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09/12/2021

Dejar atrás lo antiguo y obsoleto

Francisco M. M… / Miércoles, 29 Septiembre 2021 - 21:32

“La dificultad no reside en las nuevas ideas, sino en escapar  de las ideas antiguas” - John Maynard Keynes

Desde hace muchos años, los expertos de México en temas aéreos se han manifestado de diferentes firmas y en diferentes momentos, con el objeto de hacer ver la vital necesidad de crear una verdadera política de Estado para la aviación comercial del país.

La principal razón es que la industria aérea debe ser considerada (como sucede en otros países) como una cuestión de seguridad nacional, por todo lo que implica en cuanto a temas de soberanía, económicos, sociales y políticos.

En México, durante años se han llevado a cabo algunos esfuerzos para llevar adelante la creación de esta política aérea de estados, pero estos han sido tímidos y desde luego insuficientes.

Se entiende mejor este problema si nos referimos principalmente al funcionamiento de las autoridades aeronáuticas, empezando con la propia Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT) y su hoy Agencia Federal de Aviación (AFAC).

Estas instituciones no han progresado en cumplir con las demandas y a la par de una aviación comercial que ha crecido y se recupera constantemente durante los últimos años.

Durante décadas (y todavía más ahora) el gobierno mexicano tampoco ha mostrado interés real en modificar, de una vez por todas, su política aérea para salvaguardar los intereses y la soberanía de nuestro país.

Las autoridades de aviación en México se han quedado atrás y cumplen apenas con lo básico para mantener sus funciones y tratar de regular, ordenar, coordinar y certificar una industria aérea en rápida recuperación, pujante y moderna.

Hoy mismo, estas autoridades siguen trabajando con base en reglamentos y procesos creados en los años 60 y lo que resulta peor aún, con ideas igual de obsoletas y esto está provocando, entre otras cosas, cierta autorregulación por parte de las propias aerolíneas que trabajan sus diferentes procesos para cumplir con los requisitos internacionales de seguridad y eficiencia operativa.

A pesar de su esfuerzo, son justamente las aerolíneas las que más están sufriendo la degradación de las autoridades porque se están viendo limitadas sus operaciones a Estados Unidos.

Para empezar, mientras las ideas no sean cambiadas y modernizadas no habrá forma de lograr progreso alguno en este importante tema.

Esa falta de ideas nuevas y de recursos es una mala combinación y la principal razón de la ineficiencia y por lo que nuestras autoridades aeronáuticas han sido degradadas a categoría 2 por parte de la Agencia Federal de Estados Unidos, al no cumplir con los requisitos establecidos por la OACI y que aplican en todo el mundo.

Es verdad que se han tomado algunas medidas, pero estas parecen seguir siendo insuficientes, por ahora, para lograr el regreso a la categoría 1.

Ya se ha dicho en varias ocasiones en esta misma columna que son la eterna burocracia, la falta de recursos económicos y humanos, nuevas tecnologías y desde luego también la ausencia de nuevas y modernas ideas lo que tiene en el atraso y en la ineficiencia a las autoridades de la industria aérea en México.

Y como otro triste ejemplo de lo anterior, tenemos que ver el nivel de decadencia en que ha caído el Centro Internacional de Adiestramiento de Aviación Civil (CIAAC), dependiente de la AFAC y que en otros años fue ejemplo internacional de modernidad y eficiencia y en donde se formaron profesionales de todo el mundo; sus instalaciones y funcionamiento no son dignos de nuestra industria aérea.

Los graves problemas que siguen causando prórrogas de todo tipo en el departamento de licencias a personal técnico y medicina de aviación de AFAC es un tema aparte que incluye también al departamento de investigación de accidentes.

En fin, que aparentemente será en el próximo mes de octubre cuando los inspectores de FAA regresarán de nuevo para inspeccionar y resolver sobre los procesos que quedaron pendientes y que ya deberían haber quedado solucionados por parte de nuestras autoridades para lograr la recertificación.

Se ha pagado una buena cantidad de dólares para tener asesoramiento extranjero y lograr las mejoras exigidas (dinero que por cierto pudo gastarse en pagar debidamente a expertos mexicanos, que los hay y de muy buen nivel) lo que debería de alguna manera abrir una buena posibilidad para un pronto regreso a categoría uno.

Ojalá que se haya hecho lo necesario para que se pueda pasar esta nueva inspección, después de atender y solucionar los problemas que han quedado pendientes.

Ojalá que el regreso de nuestras autoridades aeronáuticas al nivel uno no sea solo a través del “maquillaje” a los diferentes procesos que sólo servirían para complicarlo todo de nuevo en el futuro.

Hay que recordar que el trabajo de una autoridad más moderna y realmente eficiente debe ser la garantía de funcionamiento seguro y eficaz para nuestra industria aérea y por otra parte, el principio para poder lograr en algún momento una verdadera política de estado que tanto requiere la aviación comercial mexicana.

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