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	<title>New Space &#8211; A21</title>
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	<description>El portal informativo del la Industria Aeronáutica y Aeroespacial</description>
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	<title>New Space &#8211; A21</title>
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		<title>Infraestructura espacial y ciudades inteligentes, base de la gestión urbana del futuro</title>
		<link>https://a21.com.mx/opinion/2026/05/29/infraestructura-espacial-y-ciudades-inteligentes-base-de-la-gestion-urbana-del-futuro/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fermín Romero]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 30 May 2026 04:03:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Café Espacial]]></category>
		<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Ciudad inteligente]]></category>
		<category><![CDATA[New Space]]></category>
		<category><![CDATA[Smart City]]></category>
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<p>Esta semana inicio mi colaboración expresando un profundo agradecimiento a mi familia —Araceli, Emiliano y Rodrigo— y a mis amiga/os, cuyo apoyo fue invaluable durante los seis días de hospitalización que enfrenté a causa de una oclusión intestinal, atendida en el área de urgencias del Hospital Regional Fernando Quiroz del ISSSTE. En particular, deseo reconocer la atención oportuna, expedita y altamente profesional del Dr. Alejandro Iván Reyes, la Dra. Nayeli Silva y el enfermero Antonio Cancino Porta. La dedicación y calidad humana de profesionales como ellos otorgan un gran valor a nuestras instituciones de salud; me hicieron sentir plenamente cuidado durante todo el proceso de recuperación. A veces el cuerpo nos obliga a realizar una pausa en nuestra ajetreada agenda, necesaria para restablecer sus funciones y reiniciar con mayor brío nuestras actividades cotidianas. Este episodio me recordó la importancia de la solidaridad, la fortaleza emocional y el valor de quienes nos rodean. La gratitud hacia todos es también un reconocimiento al poder de la familia, la comunidad y al sentido humano que nos impulsa a seguir adelante. Ahora sí, entramos en materia espacial.</p>
<p>El fenómeno de la urbanización global proyecta que la mayoría de la población mundial residirá en ciudades para 2050, lo que plantea desafíos sin precedentes en materia de eficiencia, sostenibilidad y calidad de vida. Para enfrentar esta complejidad, surgió el concepto de Ciudad Inteligente / Smart City, un extenso e intensivo ecosistema urbano basado en la utilización de múltiples tecnologías para optimizar sus servicios y recursos.</p>
<p>El concepto Smart City no tiene un único momento de origen, ya que surgió de la confluencia de varios desarrollos urbanos, tecnológicos y económicos, principalmente entre finales del siglo XX y principios del siglo XXI. Su origen puede entenderse desde tres distintas perspectivas: tecnológico e industrial (mediados de la década de 2000), proveniente de las grandes empresas de tecnología (IBM y Cisco, entre otras) y comunicación, el auge de las TIC y el desarrollo del Internet de las Cosas (IoT); Urbanístico y de Planificación (años 70, 80 y 90), donde el interés se centró en transformar las ciudades industriales en centros para la economía y ciudad del conocimiento (Knowledge City), enfocada en el capital humano, la innovación, el uso del conocimiento y el crecimiento inteligente (Smart Growth), desarrollado en EE. UU., como estrategia de planificación que buscaba ciudades más compactas, eficientes; y la Sostenibilidad (fines de los 90 y 2000), la necesidad de abordar los problemas ambientales de la urbanización masiva dotó al concepto de su imperativo moral y social.</p>
<p>La Smart City se erigió como solución para transformar los núcleos urbanos y enfrentar problemas críticos como las emisiones nocivas, el suministro energético ineficiente y la gestión de residuos. A partir de 2010, el concepto se amplió significativamente para incluir el objetivo principal de la sostenibilidad ambiental, económica y social, reconociendo que la tecnología por sí sola no es suficiente si no se aplica para mejorar la calidad de vida y reducir el impacto ecológico. El movimiento global asociado se consolidó a principios de los años 2000, impulsados por la capacidad de las grandes empresas tecnológicas para interconectar y gestionar la infraestructura urbana a través de datos masivos (Big Data).</p>
<p>En este contexto de transformación digital impulsado por el creciente desarrollo de la IA, la infraestructura espacial se consolidó no como un complemento, sino como un pilar fundamental de la inteligencia urbana. Estos activos orbitales son la fuente principal de los datos geoespaciales críticos (el &#8220;Big Data&#8221; y el componente geolocalización) que alimentan la toma de decisiones en tiempo real y la planificación a largo plazo. La sinergia entre la tecnología espacial y las ciudades inteligentes es directa y genera una revolución geoespacial en la gestión urbana de 2026.</p>
<p>Ante la acelerada urbanización mundial actual, las ciudades se han convertido en el epicentro de los grandes desafíos del siglo XXI: sostenibilidad, eficiencia energética, movilidad, resiliencia climática y calidad de vida, entre otros desafíos. En este escenario, la infraestructura espacial ha dejado de ser un recurso complementario para transformarse en el pilar invisible que sostiene la inteligencia urbana. Satélites de navegación, observación terrestre y comunicaciones se integran hoy con inteligencia artificial, Big Data y redes 5G/6G para redefinir la manera en que las urbes se planifican, gestionan y evolucionan. El resultado es un nuevo paradigma: las Smart Cities impulsadas por el espacio, es decir, la evolución del concepto de ciudad inteligente. Hoy, en 2026, la ciudad inteligente se concibe como un ecosistema urbano interconectado, donde la infraestructura espacial es esencial para garantizar decisiones basadas en datos precisos y en tiempo real.</p>
<p>El papel estratégico de la infraestructura espacial<br />
La infraestructura espacial se articula en tres ejes fundamentales: navegación y posicionamiento (GNSS), observación de la Tierra (EO) y comunicaciones satelitales (SATCOM). Cada uno de ellos aporta capacidades únicas que, integradas, permiten a las ciudades pasar de una gestión reactiva a una administración proactiva.</p>
<p>En el ámbito de la navegación, los sistemas GNSS como GPS, Galileo, BeiDou y GLONASS, junto con nuevas constelaciones en la órbita baja terrestre (LEO), ofrecen posicionamiento milimétrico incluso en entornos urbanos densos. Esta precisión es vital para la movilidad autónoma, la logística de última milla con drones y la gestión de flotas de transporte público. Además, la integración con redes 5G/6G asegura continuidad en la conectividad vehicular, habilitando sistemas de transporte inteligentes (ITS) que reducen congestiones y emisiones.</p>
<p>La observación de la Tierra se ha convertido en el “ojo global” de las ciudades inteligentes. Los satélites ópticos, térmicos y radar permiten monitorear emisiones de gases contaminantes, detectar islas de calor, evaluar riesgos de hundimientos y planificar infraestructura verde. Tecnologías como InSAR (Interferometric Synthetic Aperture Radar) identifican deformaciones del terreno con precisión milimétrica, mientras que la termografía satelital revela pérdidas energéticas en edificios, facilitando políticas de rehabilitación. Estos datos se integran en gemelos digitales urbanos, modelos virtuales que simulan escenarios de crecimiento y resiliencia climática.</p>
