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16/05/2021

"Nuevas" aerovías y "nuevos" problemas

José Medina Go… / Domingo, 18 Abril 2021 - 21:55

Gran debate y controversia se ha generado en la comunidad aeronáutica civil que opera en el Centro de México, principalmente en el Valle de México. Y esto no es algo no que no se viera venir. De hecho, desde hace meses veníamos avisando en diversos medios que el “rediseño” de las aerovías del Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México y del Aeropuerto de Toluca generaría problemas. Y dicho y hecho, a pocos días de que se iniciaron operaciones bajo un esquema altamente cuestionable de las aerovías a la capital de país ya comenzaron las quejas, las críticas y los problemas. Y no, no se trata de un enfoque “neoliberalista”, como algunos señalan; se trata de un análisis y experiencia cotidiana fundamentada en una realidad lógica, previsible y objetiva.

Primero debemos definir nuestras coordenadas y premisas esenciales para un análisis a mayor detalle. Lo anterior no es controvertible, sino demostrable ampliamente por diversas fuentes y medios. En consecuencia, no nos confundamos o distraigamos con retórica rebuscada, ya que lo que es evidente no se juzga, y lo obvio esta a plena vista. Es cierto que todos los aeropuertos requieren que de manera periódica se revisen y evalúen sus aerovías para garantizar que su funcionamiento es óptimo y eficiente. De hecho, hacer esto de manera periódica y programada es parte de las buenas prácticas profesionales de la aviación contemporánea. Sin embargo, en el caso del rediseño que vemos en esta ocasión en el Valle de México la causalidad no es esta, ni la lógica es la preponderante. El verdadero motivo del rediseño que experimentamos es para dar cabida al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles de Santa Lucía pese a que le falta al mismo más de un año para poder entrar en operación. Si es que acaso lo hace.

Y lo anterior se debe a que numerosos estudios nacionales e internacionales, así como de los organismos y autoridades internacionales que certifican la operación aeroportuaria y aeronáutica global han señalado en repetidas ocasiones que el Aeropuerto Felipe Ángeles no podrá operar de manera simultánea con el Benito Juárez y con Toluca con seguridad. Esto es incontrovertible, y se ha demostrado por diversas fuentes y medios con total transparencia. Pero la operación del Felipe Ángeles no obedece ni responde a los criterios aeronáuticos internacionales, sino a un capricho empedernido derivado de una promesa mal lograda de campaña que es extremadamente caro y virtualmente imposible llevarlo a la realidad, tan sólo para “demostrar” que si se podía. ¡Peor lógica no pudo haberse encontrado!

Y no nos engañemos: pese a que cuantiosas autoridades y especialistas nacionales e internacionales han señalado que la operación simultánea de los tres aeropuertos es virtualmente imposible al considerarla altamente peligrosa e inadecuada, todo el gobierno federal -y obviamente sus funcionarios- se encuentra plegado a la voluntad de Palacio Nacional, que de manera ofuscada su titular se ofuscó y no escuchó consejo alguno. El Felipe Ángeles es producto de un capricho cerrado, ha costado una verdadera fortuna, pero su operación sigue en entredicho. De hecho, se prevén problemas aún más delicados en el porvenir, y es altamente probable que no sea utilizado como Aeropuerto Internacional en razón que muchas aerolíneas nacionales y extranjeras se han manifestado en contra de operar desde esta instalación.

La necedad superó la razón, la terquedad al riesgo, la miopía a la seguridad y el astigmatismo a la confianza. El Felipe Ángeles “va por que va”, aunque nos cueste una fortuna, y -esperemos nunca suceda- una tragedia que cueste vidas humanas. Es claro que a la actual administración no le importa el riesgo ni costo en vidas humanas producto de su negligencia y sinrazón, así que no debemos sorprendernos que sigan presionando un proyecto sin futuro. Pero las consecuencias ya se están viendo, y aunque en proporciones menores todavía, manifiestan su incongruencia con la realidad.

El nuevo “rediseño” de aerovías, que prometía ser mas eficiente, menos tardado y más barato en costos de combustible para las aeronaves resultó ser todo lo contrario. Numerosos pilotos y controladores aéreos ya se han manifestado en el sentido que estas nuevas aerovías son más complejas, mucho más riesgosas, y más demandantes. La Ciudad de México se ha saturado de contaminación por ruido, y poco a poco se van evidenciando las ineficiencias de este modelo de trabajo. Controladores de vuelo y aviadores coinciden que, aunque es prematuro adelantar conclusiones, prevén riesgos innecesarios en el porvenir en razón que vuelan demasiado cerca del Ajusco, y el patrón de espera y ruta de aproximación son más largas e ineficientes, lo que incrementa costos de operación.

Por otro lado, continúa la crítica internacional, y en este caso no se ha hecho esperar. Algunas autoridades y funcionarios internacionales en materia de Aeronáutica Civil han comentado que este rediseño de aerovías no sólo es ineficiente sino riesgoso, y que es probable que existan mayores problemas en la época de lluvias y con los cambios atmosféricos ordinarios del año. Esto podría representar un serio riesgo a la integridad aeronáutica nacional, así como un riesgo injustificable a la seguridad aérea del centro del país.

Es evidente que este “desarrollo” encabezado por SENEAM no obedece a las razones correctas, y se encuentra sujeto a presiones innecesarias de orden político. La razón técnica y empírica ha sido suplantada por la incidencia demagógica y la subordinación orgánica a una “autoridad” que carece de conocimientos, experiencia y apertura a este entorno tan especializado. Esto evidencia un proceso recurrente y lamentable: aquellos encargados de la Seguridad Aérea de México se subordinan a decisiones demagógicas emitidas con una total cerrazón a la razón. Esto, mientras que en otros ámbitos tiene costos monetarios importantes, en el nuestro también implica la integridad material y vidas humanas. El no buscar defender las mismas para dar cumplimento a órdenes miopes, astigmáticas y ofuscadas es totalmente reprobable, negligente e inadmisible.

Esperemos esta posición este equivocada. Esperemos que resulte un buen desenlace y que todas las operaciones aéreas del Valle de México se conduzcan de manera segura y eficiente. Esperemos que este rediseño demuestre sus bondades más temprano que tarde. Esperemos que SENEAM haya realizado bien su trabajo. De lo contrario, estaremos ante una tragedia previsible y prevenible. Estaremos frente a un lamentable incidente que pudo haberse evitado y que posiblemente costó la vida a seres humanos. Nos enfrentaremos al escarnio y la crítica internacional, y a la total pérdida de confianza de la comunidad internacional en la aviación mexicana.

Sin duda, al inquilino del Palacio Nacional eso poco le importa. “Va por que va”, se impone su decisión, y a cualquiera que opine diferente se le castiga con la descalificación y la evidencia pública. Valen más los caprichos que la razón, la necedad que la lógica, la negligencia a la prudencia. Esto lo veíamos venir; esperemos no tengamos que decir a la postre de una tragedia lo mismo.

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