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08/03/2021

A pesar de todo, se ve la luz al final del túnel

Francisco M. M… / Miércoles, 2 Septiembre 2020 - 21:58

Nuestras líneas aéreas nacionales, así como todas las del mundo, siguen realizando grandes esfuerzos para lograr su supervivencia en tiempos de la mayor crisis conocida por la aviación en toda su historia.

Muchos de sus pilotos y de sus trabajadores están viendo como las fuentes de trabajo desaparecerán si no toman medidas financieras y operativas urgentes que las puedan hacer al menos viables en el corto plazo.

A pesar del oscuro panorama, hay que recordar que si bien la industria aérea es la primera en sufrir los embates de cualquier crisis, también históricamente es la primera en recuperarse y así lo demuestran quienes están interesados en la formación de nuevas aerolíneas en México y en otras partes del mundo.

Hoy no existe un sustituto para la aviación y millones de pasajeros y toneladas de carga se han esparcido alrededor del mundo a través de los años y seguramente los números regresarán a ser iguales y aún mejores después de pasar la crisis sanitaria que hoy vivimos.

La pregunta es, ¿a qué costo?

En México, cientos de pilotos entrenados y con experiencia están sufriendo el reajuste o despido de sus empresas, son los primeros en salir pero serán los primeros en regresar a su trabajo.

Por otra parte, las líneas aéreas nacionales en combinación con sus trabajadores y sindicatos habrán de definirse de qué manera y cuándo serán retirados los trabajadores aunque hay que decir que ya ahora, todavía en contingencia sanitaria y a pesar de un difícil panorama económico y sanitario, los pasajeros empiezan a viajar más.

Las aerolíneas empieza recuperar sus rutas y frecuencias, además de restaurar sus flotas de aviones casi cada 15 días y estos movimientos significan plazas de trabajo.

Muchos de los centros  turísticos y de negocios del país empiezan a recibir más clientes por vía aérea cada día y hay indicios serios de que en cualquier momento podría generarse una vacuna confiable, lo que de seguro causaría la renovación de la industria en el corto plazo.

Por esta razón, resulta importante que las empresas aéreas de México tengan disponibilidad de trabajadores y que estos no pierdan sus respectivas calificaciones y licencias, para que estén en condiciones óptimas en el momento de ser requeridas.

Mantener al menos sus adiestramientos periódicos puede garantizar disponibilidad inmediata.

Antes de la crisis que hoy vivimos, en la industria aérea las predicciones eran que en un lapso de 10 años serían necesarios en el mundo unos 60 mil nuevos pilotos comerciales para cubrir las vacantes en las diferentes aerolíneas, especialmente debido al gran número de pilotos que llegan a su edad de jubilación.

La predicción sigue siendo la misma porque, a pesar de las crisis, los pilotos no rejuvenecen y tendrán que ir dejando los puestos de trabajo por edad forzosamente, abriendo espacio a las nuevas generaciones en las nuevas aeronaves que también se deberán construir en el futuro.

Para los pilotos aspirantes, es justo el momento para iniciar su carrera como aviadores y estarían recibiendo su licencia comercial en un lapso de tres años que es cuando IATA predice que la aviación comercial en México podría recuperar los números de antes de la pandemia e iniciar el despegue a la consolidación.

Estando en el momento más oscuro es cuando es necesario pensar y ver las cosas de manera positiva. 

A pesar del momento tan difícil, las cosas empiezan a mejorar poco a poco, especialmente para una industria dinámica que, a través de los años, ha dejado ver su maravilloso poder de adaptación.

Empresarios, administradores y trabajadores deben ir unidos en soluciones en el presente que puedan garantizar el futuro de todos.

La aviación comercial en el mundo no va a desaparecer, eso es seguro, y mientras en una cabina de mando exista un solo interruptor con la leyenda “on, off”, serán necesarios los pilotos, porque si bien es cierto ya existen los vuelos no tripulados por humanos, también hay que decir que millones de posibles pasajeros no están preparados para confiar sus vidas a una computadora, por muy avanzada que sea. 

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