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19/05/2022

¿El ser negativo en aviación es necesariamente malo? 

José Luis Merino / Miércoles, 29 Diciembre 2021 - 13:26

Hagamos una interesante analogía que contribuya a fundamentar este orden de ideas.

¿Recuerdas lo que era el abogado del diablo? No, no te confundas; no me refiero al film donde el actor Al Pacino protagoniza al mismo Demonio y Keanu Reeves al abogado en cuestión. El abogado del diablo fue el apelativo  con el que se alude al fiscal en los antiguos procesos de canonización de la Iglesia católica. 

El oficio de este abogado, generalmente clérigo doctorado en derecho canónico, era objetar, exigir pruebas y descubrir errores en toda la documentación aportada para demostrar los méritos o bien en su caso demeritar al presunto candidato a los altares como beato o santo así como en los procesos de elección del Papa como máxima autoridad de la Iglesia Católica. Su papel le hacía aparecer figuradamente alineado entre las filas de los que se oponen al candidato; objetaba constantemente desde su punto de vista para con ello al final se diera un veredicto lo más acertado posible.

La labor de los detractores se considera de una importancia mayor pues con observaciones externas y concentradas estas en los puntos débiles de un proyecto es posible descubrir errores que pueden ser fatales. Es decir una Tesis requiere idealmente de una Antítesis y después de un debate de ideas de ambos bandos lograr una síntesis que resuelva un proyecto o trabajo a desarrollar. ¡Claro! Un detractor no es popular y por lo general llega a ser molesto para un equipo de trabajo lleno de optimismo pero su labor debe ser considerada de gran relevancia.

La aviación hoy por hoy es el medio de transporte más seguro y ello radica no solo en los sólidos avances tecnológicos de las operaciones mediante la sistematización y automatización de los procesos haciendo las operaciones aéreas completamente reproducibles en donde ciencia, tecnología, medio de transporte y motor económico trabajan hombro con hombro para el progreso de las sociedades.

Por otro lado una parte importante de la ecuación, el factor Humano donde el piloto (@) aún no puede ser sustituido sistemáticamente en los vuelos convirtiendo la aviación en algunos casos en algo falible ya que la arista de ángulo variable constituida por el ser Humano está sujeta a múltiples condiciones que pueden alterar el desarrollo del sistema. La mayor parte de los accidentes de aviación son atribuibles al factor Humano y sólo un pequeño porcentaje se encuentran  reservado a otros componentes como fallas técnicas o meteorología por ejemplo. ¿Pero cómo cuidamos ese factor Humano? Ahí están los abogados del diablo del factor Humano.

Para el funcionamiento óptimo de las aeronaves existen abogados del diablo; para el cumplimiento de normas y operaciones debe haber abogados del diablo. Tampoco te confundas con el nombre. Los errores en aviación a priori deben prevenirse con elaboraciones de antítesis que contribuyen al mejoramiento de las operaciones. Cuando el error o el accidente de aviación ya se ha dado son por otro lado los investigadores que son otro engrane de la maquinaria. Creo que en la actualidad hay muchos investigadores y críticos después de lo que sucedió (lo cual está bien). Pero antes de que sucedan los acontecimientos (prevención) en muchos ámbitos falta mucho por hacer y quizá necesitamos más abogados del diablo visionarios.

No puede ni debe haber sólo una cara de la moneda, hay un proceso histórico donde debe haber contrapartes lo cual ayuda a evaluar y reducir riesgos. Si hay una fuerza hegemónica dominante construida en un optimismo inflado  no hay seguridad, hay estancamiento y riesgo. Quizá al final de todo los abogados del diablo sean la parte más positiva de la ecuación en la seguridad aérea.

Tu qué piensas?

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