoría no está encaminada a la revisión técnica u operativa de las diferentes líneas aéreas, sino a los procedimientos internos generales, bajo los cuales trabajan las autoridades aeronáuticas de cada país. 

Si al término de la auditoría, algún país no cumple con esos niveles que establece OACI y la FAA, entonces hacen las observaciones pertinentes y otorgan un plazo para que se lleven a cabo las medidas internas necesarias para corregir los problemas.

De no cumplir con lo anterior, el país en cuestión es degradado a categoría 2, restringiéndose de muchas maneras la operación de sus aerolíneas comerciales y de carga en sus operaciones hacia Estados Unidos.

Esto ya sucedió a Mexico hace diez años y tuvo serias consecuencias económicas para nuestras empresas aéreas y para el país.

Desde luego que en correspondencia, cualquier país podría llevar a cabo el mismo procedimiento y restringir operaciones de aerolíneas comerciales estadounidenses después de una auditoría a sus procedimientos internos pero nadie lo hace por la sencilla razón de que las autoridades de Estados Unidos cumplen casi de manera estricta con todos los lineamientos establecidos por OACI.

Por otra parte, solo un par de países cuentan con la estructura humana y financiera necesaria para llevar a cabo una revisión de los procedimientos que aplica la FAA dentro de su país.

La auditoría actual llega a México en el peor momento, en medio de una pandemia incontrolable que ha pegado en la línea de flotación en lo financiero y en lo operativo no solo de nuestras aerolíneas nacionales sino de nuestras autoridades de aeronáutica.

A pesar de los esfuerzos de muchos profesionales, la AFAC, hay que decirlo, no cuenta con la estructura humana ni financiera para cumplir a cabalidad  con los requisitos operativos internacionales que exigen la FAA y la OACI.

La AFAC enfrenta una grave crisis de falta de personal entrenado y certificado así como los recursos económicos mínimos para apoyar áreas vitales como investigación de accidentes, entre otras. 

Por otra parte, también se han tomado decisiones inexplicables por parte del departamento de medicina del transporte, como la prohibición de servicios a terceros de médicos certificados.

Hoy se acumulan cientos de exámenes médicos vencidos, lo que en el futuro cercano nos va a traer problemas adicionales, ya que esos exámenes validan las licencias de personal de vuelo en muchas partes del extranjero, a pesar de las prórrogas y extenciones que se han otorgado a dichos exámenes.

También hay que decir que todos los procedimientos que tienen que ver con permisos y licencias a personal técnico son antiguos, ineficaces y lentos lo que está provocando una burocracia rampante que añade problemas adicionales que podrían complicar el resultado de la auditoría para nuestras autoridades. 

La lista de problemas que hoy enfrenta AFAC es larga, nos falta mucho para lograr modernidad y eficiencia en todos los procedimientos y eso repercute negativamente en una industria aérea que, hoy más que nunca, está urgida de todo el apoyo posible para lograr su recuperación.

Me consta el esfuerzo que hacen muchas personas en la AFAC para poder cumplir no solo con la auditoría, sino para cambiar procedimientos internos  pero, debo decir, que el obstáculo mayor no es la gente sino la estructura y cultura burocrática de muchos años que no ha podido ser cambiada, a pesar de los esfuerzos de los profesionales que ahí trabajan.

Definitivamente hay mucho que cambiar, desde las instalaciones físicas de la agencia que son una verdadera vergüenza hasta la migración a la más alta  tecnología, pasando por el cambio urgente de reglas obsoletas que hoy complican cualquier trámite por sencillo que pueda ser.

Resulta inaceptable tener dentro de la AFAC procedimientos más burocráticos e ineficientes que en algunos países de África que no cuentan con recursos ni con una industria aérea como la nuestra.

La AFAC necesita profesionales entrenados para trabajar en las diferentes áreas y en México tenemos muchos de gran experiencia, cuyo talento está desperdiciado a cada minuto.

Urgen recursos financieros y voluntad política para hacer las cosas dentro de una agencia que debería ser ejemplo de modernidad en todos sentidos.

La eficiencia es justamente el secreto del éxito de agencias como la FAA de Estados Unidos o como la EASA, entre otras.

Nuestra AFAC no puede ser solo un cambio de nombre. Debe ser apoyada con todo tipo de recursos técnicos, humanos y financieros para lograr un cambio en el corto plazo. Pero es necesario hacerlo ya.

El tiempo también es un factor importante y la AFAC debe convertirse pronto en una agencia profesional y eficiente; lo contrario nos va a mantener apanicados cada vez que del exterior nos llegue una revisión o auditoría.

Aunque al final de cuentas, cumplir solo por cumplir con una auditoría venga de donde venga no es lo más importante, nuestro país debe apegarse a los los requisitos establecidos en los diferentes anexos de la OACI.

Se deben cumplir también con todo tipo de procedimientos internos que garanticen viabilidad y seguridad en las operaciones aéreas dentro de nuestro país y en el exterior y eso sólo se puede hacer cambiando pronto a una cultura diferente para hacer mejor las cosas.

Lo contrario nos va a sumir en la mediocridad y nuestra industria aérea no lo merece.

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