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18/10/2018

Elizabeth Abadié inspira a mujeres jóvenes en la aviación

Redacción A21 / Jueves, 8 Marzo 2018 - 19:19

En este Día Internacional de la Mujer, la que fue primer comandante de Aeroméxico, y hoy considerada un ejemplo de inspiración para las mujeres que quieren ser piloto, Elizabeth Abadié, sostuvo una charla magna con jóvenes estudiantes de la Escuela de Aviación México con el fin de compartirles su experiencia durante su carrera como piloto aviador.

Recién aterrizando de Madrid, la primera Comandante Transoceánica les contó de su pasión por volar como una de las bases del éxito de su carrera. “Si no les apasiona esta industria es muy difícil que se mantengan, la aviación es pasión, es una droga y me declaro adicta a ella”.

La historia de sus inicios, su familia, estirpe de aviadores, anécdotas, la satisfacción de lograr consolidar tanto su carrera profesional como su vida personal, y los retos para lograrlo, fueron los mensajes que las estudiantes pudieron conocer sobre la hoy primera Capitán instructora y asesora de B-787 Dream Liner, uno de los aviónes más modernos y sofisticados del mundo.

Elizabeth Abadié, además de ser la tercera mujer en pilotar un avión comercial en México, fue la primera mujer comandante en el país, cargo que ocupó en un avión ATR de Aeromar.

Hija de Héctor Abadié, también piloto, Elizabeth cursó su carrera en la Escuela de Aviación México. Fue la primera mujer piloto en Aeroméxico por medio de concurso y entró a la Aerolínea con 180 horas de vuelo.

En su primer vuelo llevó a 100 pasajeros a bordo.  

“Aquí te pierdes de cumpleaños, navidades y eventos importantes de tus seres queridos, yo apenas y pude estar en el nacimiento de mis dos hijos”, bromeó la piloto. “Pero el mejor consejo que les puedo dar es que hagan el enorme esfuerzo por equilibrar las cosas importantes en su vida: familia, amigos, trabajo; tampoco se trata de ser exitoso en la carrera y perderte de formar una familia, sí es bueno formar una familia”, declaró.

Respecto a los retos que tuvo que afrontar “por ser mujer” en una época en donde era casi inexplicable encontrarse con mujeres dentro de esta industria, platicó un par de anécdotas en donde directamente dos capitanes le dijeron que “ella no debía estar ahí”, pero luego la quisieron y respetaron mucho.

A la par, Liz, como la llaman comúnmente en el gremio, cerró su plática con una frase contundente para las jóvenes sobre su seguridad en vuelo, “Al avión, como al mar, hay que respetarlo, sabemos que una aeronave puede hacer cosas impresionantes, pero si no son conscientes del respeto que hay que tenerle, su vida misma puede estar en peligro”.

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