<p>En cuanto a las comunicaciones satelitales, las constelaciones LEO (Low Earth Orbit) han revolucionado la conectividad urbana al garantizar cobertura global y baja latencia. Esto resulta crucial en situaciones de emergencia, donde las redes terrestres pueden fallar. Los satélites aseguran la transmisión de datos de sensores IoT, coordinan equipos de rescate y mantienen la continuidad de los servicios públicos. Además, permiten cerrar la brecha digital en zonas rurales y periurbanas, extendiendo los beneficios de la ciudad inteligente más allá de sus límites físicos.</p>
<p>Inteligencia artificial y geoespacialización<br />
La verdadera transformación ocurre cuando los datos espaciales se integran con inteligencia artificial. Algoritmos de aprendizaje profundo aplicados a imágenes multiespectrales permiten clasificar usos de suelo, detectar asentamientos informales y evaluar la salud de la vegetación urbana. La segmentación semántica de imágenes satelitales facilita la planificación de infraestructura verde y la gestión de riesgos ambientales. Proyectos como Belmap4EU, que combinan datos satelitales con catastros nacionales, crean gemelos digitales que sirven como herramientas de gobernanza urbana. Belmap4EU, es una iniciativa de la empresa geoespacial GIM, apoyada por la Agencia Espacial Europea (ESA), que extiende la base de datos de edificios Belmap; utiliza IA y datos satelitales (Sentinel-2), para crear herramientas geoespaciales de alta precisión en Bélgica y el Benelux.<br />
La inteligencia artificial también potencia la capacidad predictiva de las ciudades. Modelos basados en datos satelitales anticipan fenómenos climáticos extremos, optimizan rutas de recolección de residuos y gestionan el consumo energético. En este sentido, la infraestructura espacial no solo observa y conecta, sino que también habilita una gestión anticipatoria que reduce costos y aumenta la resiliencia.</p>
<p>Aplicaciones recientes y de alto impacto<br />
En 2026, varias iniciativas demuestran el potencial de la infraestructura espacial en la gestión urbana. El Banco Mundial (BM) ha desarrollado un dataset que rastrea emisiones de CO₂ y metano en más de seis mil ciudades, utilizando datos de satélites como OCO-2 y Sentinel-5P. Esta herramienta permite comparar métricas de sostenibilidad y diseñar políticas basadas en evidencia.</p>
<p>La ESA impulsa proyectos como ADMONS-TI, que combinan imágenes de ultra alta definición con sensores terrestres para monitorear infraestructura crítica, reduciendo riesgos y costos de mantenimiento. Plataformas como ATLASCast y SWIM integran nanosatélites y análisis predictivo para anticipar fenómenos extremos y gestionar recursos hídricos, vitales en un contexto de crisis climática.</p>
<p>En movilidad, sistemas como G-PARK utilizan GNSS de alta precisión para optimizar estacionamientos y micromovilidad, mientras que el análisis de tráfico satelital permite planificar corredores de transporte más eficientes. Estas aplicaciones muestran cómo la infraestructura espacial se traduce en beneficios tangibles para los ciudadanos.</p>
<p>Los desafíos y oportunidades<br />
El despliegue masivo de tecnologías espaciales en las ciudades plantea desafíos significativos. La seguridad y privacidad de los datos geoespaciales es un tema crítico, ya que la información sobre movilidad y consumo energético puede ser sensible. La gobernanza internacional también es esencial: organismos como la ONU y la ESA promueven -a través de sus programas- marcos de cooperación para garantizar que estas tecnologías se utilicen con fines sostenibles y equitativos.</p>
<p>En regiones como la nuestra, América Latina y el Caribe, la brecha digital sigue siendo un reto. Aunque las comunicaciones satelitales reducen desigualdades, aún existen limitaciones de acceso en regiones con baja infraestructura terrestre. Además, la dependencia de sistemas espaciales plantea riesgos de vulnerabilidad ante ciberataques o fallos técnicos. Superar estos desafíos requiere de políticas integrales que combinen innovación tecnológica con regulación ética y social.</p>
<p>Hacia una gestión urbana proactiva<br />
La convergencia entre infraestructura espacial, inteligencia artificial y redes de nueva generación está redefiniendo la gestión urbana. Las ciudades inteligentes de 2026 ya no dependen únicamente de sensores terrestres, cuentan con una plataforma espacial integrada que les permite ver, localizar y conectar a escala global y local. Esta capacidad transforma la planificación urbana en un proceso proactivo, donde las decisiones se basan en modelos predictivos y datos en tiempo real.</p>
<p>La infraestructura espacial actual no solo mejora la movilidad y la eficiencia energética, sino que también fortalece la resiliencia ante desastres y eleva la calidad de vida de los ciudadanos. En un mundo donde la urbanización es inevitable, el espacio se convierte en el aliado indispensable para construir ciudades más habitables, seguras y sostenibles; con múltiples oportunidades para construir y desarrollar soluciones, carreras y emprendimientos. La revolución geoespacial ya está en progreso, y su impacto marcará el futuro de la gestión urbana en las próximas décadas. Sin duda, es momento de enfocar atención e esta tendencia que seguramente impulsará importantes corrientes y modelos de negocio desde alguna variante del NewSpace.</p>
<p>“Los  artículos firmados  son  responsabilidad  exclusiva  de  sus  autores  y  pueden  o  no reflejar  el  criterio  de  A21”</p>
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		<title>La supremacía de SpaceX por el dominio del espacio exterior, clave en el futuro del NewSpace</title>
		<link>https://a21.com.mx/opinion/2025/08/08/la-supremacia-de-spacex-por-el-dominio-del-espacio-exterior-clave-en-el-futuro-del-newspace/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fermín Romero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 08 Aug 2025 07:00:06 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[New Space]]></category>
		<category><![CDATA[SpaceX]]></category>
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<p>El NewSpace representa un cambio fundamental en la industria espacial, modificó el enfoque de las grandes agencias gubernamentales hacia empresas privadas innovadoras (incluidas las de defensa), como SpaceX, Blue Origin (caso analizado en la colaboración previa), Rocket Lab, United Launch Alliance (ULA), Virgin Galactic, Axiom Space, iSpace, Firefly Aerospace, Relativity Space, Astrobotic, Astroscale, Planet Labs, Space Pioneer, Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon Technologies (RTX), Airbus, Boeing, GE Aerospace, Sierra Space, entre muchas otras americanas, europeas y asiáticas. Este cambio de paradigma ha desencadenado una verdadera revolución del NewSpace y la nueva carrera espacial, estimulada por factores perfectamente identificados: la disminución de los costos e incremento en la frecuencia de lanzamientos, la reutilización de los vehículos de lanzamiento (cohetes) y la producción en masa de satélites (mega constelaciones), entre otros, que están impactando a la industria espacial global e impulsando el despegue de la economía espacial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>En ese escenario (como lo he reiterado en colaboraciones previas), el espacio no es solo un ámbito para la exploración científica y la expansión económico comercial a otros territorios estratégicos. Actualmente, es un pilar fundamental para la seguridad nacional, militar y espacial de los Estados Unidos (EE.UU.) y sus aliados en el mundo. La seguridad y defensa nacional depende de una infraestructura espacial robusta que incluye: sistemas de vigilancia y reconocimiento (satélites que monitorean amenazas en la Tierra y en el espacio); comunicaciones seguras (redes de satélites que garantizan la comunicación ininterrumpida entre fuerzas militares en todo el mundo) y los servicios de navegación (sistemas GPS de alta precisión que guían misiles, drones y otras tecnologías militares). La capacidad de EE.UU. para lanzar rápidamente satélites y otras cargas útiles al espacio es vital para mantener, consolidar y expandir esta infraestructura.