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25/01/2022

La pasión y la cultura también son ingredientes de una carrera profesional

Juan A. José / Martes, 16 Noviembre 2021 - 21:06

Un comandante de Boeing 767 de AeroUnión Cargo compartió muy orondo y orgulloso en un chat que estaba a punto de iniciar un nuevo vuelo comercial junto en la fecha en la que cada año celebra ese primer vuelo solo que, a todos los que alguna vez tuvimos el privilegio de hacerlo, marca nuestras vidas.

Al felicitarlo por la efeméride no pude dejar de destacar que independientemente de ser un gran aviador técnicamente hablando, la suya ha sido una carrera en la que la pasión por lo que hace, incluyendo la cultura propia de su actividad, han sido protagonistas, cerrando así un círculo propio de los verdaderos profesionales.

Yo no lo sé usted, estimado lector o lectora, pero con el paso del tiempo he tenido la oportunidad de interactuar con gente muy competente que hace muy bien su trabajo, si bien realmente no se apasiona por ello, ni se interesa ir más allá, por ejemplo en temas culturales de su especialidad, algo que por cierto es muy respetable. También he conocido personas enamoradas de su oficio, pero que carecen de esa pericia técnica, propia de un profesional responsable. A estos últimos hay que tenerles cuidado y más cuando su labor impacta en la seguridad, la salud o la continuidad de los procesos.

El piloto que comento cae sin duda en esa extraordinaria categoría a la que desgraciadamente pertenecen muy pocos, y en la que se distinguen esos indispensables perfiles técnicamente impecables, que en el caso del aéreo hacen posible las operaciones dentro de estándares internacionales, constituyéndose además por voluntaria o involuntariamente como eficaces promotores de lo que hacen, es decir, especialistas capaces de inspirar a otros a seguir su camino. No en balde se dice que “nadie hace mejor un trabajo que cuando disfruta hacerlo”.

Más que su vuelo en solitario eso es lo que le quiero celebrar este día al capitán Ángel Jiménez Aparicio, es decir, su amor por la profesión, y algo todavía más difícil de encontrar: su notable capacidad de transmitirlo a propios y extraños. No en balde la suya es toda una familia de aeronáuticos en todo el sentido de la palabra, dentro y fuera de la cabina de vuelo.

Es así que me cuelgo de la fiesta de mi amigo para invitar nuevamente a los profesionales de la industria del aerotransporte a no olvidarse que la aviación no es producto de la casualidad, sino resultado de un enorme esfuerzo técnico, económico, legal y administrativo, realizado por seres humanos, muchos de los cuales lo han sacrificado todo por ella, incluso la vida.

Espero que hayas tenido un gran vuelo estimado capitán en el día que recordaste (y nos compartiste) tu primer atrevimiento en penetrar en solitario el espacio aéreo.

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