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25/09/2018

Modelos de investigación

Augusto Javier… / Miércoles, 13 Septiembre 2017 - 09:57

El investigador de un percance aeronáutico debe valerse de su criterio y de las características particulares de cada suceso para adaptarse a los distintos tipos de investigación.

La elección de un modelo de investigación tiene que ver con los objetivos de la misma. Aplicado directamente a la investigación de accidentes e incidentes de aviación, lo primero que debe reconocerse es hasta dónde desea llegar la investigación, y si es de carácter punitivo o aplicada al fortalecimiento de la seguridad. De este modo, la investigación judicial que pueda realizar un perito tendrá que ver con la individualización de los fallos activos y sus responsables y con resarcir el daño y sancionar a los responsables.

Por el contrario, la investigación que persigue la prevención y la seguridad requiere indefectiblemente de la individualización de las condiciones preexistentes, el análisis de las defensas del sistema, entre otros aspectos importantes.

La contextualización tiempo-espacio de los hechos sujetos de análisis debe primar durante todo el proceso, independientemente de la metodología de investigación que se aplique. Comprender el entorno y ahondar en la mecánica de trabajo del medio ambiente en que se produjeron los hechos son los aspectos que signarán los resultados finales del trabajo.

Es una falacia pensar que el modelo lineal es una herramienta en desuso o que ha perdido eficacia. Es probable que la utilización de modelos lineales en áreas parcializadas de una investigación compleja pueda colaborar en la resolución global del tema a través de la aplicación del modelo epidemiológico.

Esto puede verse plasmado en circunstancias donde se requiere una gran cantidad de análisis técnicos (metalúrgicos y de laboratorio). Existen sucesos donde se requiere de la investigación de componentes estructurales y unidades de a bordo disímiles y distantes entre sí, por lo que ameritan ser analizados a detalle de modo individual. Dados los procedimientos y las metodologías empleadas por laboratorios, los resultados arrojados por cada uno de esos estudios podrían ser considerados análisis lineales independientes.

La génesis del modelo epidemiológico en ningún momento muestra la necesidad de contar con análisis previos de otro tipo de metodología de investigación. Sin embargo, está en la creatividad e ingenio del analista poder combinar pequeñas variantes que permitan arrojar resultados más certeros.

Las fuentes de la información y la metodología de obtención de datos o análisis parciales debe ser documentado, fidedigno y legal. El método con el que se obtenga la “materia prima” del análisis pertenece a la organización que lleve adelante la investigación, de acuerdo con sus protocolos de trabajo y análisis. Estos hechos no condicionan de ninguna manera el modelo de investigación elegido para tratar cada uno de los casos, si no que, por el contrario, refuerzan los procedimientos necesarios para lograr los objetivos.

Por otro lado, debe tenerse en cuenta la complejidad de cada uno de los sucesos que investiga un organismo dedicado a la seguridad operacional. En los Estados existen áreas específicas dedicadas al estudio de la seguridad operacional, además de otros organismos independientes dedicados exclusivamente a la investigación de accidentes e incidentes. Por ende, existe una delgada frontera entre el desarrollo de la seguridad operacional y la actividad propia de investigación de accidentes; justamente en la retroalimentación de ambos procesos está la riqueza de los resultados.

En el siglo XXI pensar o ver la investigación de accidentes como una actividad independiente y aislada con misión, función y objetivos propios, es caer en la obsolescencia de la propia disciplina. La vigencia y utilidad de la investigación está signada por el enfoque organizacional que se le dé. La comprensión integral del sistema aeronáutico y la evaluación de su comportamiento es la misión actual que debe tener el análisis de un accidente. Por lo tanto, el modelo que se emplee para llevar a cabo una investigación debe asegurarse de establecer:

- La independencia de cualquier proceso judicial o administrativo, cuyo objetivo sea la determinación de responsabilidades o culpabilidad con fines punitivos o resarcitorios.
- La comprensión integral del contexto operacional como un sistema dinámico, complejo y falible.
- La presencia de desviaciones normales del comportamiento de los actores.
- La efectividad del marco legal y normativo en cuanto a las operaciones y las desviaciones necesarias del sistema.
- La determinación sobre la efectividad o carencia de las defensas de seguridad preexistentes en el sistema.
- La emisión de recomendaciones sobre seguridad efectivas no sólo en la prevención de hechos de similar tenor, sino como factores de retroalimentación (en forma de “materia prima”) para los subsiguientes análisis de riesgos en el estudio de la seguridad operacional.

La aplicación de los distintos modelos de pensamiento para la resolución de las investigaciones no se encuentra regulado ni restringido por normativas internacionales. Sin embargo, el Anexo 13 al Convenio sobre Aviación Civil Internacional (Chicago/44) establece y requiere en su Capítulo 5, párrafo 5.4, que “la autoridad encargada de la investigación de accidentes determinará el alcance de la investigación y el procedimiento que ha de seguirse para llevarla a cabo, según las lecciones que espera obtener de la investigación para mejorar la seguridad operacional”, lo cual suscribe la necesidad de aplicar una metodología que asegure la resolución de los casos, en función de las seis premisas enunciadas en el párrafo anterior.

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