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Al margen de la actual relación tensa y distante (de corta vigencia) entre la administración Trump y Elon Musk, es un hecho que SpaceX juega un papel relevante en la estrategia de seguridad de los EE.UU. Es un hecho que SpaceX se ha convertido en un socio indispensable para el gobierno estadounidense, al grado que su supremacía en lanzamientos es una ventaja estratégica por diversas razones, entre las que destacan las siguientes. La tecnología de cohetes reutilizables de SpaceX -como el Falcon 9-, que ha reducido drásticamente los costos de lanzamiento e incrementado su frecuencia, permite a la Fuerza Espacial (USSF), DoD, NASA y otras agencias del gobierno emplazar más activos en órbita con mayor frecuencia, fortaleciendo la infraestructura de seguridad de manera más económica.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>SpaceX está construyendo una red de satélites espía (Starshield/la red de seguridad nacional), a través de un contrato clasificado con la Oficina Nacional de Reconocimiento / National Reconnaissance Office (NRO), agencia gubernamental de los EEUU, responsable de desarrollar, adquirir, lanzar y operar los satélites de inteligencia estadounidenses, para recopilar imágenes, señales y otros tipos de información de inteligencia que son cruciales para la seguridad nacional. Este sistema, que utiliza la tecnología de Starlink, promete ofrecer una capacidad de vigilancia y rastreo de objetivos sin precedentes en casi cualquier lugar del mundo. La capacidad de resiliencia y de respuesta de SpaceX para realizar múltiples lanzamientos en un corto período de tiempo es crucial en un potencial escenario de conflicto. Si una potencia adversaria destruyera satélites clave, SpaceX podría lanzar reemplazos de infraestructura espacial de manera rápida, asegurando la continuidad de las operaciones de seguridad nacional. La existencia de SpaceX ha impulsado a la industria espacial privada en su conjunto, generando una amplia competencia y fortalecimiento de la innovación, lo que beneficia al gobierno de EE.UU. La empresa ha forzado a competidores tradicionales a innovar, lo que ha resultado en una base industrial espacial más fuerte y resiliente para ese país. Por ello, la supremacía de SpaceX no es solo un importante logro comercial, sino un activo estratégico que permite a los EE.UU. mantener y mejorar su seguridad en el espacio exterior, un dominio que es cada vez más importante en el contexto geopolítico actual.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Pero ¿Cómo SpaceX se convirtió en el motor del NewSpace? y ¿Cómo SpaceX, redefinió la carrera espacial del siglo XXI?. Además de fungir como catalizador del cambio de paradigma entre las agencias gubernamentales y la industria, SpaceX, es una empresa que con tecnología e innovación se transformó en la fuerza impulsora del sector e impactó directamente en la reducción de costos y la accesibilidad al espacio. De esta forma, el NewSpace ha convertido al espacio ultraterrestre en un motor para la economía y el comercio de productos y servicios espaciales. El acceso más barato a la órbita baja terrestre (LEO), ha permitido a empresas privadas de todos los tamaños lanzar satélites para comunicaciones y observación de la Tierra (EO), entre otras aplicaciones satelitales (civiles y militares). Lo que ha abierto la puerta a nuevos modelos de negocio, desde el turismo espacial hasta la minería de asteroides. El entorno competitivo del NewSpace ha obligado a las empresas a innovar a un ritmo vertiginoso. SpaceX, con su capacidad para reutilizar cohetes y sus ambiciosos planes para Marte, es el mejor ejemplo de esta innovación. Su éxito presiona fuertemente a competidores, tanto públicos como privados, a acelerar la innovación en sus propios proyectos.</p>
<p><strong> </strong></p>
<p>Durante décadas, la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA), la JAXA, ISRO, CNSA y algunas otras agencias gubernamentales dominaron la exploración espacial. El éxito de SpaceX, particularmente con sus cohetes Falcon 9 y el desarrollo de la nave espacial Starship, demostró que las empresas privadas podían no solo competir, sino también superar a las agencias espaciales tradicionales en términos de costos, eficiencia y ritmo de innovación, modificando por completo el paradigma del ámbito público al privado. La compañía de Elon Musk no solo compite, sino que establece el estándar del nivel de competencia y liderazgo. Al dominar el mercado de lanzamientos y al ser pionera en la tecnología de cohetes reutilizables, SpaceX está forzando a los actores tradicionales y emergentes a adaptarse, quedarse atrás o retirarse de la nueva carrera espacial. Su visión a largo plazo, que incluye la colonización de Marte, la convierte en un líder indiscutible, marcando la pauta para la dirección futura de la industria; con ello, SpaceX ha logrado un dominio que no es solo tecnológico, sino también estratégico y económico, posicionándola como la fuerza principal que moldea el futuro del NewSpace y la nueva carrera espacial.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Para confirmarlo basta leer el informe “Entendiendo la economía de la era SpaceX: Parte 1: Supremacía en el lanzamiento” / &#8220;Understanding the SpaceX-Era Economy: Part 1: Launch Supremacy&#8221; publicado -el 21 de julio de 2025- por <em>SpaceNews</em> Intelligence, que ofrece una visión exhaustiva del ascenso meteórico de SpaceX y su profunda influencia en la industria espacial global. Este análisis, redactado por Jason Rainbow y editado por Mike Gruss, se apoya en datos y perspectivas de firmas consultoras como Novaspace y Ark Invest, entre otras fuentes citadas. Fundada en 1989, <em>SpaceNews</em> es un portal que cubre noticias, análisis y perspectivas sobre la industria espacial, incluyendo negocios, política y tecnología; considerada la fuente más confiable y completa de noticias y análisis de las empresas, agencias, tecnologías y tendencias que moldean a la industria espacial global, actualmente establece el estándar de referencia para el periodismo espacial independiente. Los profesionales y entusiastas del espacio, una creciente y selecta audiencia, confiamos en la información que día tras día ofrecen en cobertura oportuna, precisa y atractiva sobre los programas espaciales civiles, militares y comerciales; incluidos estudios a los que tenemos acceso algunos de los actores más importantes del sector espacial global.</p>
<p>A continuación, comparto con ustedes -mis queridos lectores- la reseña que realicé del informe &#8220;Understanding the SpaceX-Era Economy: Part 1: Launch Supremacy &#8220;, que destaca cómo la compañía pasó de ser una <em>startup</em> a una fuerza dominante en apenas poco más de dos décadas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>Puntos clave del informe:</em></p>
<ul>
