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19/05/2022

Replanteando la estrategia de desarrollo aeronáutico integral: ser o parecer (6 y final)

José Medina Go… / Domingo, 8 Mayo 2022 - 21:29

No hay peor sordo que el que no quiere oír, ni ciego más invidente que el que no quiere ver. Pareciera ser ésta la postura del actual gobierno federal, sus funcionarios y autoridades en materia aeronáutica nacional y de vinculación con el Sector Aéreo doméstico y global. Los argumentos nacionales e internacionales para hacerles entrar en razón han rebasado los límites de la tolerancia, y desde hace tres años tan sólo se ha incrementado esta tendencia. Cada vez más las autoridades nacionales se cierran más en una visión introspectiva que no lleva a ningún lado; y el sector aeronáutico cada vez se desespera más.

Innegable es que el sector aeronáutico nacional requiere urgentemente de estímulos y de un replanteamiento estratégico. El fracaso de las políticas, medidas, determinaciones y disposiciones que la actual administración ha implementado es poco menos que incuestionable. Y no se trata de desacreditar solo por hacerlo, o de demeritar sin sustento. Desde una postura analítica y estructurada seria, los datos hablan por sí mismos. Más allá de la interpretación que ciertos actores públicos o privados realicen de estos, la conclusión general es inevitable.

El actual gobierno cree que emitiendo “decretos” equivalentes a dar un golpe de mano, exponiendo sus “argumentos” con informes técnicos sin o con un sustento cuestionable, y que manifestando una “realidad” diferente de lo que es claramente medible y observable por todos, tiene la partida ganada del juego. Básicamente, su comportamiento demuestra tratar de “forzar a la realidad” a su perspectiva. Pero lamentablemente para todos los involucrados, esto no funciona así. Y pese a que se ha demostrado una y otra vez, la insistencia es feroz. 

Apenas la semana pasada vimos por parte del gobierno federal un “decreto” para tratar de forzar a las aerolíneas a mudar sus operaciones del Benito Juárez al AIFA. ¿El motivo? El Felipe Ángeles tiene un tráfico esencialmente nulo, prácticamente no es rentable, y con una infraestructura que no tiene ni un clavo más desde aquella icónica (por falta de mejor término) inauguración del 21 de marzo. Aquel espectáculo mediático dibujó de cuerpo entero a los funcionarios de la actual administración, así como sus procesos cognitivo-reflexivos. A más de un mes, el esplendor que buscaban manifestar se ha convertido en la opacidad de una instalación vacía, aislada, apagada. 

Considerando que el discurso oficial fue (y es) que este aeródromo sería la “inversión estratégica” en el sector aeronáutico nacional emblemático de la actual administración, es equivalente a disponer un tablero de damas chinas y decir al mundo que es una partida magistral de ajedrez. El tablero es el mismo, pero el juego es otro, así como sus niveles de proyección. A algunos podrá confundir, pues no todos tienen los conocimientos y contexto para dimensionar lo que ocurre. Pero a la gran mayoría no, y eso es justo lo que está pasando en el AIFA ante agentes comerciales (aerolíneas) y particulares (usuarios) nacionales e internacionales. Y el detrimento va para peor.

Por lo tanto, un “decretazo” no arregla nada; sólo enturbia más las aguas que demandan transparencia. Para pronto, la “estrategia” del gobierno vigente se ha enfrascado innecesariamente en la estulticia de la miopía astigmática de aquellos que ofuscadamente tratan de doblar la realidad a su comprender. Su contraargumento a las críticas es la desacreditación, la difamación, la calumnia, la ignominia, el insulto y la soberbia. Imposible dialogar contra un muro.

Sin embargo, debemos reconocerles un punto a su favor. En completo honor a la verdad, muchos actores han criticado al gobierno y sus actuales titulares, pero no han ofrecido alternativas o propuestas claras de cómo atender los problemas que aquejan al sector aeronáutico nacional. Es por ello que, a lo largo de las últimas cinco entregas, en este espacio hemos ido abordando tema por tema, aspecto por aspecto, una propuesta clara, contundente y directa para replantear el desarrollo aeronáutico nacional desde una perspectiva estratégica.

Trascendiendo de las críticas, en este espacio hemos planteado una estrategia. Claro, imposible es redactarla paso por paso y a detalle, pero para eso habrá otros espacios. Por el momento el tiro está puesto. Es sobre el mismo que podemos tener una plática reflexiva seria, y si surge una mejor idea ¡bienvenida sea! De eso se trata el trabajo colaborativo: ofrecer ideas y puntos de vista diversos para promover una buena reflexión sustentada y así construir un planteamiento eficiente y sólido.

Sin duda, las ideas planteadas en la serie de columnas que concluye la presente tienen mucho material de donde discutir, que comentar e incluso replantear. Por supuesto, imposible es sugerir que sea la única alternativa, o la mejor. Pero es un conjunto de propuestas argumentadas, claras y propositivas. Son ideas con sustento, y que someto a los lectores informados a su consideración. Por desgracia, esto es un planteamiento que rebasa al expuesto actualmente a la de nuestras autoridades nacionales del sector, que se han limitado, cuando mucho, a imponer, criticar, demeritar y desacreditar todo aquello que no entienden o se opone a su dogma político-ideológico, el cual sustentan en una fe casi absoluta.

Pero “la fe sin obras es muerta” señala la doctrina religiosa. Y si “por sus obras los conoceremos”, pues no hay mucho que puedan defender. Los resultados están ahí; y su respuesta a las propuestas de otros, también. Sin duda lo aquí planteado generará embestidas contra el suscribiente y las ideas expuestas; pero más allá de ellas sería bueno ver contrapropuestas serias, o al menos una buena argumentación en contra de lo expuesto en las últimas semanas. Eso sería lo verdaderamente valioso, y lo trascendente para el bien de nuestro sector y de nuestro país.

Finalmente, reza el dicho que “antes que ser, hay que parecer”. Este ha sido el dilema de la actual administración y sus funcionarios en materia de desarrollo aeronáutico nacional. En el discurso público dieron una imagen inicial fuerte, contundente. Pero en la práctica vemos todos lo contrario. Más que fuerza, han demostrado debilidad, vulnerabilidad, ambivalencia, opacidad. Han sido expuestos una y otra vez por su intransigencia e ineficiencia, por su turbulencia operativa y por su reforzado ahínco a demeritar el sector que podría ser uno de los grandes catalizadores del desarrollo nacional en las futuras décadas. 

Es ahora donde a menos de una tercera parte faltante de su camino en esta administración tienen la oportunidad de enmendar el camino. En estas aportaciones semanales está propuesta una alternativa estratégica que podría tener valor. Esta planteada en términos propositivos, sin demeritar ni desvirtuar otras propuestas que podrían emprenderse de manera paralela. Ahora es ver si nuestras autoridades buscan un objetivo similar o su dinámica intrínseca los lleva a un planteamiento perpendicular que no lleva a ningún lado.

En otras palabras, estamos en un tablero de cuadrícula negra y blanca. ¿El juego es damas, o ajedrez? ¿Son palabras o acciones? ¿Quieren ser, o sólo parecer?

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