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18/10/2019

Aviación, comercio y economía III

Rodrigo Soto-Morales / Martes, 30 Julio 2019 - 20:45

Teóricamente, el derecho sigue a la moral. Sin embargo, el derecho mercantil o comercial pareciera dirigirse más por una racionalidad económica y una equidad social, más que por la sola moral. Es decir, el marco legal del comercio y la competencia  está de alguna manera sustentado por la economía y la política. Lo que de alguna manera lleva a preguntarse si el derecho de ciertos sectores puede ser alterado o configurado por las políticas públicas dominantes o más permanentes. Tal pareciera que sí. Y es eso lo que el actual régimen político mexicano en el poder quiere cambiar.

Pero también es importante considerar que las reglas del juego, sobre todo en sectores de espectro internacional –como la aviación– están sometidas a ciertos estándares y que para su sobrevivencia y permanencia deben adecuarse al marco legal internacional. Sí, le duela a quien le duela, la economía está globalizada y eso impone unas reglas del juego. No basta pensar: “vamos bien”.

Parte de esas características comunes en las economías capitalistas cuyos mercados determinan a veces el precios de ciertos comodities (i.e. aeronaves, flota, motores, etc.). Lo cual no quiere decir que sea justo que sólo unos cuantos impongan las condiciones. La competencia justa y equitativa es importante para poder extender los beneficios de un sector a más países y a más personas. “Los excesos del mercado resultan siempre en una competencia imperfecta que termina por provocar una sobreregulación que busca balancear la economía del mercado atemperando la avaricia del capitalismo”[1].

Gobernar es necesariamente atender tanto la política como la economía. Y en el caso de la aviación, aunque se trate de un mercado donde existan más agentes privados como operadores y concesionarios, la responsabilidad el gobierno nunca desaparecerá. El espacio aéreo es un bien nacional, y una proyección de la soberanía territorial –no olvidemos que el territorio es un elemento constitutivo del Estado–. Así, ni el comercio, ni la civilización pueden proseguir sin un gobierno. En las naciones modernas, el gobierno debe garantizar los derechos de propiedad, una competencia equitativa, un foro legítimo y cierto para la resolución de conflictos de manera pacífica, mantener una moneda como medio de intercambio, mantener la seguridad para el despliegue de las diversas y legítimas opciones de la actividad humana, etc. Y es en estas actividades donde debe, en aquellas más prioritarias para el desarrollo y crecimiento,  proyectar y aplicar las políticas públicas más convenientes a sus recursos y circunstancias. Por ello, la participación del gobierno en un orden económico racional es esencial.

En México, las políticas públicas para el desarrollo de sectores  de desarrollo han presentado ciertas características comunes:

En la aviación en México contamos con privatización, regulación, inversión extranjera limitada y muy poca asociación público-privada. Y no hay reguladores autónomos. ¿Qué nos falta? 

Todo dentro de un marco de temas esenciales:

México no puede aislarse, máxime si su país vecino del norte cuenta con el sector aéreo más desarrollado del mundo.  La influencia del sector aeronáutico en muchos otros sectores (primarios y secundarios) es innegable. Y permitirnos el lujo de “administrar lo que se tiene”; de no proyectar el futuro inmediato y mediato es, sin duda, un suicidio económico y social.

Ya lo hemos escuchado repetidamente: “Definición de locura: hacer las mismas actividades y esperar resultados distintos.” (Albert Einstein). Y al leer esto,  no sé por qué me acuerdo de temas como “ampliar el AICM”, “Santa Lucía no resuelve la saturación”, “Toluca será relanzado”, etc. ¿Por qué es importante diseñar políticas públicas con método? porque si no, se gasta más presupuesto, sin mejores resultados.

“La respuesta de muchos políticos y servidores públicos: las necesidades sociales crecen de forma más rápida que los presupuestos”.[2] porque se han creado y se siguen creando programas públicos que no atacan las causas de los problemas, a pesar de las buenas intenciones que tienen políticos y servidores públicos. Muchos programas se crean a partir de ocurrencias que no generan los resultados esperados porque se diseñan sin método y con información poco confiable. Una de las formas de combatir este mal es a través de la evaluación de políticas públicas.

Así, se requieren evaluaciones ex-ante de potenciales programas en los tres órdenes de gobierno en México para valorar su viabilidad y pertinencia y así evitar que sigan creciendo los programas gubernamentales que no resuelven con eficacia y eficiencia los problemas públicos.

El sector aéreo Mexicano es competitivo, pero debe serlo más aún, sobre todo con miras de que la conectividad no dependa del Valle de México. Competitividad es, en términos amplios, el aumento del bienestar de toda la economía.

En un sentido más acotado, la mayoría de las definiciones de competitividad consideran aspectos como crecimiento económico, grado de producción, inversión, crecimiento en el PIB, incremento en el ingreso per cápita e incluso aspectos relacionados con la eficiencia en la producción. Por lo tanto, podemos entender a la competitividad como la capacidad de un país para incrementar sus niveles de producción y de servicios. Dicha capacidad está determinada por aspectos políticos, de capital humano, de seguridad pública, de Estado de Derecho, de infraestructura, entre otros. La competitividad es importante ya que está íntimamente relacionada con el número y la calidad de empleos que se generan en un país [3].

Pero es importante pues resaltar que la política pública que se espera tiene que ver más con un gobierno promotor, un patrocinador, garante y subsidiario, que con un paternalismo sustituto, que redunda más en incertidumbre y esclerosis que en sana colaboración. La aviación requiere de la colaboración de todos, pues como sector, colabora con todos.

Sí, la aviación no es el único camino, lo sé… pero es el mejor...


[1] Cfr. Dempsey, P. & Gesell, L., Air Commerce and the Law, Coast Aire publications, USA, Chandler, Arizona, 2004, p. 2.

[2] Corzo, Julio Franco. Diseño de Políticas Públicas: Una guía práctica para transformar ideas en proyectos viables (Spanish Edition) . IEXE Editorial. Edición de Kindle. pos.743.

[3] Ídem.

www.sotmor.com; Twitter: @rsotomorales

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