<li><strong>Revolución de la reutilizació</strong><strong>n:</strong> El informe subraya que la capacidad de SpaceX para reutilizar sus cohetes Falcon ha sido el factor determinante en la drástica reducción de costos de lanzamiento. Esta innovación ha permitido a la compañía alcanzar un nivel de lanzamientos sin precedentes, realizando 134 misiones en 2024 (más de la mitad de todos los intentos orbitales a nivel mundial) y proyectando 180 para 2025. La reutilización de propulsores ha llevado a un costo interno estimado de solo $15 millones por lanzamiento, muy por debajo de los $70 millones que cobra a sus clientes.</li>
<li><strong>Starlink: el nuevo motor de crecimiento y su impacto profundo:</strong> El informe señala que más allá de su negocio tradicional de lanzamiento, Starlink, la constelación de banda ancha de órbita baja (LEO) de SpaceX, se ha consolidado como su principal motor de crecimiento. Con aproximadamente 8,000 satélites en órbita y más de seis millones de clientes en 140 mercados, Starlink ha transformado radicalmente el panorama de las comunicaciones satelitales. Históricamente, las empresas de satélites LEO han luchado por la rentabilidad, pero Starlink ha demostrado un modelo de negocio exitoso, expandiéndose más allá de los consumidores residenciales hacia mercados lucrativos gubernamentales y empresariales. La mega constelación también está incursionando en el prometedor mercado directo a dispositivo, extendiendo la cobertura móvil más allá del alcance de las torres celulares terrestres, y explorando servicios de posicionamiento, navegación y temporización / Positioning, Navigation, and Timing (PNT). Las proyecciones de ingresos para SpaceX en 2025 alcanzan los $15.5 mil millones, con Starlink, contribuyendo significativamente a esta cifra y elevando la visibilidad general de los servicios espaciales.</li>
<li><strong>Presi</strong><strong>ón sobre la competencia y adaptación del mercado:</strong> La hegemonía de SpaceX ha forzado a los actores tradicionales y a las empresas emergentes a reevaluar sus modelos de negocio y redefinir sus estrategias. ULA (EUA), su principal rival, está en una difícil transición de sus cohetes desechables a Vulcan Centaur, que inicialmente carece de reutilización, lo que lo coloca en desventaja de costos. <em>Arianespace</em> en Europa enfrenta una situación similar con los retrasos de Ariane 6 y la pérdida de acceso a los cohetes Soyuz rusos, lo que ha obligado a los clientes europeos a recurrir a SpaceX y ha impulsado una búsqueda de &#8220;autonomía estratégica&#8221;. Otras empresas como <em>Rocket Lab</em> han ajustado su estrategia, diversificándose hacia cohetes más grandes (Neutron) y la fabricación de naves espaciales, en busca de otros nichos de mercado para no competir directamente con SpaceX; mientras que otros competidores como <em>Blue Origin</em> (con su cohete New Glenn) y <em>Firefly Aerospace</em> están invirtiendo fuertemente en la reutilización, aunque con retrasos significativos. <em>Relativity Space</em>, por su parte, ha evolucionado de la reutilización completa a un enfoque parcial. El informe destaca que, si bien los competidores están invirtiendo y reagrupándose, ninguno ha logrado replicar la escala y el nivel de reutilización de SpaceX, lo que los deja con la opción de especializarse, consolidarse y reinventarse o retirarse.</li>
<li><strong>Din</strong><strong>ámicas gubernamentales y geopolíticas: implicaciones políticas y econó</strong><strong>micas:</strong> El informe especial explora la creciente dependencia del gobierno de EE.UU. de SpaceX para misiones civiles y militares, con contratos multimillonarios con la NASA (incluyendo el desarrollo de la Starship como módulo de aterrizaje lunar para el programa Artemis) y el Pentágono (DoD). Esta inevitable dependencia ha generado debates sobre la &#8220;orgullo y ansiedad&#8221; de Washington. Sin embargo, la volátil relación entre Elon Musk y la administración Trump, marcada por la efímera luna de miel Musk-Trump, intercambios públicos y amenazas de cancelación de contratos que subraya la inestabilidad política y la fragilidad de las políticas espaciales estadounidenses. Económicamente, las políticas comerciales de EE.UU., como los aranceles del 10% impuestos por Trump, han creado fricciones, afectando tanto a los clientes de SpaceX (las <em>startups</em> de satélites canadienses) como a la propia SpaceX a través de sus cadenas de suministro globales. La ESA, ante esta preocupante situación (la supremacía de SpaceX), está impulsando su propia &#8220;autonomía estratégica&#8221; en el espacio, para reducir la dependencia de un solo proveedor, con iniciativas como la <em>Estrategia 2040</em> y una propuesta de <em>Ley Espacial de la UE</em> que podría restringir el uso de proveedores de lanzamiento no comunitarios, complicando el acceso de SpaceX al mercado europeo.</li>
<li><strong>El potencial transformador de Starship:</strong> En el futuro inmediato, a pesar de los desafíos técnicos y regulatorios, el informe concluye que el ambicioso cohete masivo Starship de SpaceX, actualmente en desarrollo, con su diseño de reutilización completa y su colosal capacidad de carga, tiene el potencial de revolucionar aún más el acceso al espacio y redefinir el mercado de lanzamientos una vez más, a pesar de sus contratiempos iniciales. Más allá de su gran capacidad y velocidad, si Starship logra su nivel de lanzamiento proyectado (mensual o incluso semanal para 2027), podrá marginar a los proveedores que carecen de reutilización y escala, consolidando aún más la posición de liderazgo de SpaceX en la economía espacial global y redefiniendo los límites de lo posible en el sector.</li>
</ul>
<p>&nbsp;</p>
<p>En resumen, esta primera parte del informe &#8220;Launch Supremacy&#8221; de <em>SpaceNews</em> Intelligence es una lectura esencial para comprender cómo SpaceX ha reescrito las reglas de la industria espacial, impulsando el desarrollo tecnológico y la innovación, redefiniendo la competencia y planteando nuevas consideraciones geopolíticas en la carrera por el espacio. Por lo que, la supremacía de SpaceX por el dominio del espacio exterior, será clave en el futuro del NewSpace.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>“</strong><strong>Los</strong><strong>  artí</strong><strong>culos firmados</strong><strong>  son  </strong><strong>responsabilidad</strong><strong>  </strong><strong>exclusiva</strong><strong>  de  </strong><strong>sus</strong><strong>  </strong><strong>autores</strong><strong>  y  </strong><strong>pueden</strong><strong>  o  </strong><strong>no reflejar</strong><strong>  el  criterio  de  A21”</strong></p>
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			</item>
		<item>
		<title>Construir una industria espacial relevante en la era New Space</title>
		<link>https://a21.com.mx/opinion/2023/06/23/construir-una-industria-espacial-relevante-en-la-era-new-space/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fermín Romero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Jun 2023 08:17:18 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Opinión]]></category>
		<category><![CDATA[Espacio]]></category>
		<category><![CDATA[New Space]]></category>
		<category><![CDATA[satélites]]></category>
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					<description><![CDATA[Como lo expuse a grandes rasgos en la primera columna de este año: “2023 y el sector espacial en México, desafíos y oportunidades” y la del 11 de mayo “Desafíos legales y oportunidades en la industria espacial comercial (New Space)”, construir una industria espacial relevante en la era del New Space, requiere de un planteamiento [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/05/selfie-astronauta.jpeg" alt="Construir una industria espacial relevante en la era New Space" /></p>
