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23/10/2021

¿Por qué tanto fracaso?

Francisco M. M… / Miércoles, 24 Febrero 2021 - 20:37

La prueba más fehaciente de la periodicidad en el fracaso de las aerolíneas comerciales en México se llama hoy, tristemente, Interjet.

Con toda su flota en tierra desde hace semanas, en huelga general, con deudas de todo tipo incluyendo combustible y servicios, los sueldos a sus trabajadores y sin recursos financieros para enfrentar todas esas deudas, sin apoyo gubernamental y sin inversionistas a la vista, los administrativos y sus cinco mil trabajadores parecen estar condenados a ver cómo la aerolínea desaparece definitivamente.

Sin duda, fueron las malas decisiones administrativas las que iniciaron el grave problema y las posteriores consecuencias de la crisis sanitaria que afecta a la industria han sido la puntilla para una empresa que prometía mucho más.

En 1988, fue la quiebra de Aeronaves de México, en 2010 la suspensión de operaciones de Mexicana de Aviación (caso que por cierto aún no ha quedado resuelto) y de ahí podemos recordar un buen número de líneas aéreas que, aunque llegaron a ser importantes por sus flotas y red de rutas, también desaparecieron como Taesa, Aerocalifornia, Saro, Azteca, Aerolíneas Internacionales, SAM, entre otras .

Tambien han surgido y desaparecido algunas cargueras, compañías dedicadas a la aviación corporativa y algunas a la operación charter o de contrato.

La competencia a través de los años siempre ha sido a muerte entre todas las compañías aéreas mexicanas y muy especialmente después del surgimiento de las de bajo costo que, al igual que en todo el mundo, vinieron a revolucionar la aviación comercial.

Si revisamos la historia podemos deducir, con pocas posibilidades de equivocarnos, que las aerolíneas desaparecidas han fracasado debido a un común denominador que tiene que ver con falta de visión u planes alternos, malas tácticas financieras, erróneas estrategias operativas y graves errores administrativos, además de confusos planes de negocios implementados en algunas de ellas especialmente en tiempos de crisis, y la historia está ahí.

A pesar de lo anterior, casi siempre se culpó a los trabajadores por esos fracasos y desde luego, siempre fueron ellos los que llevaron la peor parte al ver desaparecer la fuente de trabajo y su sustento, mientras los accionistas, empresarios y administradores (ya fuera en crisis o no) se iban con muchos problemas legales por resolver, pero casi siempre con las bolsas llenas de dinero.

Siempre se han salvado primero ellos y el sobrante, si es que llega a haber alguno, se reparte a manera de una liquidación mínima y llena de vueltas legales entre los propios trabajadores.

Aeronaves de México y Mexicana de Aviación son importantes y claros ejemplos de la falta de planeación a largo plazo y del uso de la “mano negra” en todas sus presentaciones económicas y políticas.

La primera fue víctima de los excesos del gobierno de entonces, quien la utilizaba no solo como empresa particular para sus viajes presidenciales sino como una caja chica y patrocinadora de campañas políticas en cuya nómina cobraban tanto “aviadores” como pilotos hasta que se llegó al caos financiero.

Entonces se encontró el pretexto perfecto en un emplazamiento a huelga del sindicato de tierra y Aeronaves de México fue oficial, aunque no moral ni legalmente, quebrada.

El caso de Mexicana de Aviación fue todavía más dramático porque aún después de 10 años, la aerolínea no ha sido declarada en quiebra y miles de  trabajadores siguen esperando la resolución final y, en su caso, la liquidación correspondiente.

Mexicana de Aviación fue ordeñada durante algunos años por parte de un empresario que, en las propias narices de sus accionistas, gobierno y trabajadores convirtió a la primera línea aérea de Mexico, famosa por su eficiencia operativa y finanzas sanas, en una empresa sin recursos económicos e importantes problemas de operación lo que la llevó a la suspensión total de sus operaciones y así hasta hoy.

Mexicana es na importante aerolínea nacional que durante 10 años sin volar y todavía después de este tiempo, conserva activos importantes que le dejan a alguien, más no a los trabajadores, buenas cantidades de dinero.

En estos días, se habla de la formación de una posible cooperativa para que los propios trabajadores, apoyados por el gobierno federal pudieran hacer volar nuevamente a Mexicana lo que, por lo que se puede ver, parece como todos los intentos anteriores: poco probable aunque no imposible.

En fin, en aviación no se puede jugar a los “avioncitos” porque es un negocio con limitados índices de ganancia, aún en sus mejores momentos .

Las aerolíneas comerciales no deberían ser manejadas por empresarios y administradores sin conocimiento, sin un compromiso serio que usan el negocio como simple trampolín, que no tienen escrúpulos, que son inexpertos en el tema aéreo y que no dudan en dejar a miles y miles de trabajadores sin trabajo en un momento dado.

Se requieren, hoy más que nunca, empresarios accionistas conocedores, responsables y comprometidos para invertir su tiempo y su dinero en un negocio que ha demostrado ser noble y que hoy a pesar de la crisis seguirá siendo el motor que reactive la economia en México y del mundo.

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