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19/05/2022

El manejo de nuestra industria aérea, un desastre

Francisco M. M… / Miércoles, 11 Mayo 2022 - 16:55

Tengo un poco más de 45 años trabajando como piloto comercial y nunca había sido testigo del desorden, por no decir desastre, en el que se ha convertido el manejo de nuestra industria.

AFAC, SENEAM, CIAAC y demás autoridades del sector no sólo no han hecho su trabajo, sino que lo han complicado hasta un punto en que entre otras cosas ya se ha presentado un problema importante de seguridad aérea.

Sobran las razones para estar castigados en categoría 2 porque las autoridades no cumplen con los requisitos internacionales mínimos marcados por OACI en cuanto a seguridad. 

AFAC es un símbolo de ineficiencia, burocracia y corrupción, y lo mismo se puede decir del CIAAC, que hoy tiene a los jóvenes pilotos graduados haciendo fila y acampando de noche para asegurar un lugar y llevar a cabo sus trámites de exámenes teóricos y de simulador para obtener así cédulas y títulos profesionales que son requisitos indispensables para obtener licencia de piloto comercial.

De no haber sido inexplicablemente cancelada su construcción, el día de hoy el Aeropuerto Internacional de Texcoco debería estar terminado y operando al 90% de su capacidad, el aeropuerto Benito Juárez ya debería estar cerrado a toda operación aérea, y Santa Lucía debería seguir siendo la base aérea más importante del país. 

Hoy tenemos un aeropuerto AIFA inaugurado pero no terminado, con grandes problemas de infraestructura y conectividad terrestre y carente de muchos servicios a pasajeros que lo convierten, hasta ahora, en un aeródromo de tercer nivel atendiendo sólo unas cuantas operaciones al día, operando solo en horario diurno y sin suficiente abasto de combustible para las aeronaves que podrían usarlo como aeropuerto alterno.

AIFA se ha convertido en un  gran estorbo en lugar de ser la necesaria ayuda pretendida ya que por apurar su operación y para  poder conectar sus operaciones con el Benito Juárez se cambió el diseño y administración del espacio aéreo con nuevas llegadas y salidas para las aeronaves lo que, en un entorno de grandes elevaciones orográficas y mal tiempo, está causando graves trastornos de control de tráfico aéreo a pasajeros y aerolíneas.

Por otro lado tenemos el descuido en el que está cayendo el Benito Juárez, y para terminar la inutilidad del aeropuerto de Toluca.

En fin, hoy tenemos un aeropuerto AIFA que no está terminado y que simplemente no funciona, el Benito Juárez está saturado de problemas para pasajeros y aviones, y el de Toluca está prácticamente abandonado por la aviación comercial. Como quien dice, nos quedamos como el perro de las dos (tres) tortas con todas sus indeseables consecuencias.

Las autoridades informan justo a punto de iniciar la tan esperada temporada alta, que el 25% o el 30% de las operaciones serán trasladadas forzosamente del Benito Juárez al AIFA, lo que seguramente empeoraría el grave problema de control de tráfico aéreo que se vive.

Para las aerolíneas representa un importante golpe a sus finanzas y eficiencia operativa el hecho de emigrar un importante porcentaje de sus vuelos a un aeropuerto que por ahora solo puede garantizar aviones vacíos y grandes costos de operación.

Por su parte SENEAM cometió el grave error de deshacerse de su gente más experimentada y puso en su lugar a novatos, algunos de los cuales han resultado ser familiares, amigos, o conocidos de los altos niveles de la institución.

Hace falta personal entrenado. Los controladores aéreos de todo el país están trabajando jornadas máximas, a veces sin supervisión ni adiestramientos, y hay castigos para aquellos controladores por denunciar anormalidades, como lo escuchamos en la grabación con lo sucedido en el Centro de control de Mazatlán. 

Por cierto, en diciembre pasado fueron cancelados los adiestramientos para controladores por falta de presupuesto y hoy se empiezan a ver las consecuencias de esa decisión.

Para colmo se asegura que no habrá cambios en el nuevo diseño de control de tráfico aéreo, cuando lo más sensato sería regresar al modelo anterior que funcionó bien durante 40 años.

En fin, el manejo general de la industria aérea Mexicana que hace grandes esfuerzos por salir adelante después de vivir una epidemia que puso a varias aerolíneas al borde de la quiebra, está siendo totalmente ineficiente.

Reuniones y juntas interminables no serán suficientes para resolver un problema que cada día crece más y no es la sustitución  de una persona en una dirección lo que se requiere para cambiar las cosas, sino un cambio de sistema, porque es todo el sistema lo que está fallando, y en aviación eso puede traer consecuencias muy graves.

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