<p>Como lo expuse a grandes rasgos en la primera columna de este año<strong>: “2023 y el sector espacial en México, desafíos y oportunidades” y la del 11 de mayo “Desafíos legales y oportunidades en la industria espacial comercial (New Space)”,</strong> construir una industria espacial relevante en la era del <strong>New Space,</strong> requiere de un planteamiento estratégico, que comprenda diversos aspectos como son la tecnología, la infraestructura, la regulación, las alianzas estratégicas y la innovación, con el compromiso y concurso activo de gobierno, industria, academia y sociedad civil organizada. En esta oportunidad, profundizaré en algunos aspectos clave a considerar en el caso de <strong>México.</strong></p>
<p><strong>La era New Space</strong> se caracteriza por rápidos avances tecnológicos, que incluyen <strong>fenómenos (hitos)</strong> como la democratización del acceso al <strong>espacio (satélites miniaturizados), cohetes reutilizables y sistemas de propulsión mejorados.</strong> Adoptar e involucrarse en estas tecnologías e invertir en investigación y desarrollo será crucial para construir una industria espacial relevante, que a la postre derivará en un ecosistema espacial local y regional. <strong>El estímulo a la innovación y fomentar</strong> la colaboración permanente entre los <strong>sectores público, privado, academia y sociedad civil</strong> organizada en el ámbito espacial, puede -sin duda- acelerar el progreso tecnológico.</p>
<p>Es fundamental desarrollar una <strong>sólida infraestructura</strong> <strong>espacial</strong>. Esto incluye la construcción de instalaciones de lanzamiento, satélites de observación de la tierra, estaciones terrenas y sistemas de seguimiento que procesen la información recibida de los <strong>satélites en órbita</strong>, así como estaciones espaciales análogas, entre otras facilidades. <strong>El gobierno de México -en sus tres niveles- y las empresas privadas,</strong> deben colaborar para desarrollar una red completa de infraestructuras, instituciones y centros de investigación que apoyen las diversas actividades espaciales. La inversión en puertos espaciales y plataformas de lanzamiento puede facilitar un acceso más frecuente y asequible al espacio. Existen ya algunos proyectos y propuestas privadas que, confiemos, se consoliden en el mediano plazo.</p>
<p>Desarrollar un <strong>marco regulatorio</strong> claro y adaptable es vital para el despegue de la industria espacial en nuestro país. La reforma constitucional en materia espacial es el primer paso y, una vez publicada en el <strong>Diario Oficial de la Federación (DOF),</strong> los diversos promoventes <strong>(entre ellos la FAU)</strong> impulsaremos la formulación de una Ley Nacional de <strong>Desarrollo Espacial (LNDE),</strong> que dé certeza jurídica tanto a inversionistas nacionales como extranjeros y norme todas las actividades de México en el espacio, orientadas hacia la construcción de <strong>un ecosistema espacial nacional robusto</strong>, basado en el <strong>uso pacífico del espacio, colaboración internacional</strong> y con una conducta responsable, que vele por la sostenibilidad a largo plazo de las actividades en el espacio.</p>
<p>El gobierno de México -en administraciones subsecuentes-, debe establecer las directrices y condiciones para que se desarrolle un <strong>Sistema Nacional de Innovación Espacial (SNIE), </strong>que <strong>fomente la innovación y la activa participación del sector privado</strong> en la construcción del <strong>ecosistema espacial</strong>, garantizando al mismo tiempo temas como la seguridad y una práctica espaciales responsable y transparente. <strong>La agilización de los procesos</strong> de concesión de licencias y la creación de condiciones empresariales favorables pueden atraer inversiones y apoyar el crecimiento de la industria espacial nacional.</p>
<p>Un aspecto relevante que el <strong>gobierno de México</strong> no debe dejar de lado -por más tiempo-, es la naturaleza de seguridad y defensa en la actividad espacial, en un futuro próximo la <strong>AEM</strong> debe cubrir <strong>-conjuntamente con las fuerzas armadas-</strong> el papel de garante del interés y seguridad nacional desde <strong>el espacio y articular las facetas civil y militar</strong> en forma adecuada.</p>
<p>La colaboración entre <strong>instituciones gubernamentales,</strong> <strong>empresas privadas e instituciones académicas</strong> <strong>(fomentar las asociaciones público-privadas, APP) </strong>puede optimizar los recursos, la experiencia y el financiamiento para acelerar el crecimiento de la industria espacial. El compromiso y apoyo decidido del gobierno <strong>(ejecutivo y legislativo)</strong> será crucial para destinar en los Presupuestos de Egresos de la Federación (PEF) al <strong>menos el 1% del PIB</strong> al desarrollo científico-tecnológico, como lo recomiendan organismos internacionales especializados como la <strong>UNESCO</strong>. <strong>Las APPs</strong> pueden facilitar la transferencia de conocimientos, compartir riesgos y promover la colaboración en los esfuerzos de investigación y desarrollo. El gobierno federal debe ofrecer incentivos y mecanismos de<strong> financiamiento atractivos,</strong> eficientes y transparentes para fomentar estas asociaciones.</p>
<p>En las actividades espaciales, la colaboración internacional entre varios países es fundamental para llevar a cabo relevantes programas y proyectos espaciales; la participación de <strong>México en el Programa Artemis de la NASA</strong> impulsará indirectamente el desarrollo espacial nacional. La promoción de iniciativas de colaboración, como las misiones conjuntas y las agencias espaciales internacionales <strong>(NASA, ESA, CSA, JAXA, CNES, ISA, ISRO, ALCE, entre otras) </strong>pueden fomentar la cooperación, el intercambio de conocimientos, mejores prácticas internacionales y la distribución de costos. La cooperación internacional también ayuda a establecer normas y protocolos comunes, que mejoran la interoperabilidad de <strong>sistemas espaciales y la seguridad.</strong></p>
<p><strong>La era del New Space</strong> ha sido testigo de un gran incremento de nuevas <strong>Startups -empresas espaciales-</strong> e iniciativas empresariales en el <strong>sector espacial.</strong> El gobierno federal debe apoyar el emprendimiento en este sector estratégico proporcionando acceso al financiamiento, programas de tutoría y orientación regulatoria, apoyado en programas públicos que fomenten el espíritu emprendedor en los estudiantes, con carreras relacionadas con la actividad espacial, así como en empresarios e inversores interesados en este creciente sector estratégico<strong>. El Congreso Nacional de</strong> <strong>la FAU</strong> busca, precisamente, identificar proyectos espaciales con potencial de desarrollo, en conjunto con entidades como la <strong>AEM, ALCE, FAMEX, Cámara de Diputados, FEMIA, FUMEC, COMEA y CRECTEALC.</strong> Las incubadoras y aceleradoras enfocadas en el sector espacial <strong>-incluida la AEM y la FAU-</strong> pueden apoyar, nutrir y guiar a las nuevas empresas, permitiéndoles contribuir al crecimiento del ecosistema espacial, desde segmentos de valor agregado en <strong>la cadena de proveeduría de la naciente industria espacial.</strong></p>
<p><strong>Las aplicaciones comerciales de las tecnologías espaciales -más allá de las misiones espaciales tradicionales-</strong> pueden crear nuevas fuentes de ingresos e impulsar el crecimiento económico. Por lo <strong>que fomentar la comercialización</strong> de productos, servicios y tecnologías espaciales, como el software de simulación que requiere la industria para validar tecnologías espaciales, <strong>-sin duda- abona al desarrollo de servicios basados en el espacio, como las comunicaciones vía satélite, la observación de la Tierra y los sistemas de navegación</strong> (Asia es un buen ejemplo de lo que pueden desarrollarse con talento juvenil, investigación y desarrollo), que puede atraer inversiones privadas y estimular la expansión de la industria espacial.</p>
<p>A medida que aumenten las actividades espaciales, resulta crucial y relevante dar prioridad a la sostenibilidad y a las <strong>prácticas espaciales responsables. México</strong> debe asumir en los foros multilaterales concernidos, posicionamientos internacionales firmes que permitan ejercer un liderazgo <strong>regional y global</strong> en el sector e impulsar iniciativas tendientes a mitigar y reducir los desechos espaciales a través de la eliminación de los desechos en órbita, regulación efectiva en materia de <strong>gestión del tráfico espacial</strong> y el diseño adecuado de satélites, que cumplan con las normativas y directrices internacionales de reducción de los desechos espaciales y contribuir al&nbsp; desarrollo de tecnologías para la eliminación de desechos, esenciales para la viabilidad a <strong>largo plazo de la industria y la exploración espacial.</strong></p>
<p><strong>Construir una industria espacial relevante</strong> -tanto a nivel nacional como regional y global- requiere de la construcción de capacidades nacionales, que incluyen la formación de <strong>capital humano</strong> especializado y altamente calificado. La inversión en educación en este sector es responsabilidad del gobierno federal, <strong>las instituciones educativas y la industria debe colaborar para desarrollar programas educativos, iniciativas de formación y oportunidades de investigación que doten a estudiantes, investigadores y expertos de las habilidades necesarias para las carreras relacionadas con el espacio. </strong>Esto incluye sendos programas de <strong>educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM),</strong> programas de educación de alto nivel basados en proyectos, así como programas interdisciplinarios centrados en la ciencia y la tecnología espacial.</p>
<p>El gobierno federal y los actores relevantes de la industria <strong>espacial deben -en la medida de sus intereses y posibilidades- invertir en programas de investigación en ciencia y tecnología espacial.</strong> El compromiso público puede fomentar el apoyo a la exploración espacial, atraer talento a la industria y alentar a los responsables políticos a dar prioridad a las iniciativas relacionadas con el espacio.</p>
<p>Además de lo anterior, <strong>es fundamental fomentar y promover el compromiso</strong>, apoyo y concientización de la opinión pública sobre la industria espacial. En este ámbito, tanto la FAU, que tengo el honor de presidir, como el <strong>podcast Café Espacial Series</strong>, que dirijo y conduzco, el <strong>Punto Nacional de Contacto (PNC) México de la RELACA</strong> <strong>Espacio</strong>, que dirijo, y esta columna semanal de un servidor en el <strong>portal Aviación 21</strong>, especializado en temas aeroespaciales, intentan contribuir construyendo comunidad espacial y divulgando ciencia y tecnología espacial de primer nivel. <strong>La divulgación científica pública, comunicación científica e iniciativas educativas de la FAU y su ecosistema espacial</strong> (integrado por más de 60 instituciones del sector) busca involucrar al público en general e inspirar a <strong>las próximas generaciones de profesionales y entusiastas del espacio.</strong></p>
<p>En suma, construir un ecosistema espacial a nivel nacional para hacer de México un actor espacial relevante a nivel global en la <strong>era New Space</strong>, <strong>requiere un enfoque multifacético</strong> que comprenda la tecnología, la infraestructura espacial, la regulación, asociaciones público-privadas, innovación, sostenibilidad, educación (formación de capital humano especializado) y el compromiso de la sociedad mexicana. Al concentrar los esfuerzos comunes en estos aspectos y hacia una dirección específica: <strong>el desarrollo espacial de México, el gobierno federal, las empresas privadas, la academia y la sociedad civil organizada pueden fomentar una industria espacial relevante.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>“Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y pueden o no reflejar el criterio de A21”</strong></p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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		<title>Construir una industria espacial relevante en la era New Space</title>
		<link>https://a21.com.mx/opinion/2023/06/23/construir-una-industria-espacial-relevante-en-la-era-new-space-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Fermín Romero]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 23 Jun 2023 08:17:18 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[New Space]]></category>
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					<description><![CDATA[Como lo expuse a grandes rasgos en la primera columna de este año: “2023 y el sector espacial en México, desafíos y oportunidades” y la del 11 de mayo “Desafíos legales y oportunidades en la industria espacial comercial (New Space)”, construir una industria espacial relevante en la era del New Space, requiere de un planteamiento [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2025/05/selfie-astronauta-1.jpeg" alt="Construir una industria espacial relevante en la era New Space" /></p>
<p>Como lo expuse a grandes rasgos en la primera columna de este año<strong>: “2023 y el sector espacial en México, desafíos y oportunidades” y la del 11 de mayo “Desafíos legales y oportunidades en la industria espacial comercial (New Space)”,</strong> construir una industria espacial relevante en la era del <strong>New Space,</strong> requiere de un planteamiento estratégico, que comprenda diversos aspectos como son la tecnología, la infraestructura, la regulación, las alianzas estratégicas y la innovación, con el compromiso y concurso activo de gobierno, industria, academia y sociedad civil organizada. En esta oportunidad, profundizaré en algunos aspectos clave a considerar en el caso de <strong>México.</strong></p>
<p><strong>La era New Space</strong> se caracteriza por rápidos avances tecnológicos, que incluyen <strong>fenómenos (hitos)</strong> como la democratización del acceso al <strong>espacio (satélites miniaturizados), cohetes reutilizables y sistemas de propulsión mejorados.</strong> Adoptar e involucrarse en estas tecnologías e invertir en investigación y desarrollo será crucial para construir una industria espacial relevante, que a la postre derivará en un ecosistema espacial local y regional. <strong>El estímulo a la innovación y fomentar</strong> la colaboración permanente entre los <strong>sectores público, privado, academia y sociedad civil</strong> organizada en el ámbito espacial, puede -sin duda- acelerar el progreso tecnológico.</p>
<p>Es fundamental desarrollar una <strong>sólida infraestructura</strong> <strong>espacial</strong>. Esto incluye la construcción de instalaciones de lanzamiento, satélites de observación de la tierra, estaciones terrenas y sistemas de seguimiento que procesen la información recibida de los <strong>satélites en órbita</strong>, así como estaciones espaciales análogas, entre otras facilidades. <strong>El gobierno de México -en sus tres niveles- y las empresas privadas,</strong> deben colaborar para desarrollar una red completa de infraestructuras, instituciones y centros de investigación que apoyen las diversas actividades espaciales. La inversión en puertos espaciales y plataformas de lanzamiento puede facilitar un acceso más frecuente y asequible al espacio. Existen ya algunos proyectos y propuestas privadas que, confiemos, se consoliden en el mediano plazo.</p>
<p>Desarrollar un <strong>marco regulatorio</strong> claro y adaptable es vital para el despegue de la industria espacial en nuestro país. La reforma constitucional en materia espacial es el primer paso y, una vez publicada en el <strong>Diario Oficial de la Federación (DOF),</strong> los diversos promoventes <strong>(entre ellos la FAU)</strong> impulsaremos la formulación de una Ley Nacional de <strong>Desarrollo Espacial (LNDE),</strong> que dé certeza jurídica tanto a inversionistas nacionales como extranjeros y norme todas las actividades de México en el espacio, orientadas hacia la construcción de <strong>un ecosistema espacial nacional robusto</strong>, basado en el <strong>uso pacífico del espacio, colaboración internacional</strong> y con una conducta responsable, que vele por la sostenibilidad a largo plazo de las actividades en el espacio.</p>
<p>El gobierno de México -en administraciones subsecuentes-, debe establecer las directrices y condiciones para que se desarrolle un <strong>Sistema Nacional de Innovación Espacial (SNIE), </strong>que <strong>fomente la innovación y la activa participación del sector privado</strong> en la construcción del <strong>ecosistema espacial</strong>, garantizando al mismo tiempo temas como la seguridad y una práctica espaciales responsable y transparente. <strong>La agilización de los procesos</strong> de concesión de licencias y la creación de condiciones empresariales favorables pueden atraer inversiones y apoyar el crecimiento de la industria espacial nacional.</p>
<p>Un aspecto relevante que el <strong>gobierno de México</strong> no debe dejar de lado -por más tiempo-, es la naturaleza de seguridad y defensa en la actividad espacial, en un futuro próximo la <strong>AEM</strong> debe cubrir <strong>-conjuntamente con las fuerzas armadas-</strong> el papel de garante del interés y seguridad nacional desde <strong>el espacio y articular las facetas civil y militar</strong> en forma adecuada.</p>
<p>La colaboración entre <strong>instituciones gubernamentales,</strong> <strong>empresas privadas e instituciones académicas</strong> <strong>(fomentar las asociaciones público-privadas, APP) </strong>puede optimizar los recursos, la experiencia y el financiamiento para acelerar el crecimiento de la industria espacial. El compromiso y apoyo decidido del gobierno <strong>(ejecutivo y legislativo)</strong> será crucial para destinar en los Presupuestos de Egresos de la Federación (PEF) al <strong>menos el 1% del PIB</strong> al desarrollo científico-tecnológico, como lo recomiendan organismos internacionales especializados como la <strong>UNESCO</strong>. <strong>Las APPs</strong> pueden facilitar la transferencia de conocimientos, compartir riesgos y promover la colaboración en los esfuerzos de investigación y desarrollo. El gobierno federal debe ofrecer incentivos y mecanismos de<strong> financiamiento atractivos,</strong> eficientes y transparentes para fomentar estas asociaciones.</p>
<p>En las actividades espaciales, la colaboración internacional entre varios países es fundamental para llevar a cabo relevantes programas y proyectos espaciales; la participación de <strong>México en el Programa Artemis de la NASA</strong> impulsará indirectamente el desarrollo espacial nacional. La promoción de iniciativas de colaboración, como las misiones conjuntas y las agencias espaciales internacionales <strong>(NASA, ESA, CSA, JAXA, CNES, ISA, ISRO, ALCE, entre otras) </strong>pueden fomentar la cooperación, el intercambio de conocimientos, mejores prácticas internacionales y la distribución de costos. La cooperación internacional también ayuda a establecer normas y protocolos comunes, que mejoran la interoperabilidad de <strong>sistemas espaciales y la seguridad.</strong></p>
<p><strong>La era del New Space</strong> ha sido testigo de un gran incremento de nuevas <strong>Startups -empresas espaciales-</strong> e iniciativas empresariales en el <strong>sector espacial.</strong> El gobierno federal debe apoyar el emprendimiento en este sector estratégico proporcionando acceso al financiamiento, programas de tutoría y orientación regulatoria, apoyado en programas públicos que fomenten el espíritu emprendedor en los estudiantes, con carreras relacionadas con la actividad espacial, así como en empresarios e inversores interesados en este creciente sector estratégico<strong>. El Congreso Nacional de</strong> <strong>la FAU</strong> busca, precisamente, identificar proyectos espaciales con potencial de desarrollo, en conjunto con entidades como la <strong>AEM, ALCE, FAMEX, Cámara de Diputados, FEMIA, FUMEC, COMEA y CRECTEALC.</strong> Las incubadoras y aceleradoras enfocadas en el sector espacial <strong>-incluida la AEM y la FAU-</strong> pueden apoyar, nutrir y guiar a las nuevas empresas, permitiéndoles contribuir al crecimiento del ecosistema espacial, desde segmentos de valor agregado en <strong>la cadena de proveeduría de la naciente industria espacial.</strong></p>
<p><strong>Las aplicaciones comerciales de las tecnologías espaciales -más allá de las misiones espaciales tradicionales-</strong> pueden crear nuevas fuentes de ingresos e impulsar el crecimiento económico. Por lo <strong>que fomentar la comercialización</strong> de productos, servicios y tecnologías espaciales, como el software de simulación que requiere la industria para validar tecnologías espaciales, <strong>-sin duda- abona al desarrollo de servicios basados en el espacio, como las comunicaciones vía satélite, la observación de la Tierra y los sistemas de navegación</strong> (Asia es un buen ejemplo de lo que pueden desarrollarse con talento juvenil, investigación y desarrollo), que puede atraer inversiones privadas y estimular la expansión de la industria espacial.</p>
<p>A medida que aumenten las actividades espaciales, resulta crucial y relevante dar prioridad a la sostenibilidad y a las <strong>prácticas espaciales responsables. México</strong> debe asumir en los foros multilaterales concernidos, posicionamientos internacionales firmes que permitan ejercer un liderazgo <strong>regional y global</strong> en el sector e impulsar iniciativas tendientes a mitigar y reducir los desechos espaciales a través de la eliminación de los desechos en órbita, regulación efectiva en materia de <strong>gestión del tráfico espacial</strong> y el diseño adecuado de satélites, que cumplan con las normativas y directrices internacionales de reducción de los desechos espaciales y contribuir al&nbsp; desarrollo de tecnologías para la eliminación de desechos, esenciales para la viabilidad a <strong>largo plazo de la industria y la exploración espacial.</strong></p>
<p><strong>Construir una industria espacial relevante</strong> -tanto a nivel nacional como regional y global- requiere de la construcción de capacidades nacionales, que incluyen la formación de <strong>capital humano</strong> especializado y altamente calificado. La inversión en educación en este sector es responsabilidad del gobierno federal, <strong>las instituciones educativas y la industria debe colaborar para desarrollar programas educativos, iniciativas de formación y oportunidades de investigación que doten a estudiantes, investigadores y expertos de las habilidades necesarias para las carreras relacionadas con el espacio. </strong>Esto incluye sendos programas de <strong>educación en ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (STEM),</strong> programas de educación de alto nivel basados en proyectos, así como programas interdisciplinarios centrados en la ciencia y la tecnología espacial.</p>
<p>El gobierno federal y los actores relevantes de la industria <strong>espacial deben -en la medida de sus intereses y posibilidades- invertir en programas de investigación en ciencia y tecnología espacial.</strong> El compromiso público puede fomentar el apoyo a la exploración espacial, atraer talento a la industria y alentar a los responsables políticos a dar prioridad a las iniciativas relacionadas con el espacio.</p>
<p>Además de lo anterior, <strong>es fundamental fomentar y promover el compromiso</strong>, apoyo y concientización de la opinión pública sobre la industria espacial. En este ámbito, tanto la FAU, que tengo el honor de presidir, como el <strong>podcast Café Espacial Series</strong>, que dirijo y conduzco, el <strong>Punto Nacional de Contacto (PNC) México de la RELACA</strong> <strong>Espacio</strong>, que dirijo, y esta columna semanal de un servidor en el <strong>portal Aviación 21</strong>, especializado en temas aeroespaciales, intentan contribuir construyendo comunidad espacial y divulgando ciencia y tecnología espacial de primer nivel. <strong>La divulgación científica pública, comunicación científica e iniciativas educativas de la FAU y su ecosistema espacial</strong> (integrado por más de 60 instituciones del sector) busca involucrar al público en general e inspirar a <strong>las próximas generaciones de profesionales y entusiastas del espacio.</strong></p>
<p>En suma, construir un ecosistema espacial a nivel nacional para hacer de México un actor espacial relevante a nivel global en la <strong>era New Space</strong>, <strong>requiere un enfoque multifacético</strong> que comprenda la tecnología, la infraestructura espacial, la regulación, asociaciones público-privadas, innovación, sostenibilidad, educación (formación de capital humano especializado) y el compromiso de la sociedad mexicana. Al concentrar los esfuerzos comunes en estos aspectos y hacia una dirección específica: <strong>el desarrollo espacial de México, el gobierno federal, las empresas privadas, la academia y la sociedad civil organizada pueden fomentar una industria espacial relevante.</strong></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>“Los artículos firmados son responsabilidad exclusiva de sus autores y pueden o no reflejar el criterio de A21”</strong></p>
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		<title>Piden regular explotación del espacio ultraterrestre</title>
		<link>https://a21.com.mx/aeroespacial/2023/04/20/piden-regular-explotacion-del-espacio-ultraterrestre-2/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[Pablo Chávez Meza]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 20 Apr 2023 13:00:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Aeroespacial]]></category>
		<category><![CDATA[Espacio]]></category>
		<category><![CDATA[New Space]]></category>
		<category><![CDATA[ONU]]></category>
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					<description><![CDATA[Ante el inicio de las actividades comerciales en el espacio exterior, es importante que los países que forman parte de la Carta Magna del Espacio se involucren para generar un nuevo paradigma en el derecho espacial, expresó Salazar Santos Aguilar, académico en materia de Derecho Aeronáutico y Derecho Espacial. En entrevista con A21, el abogado [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><img decoding="async" src="/wp-content/uploads/2023/04/spacesss-1-2.jpg" alt="Piden regular explotación del espacio ultraterrestre" /></p>
<p>Ante el inicio de las actividades comerciales en el espacio exterior, es importante que los países que forman parte de la Carta Magna del Espacio se involucren para generar un <strong>nuevo paradigma en el derecho espacial,</strong> expresó Salazar Santos Aguilar, académico en materia de Derecho Aeronáutico y Derecho Espacial.</p>
<p>En entrevista con A21, el abogado y especialista en Derecho Espacial detalló que las primeras actividades que se ven como una potencialidad, son el <strong>turismo y la minería espacial.</strong></p>
<p>En el caso del turismo espacial, dijo, hay una brecha importante con el desarrollo de las nuevas misiones espaciales, lo que se le llama el nuevo espacio (<strong>New Space</strong>), por ello, ante estos nuevos retos, dijo, todos los países que forman parte de la Carta Magna del Espacio deben involucrarse en derecho del espacio ultraterrestre.</p>
<p>Ante esta circunstancia, expresó, se tienen que encaminar los esfuerzos en cómo se van a <strong>regular las actividades </strong>económicas o comerciales de explotación del espacio ultraterrestre.</p>
<p>El académico dijo que quien debería llevar la batuta, no es sólo la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sino una Agencia Espacial Internacional, misma que estaría dentro del seno de todas las agencias espaciales de la Organización.</p>
<p>Santos Aguilar aseveró que, en la actualidad, el marco jurídico aplicable del derecho internacional, entiéndase la <strong>Carta Magna del Espacio y el Tratado de la Luna</strong>, no establece nada en absoluto sobre la explotación, pero sí la utilización y la exploración del espacio ultraterrestre.</p>
<blockquote>
<p>“La brecha se abatirá si se incluye la explotación, pero ahí es donde está el problema actualmente, porque tiene que haber un esfuerzo consensuado por parte de todos los Estados que forman parte de estos tratados y que este crecimiento sea ordenado”, subrayó.</p>
</blockquote>
<p>Durante el VIII Encuentro Internacional ReLaCa Espacio México 2023 “Fortaleciendo la integración latinoamericana desde el ámbito espacial”, realizado la semana pasada, el tema de la explotación de recursos en el espacio se abordó por diferentes especialistas del ramo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Explotación espacial, se debe compartir información&nbsp;</strong></p>
<p>Mencionó que se deben tomar en cuenta los principios de los tratados que están vigentes, donde, en el caso de la exploración y utilización del espacio ultraterrestre, se debe compartir la información con todas las naciones para <strong>efectos científicos y de desarrollo.</strong></p>
<p>Por ello, dijo, este principio hay que llevarlo a la cuestión de la exploración comercial y económica. “En sentido estricto, todos los recursos que están allá afuera en el espacio ultraterrestre son patrimonio de la humanidad, entonces <strong>no son sujetos de apropiación para ningún particular</strong> ni ningún Estado. Nadie puede reclamar soberanía o dominio sobre eso”.</p>
<p>Por ello, aseveró, de llegarse a regular la explotación uno de los primeros puntos es no abandonar los principios de que es <strong>patrimonio de la humanidad</strong>.</p>
<blockquote>
<p>“Tomando en cuenta esa tesis se deduce que todas las riquezas o todas las ganancias que se obtengan de esa explotación comercial tendrían que ser repartidas entre toda la humanidad, no únicamente entre aquellos que vayan por todos esos recursos”, precisó.</p>
</blockquote>
<p>Añadió que debe haber una <strong>fiscalización de esos recursos </strong>económicos obtenidos; actualmente la Carta Magna del Espacio sí establece la fiscalización de las entidades no gubernamentales, entonces este principio se tendría que fortalecer para favorecer a los temas que atañen a la humanidad en su conjunto, tales como cambio climático, la obtención de energías sustentables y que no dañen el medio ambiente o paliar la hambruna en algunos países de África.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
					
		
		
			</item>
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