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22/10/2019

Inversión en innovación = innovación para el porvenir

José Medina Go… / Domingo, 25 Agosto 2019 - 20:33

Desde julio del 2018 México se ha encontrado en una coyuntura histórico-social muy particular, especialmente en materia aeronáutica y prospectiva. Desde el anuncio de arribo de una nueva administración su miopía y astigmatismo estratégico se vieron fraguados en una irreflexiva serie de imprudencias, desatinos prospectivos y una controversia nacional e internacional en torno a un proyecto sin futuro, sin destino, sin eficiencia, y sin un desenlace positivo para el país. El sesgado, desgastante, intrascendente y multi-referido debate Texcoco-Santa Lucía que dominó la escena mediática nacional e internacional por meses tan sólo dejó al Estado Mexicano en una indiscutible situación de vulnerabilidad.

Sin embargo, eso ya lo sabemos. La noticia de hace apenas algunos días de la orden de un juez para la suspensión definitiva de una obra que todavía no comenzaba sólo transmite mayor incertidumbre a un mercado nacional e internacional Es entonces oportuno que en vez de concentrarnos en la crítica repetitiva nos concentremos en generar y ofrecer propuestas alternativas que sean conducentes al desarrollo nacional.

La receta es simple, directa y contundente: México requiere invertir en innovación prospectiva. Lo anterior se dice fácil, pero realmente implica una amplia serie de acciones organizadas, cohesionadas por el Interés Estratégico Nacional, y secuenciadas en un proceso integral. De entrada para tales fines es necesario fijar una Visión Estratégica congruente con las aspiraciones, los intereses y los objetivos nacionales en materia aeronáutica y espacial.

Con fundamento en esta Visión de Estado podrán desarrollarse los planes, los programas y las acciones evaluables para llevar al país a esas metas fijadas, y de esa forma dar cumplimiento a los Objetivos Nacionales y la consolidación de los Intereses Estratégicos. Es en este momento donde debe realizarse una importante inversión en la materia, la cual es ineludible e imperativamente necesaria si buscamos llevar al país a una condición donde podamos revertir los daños a nuestra imagen, reputación y descrédito en el ámbito global de nuestro sector.

Debemos recordar la diferencia entre “gasto” e “inversión”. El primero hace alusión a un egreso que no necesariamente tiene una tasa de retorno aceptable, y por lo general se obtiene menos de lo que se aporta; mientras que el segundo es un egreso cuyo retorno es superior y por lo tanto provechoso. Las aportaciones no necesariamente son monetarias o financieras; también incluyen capital humano, tiempo, desarrollos conceptuales, científicos y técnicos. En otras palabras, la mayor inversión que se puede hacer en materia aeronáutica, aeroespacial y espacial de carácter integral no necesariamente implican recursos financieros; eso por lo general es el último de los aportes necesarios, ya que implican la materialización de conceptos e ideas anteriormente elaboradas y armonizadas en un plan coherente con la visión deseada.

En el caso nacional que nos ocupa es altamente improbable contemos con una inversión financiera del sector privado nacional o internacional con la situación que guarda la dinámica del país. Lamentablemente las acciones y determinaciones de la presente administración han disuadido a los inversionistas financieros, ya que no se ofrecen las condiciones ni garantías necesarias para respaldar el desenlace de sus aportes. Por su parte, se ha realizado un esfuerzo de búsqueda de financiamiento para proyectos sin aparente buen desenlace ni futuro, lo que a su vez se ha traducido en mayor incertidumbre y poca confianza en que los proyectos estratégicos sean redituables en el corto, mediano y largo plazo.

Sin embargo, lo anterior no imposibilita ni cancela la opción que realicemos inversión conceptual, doctrinaria, técnica o tecnológica con los recursos privados existentes. Con fundamento en ellos pueden elaborarse planes prospectivos que desencadenen en buenas alternativas de negocios, que a su vez sean sólidos y bien fundamentados, y en consecuencia meritorios de una importante aportación financiera nacional e internacional como financiamiento al desarrollo estratégico nacional en este importante sector. Sin duda esta es una meta deseable, alcanzable y viable, y que incuestionablemente podría beneficiar al país en el mediano y largo plazo.

Bajo esta línea reflexiva, lo único que falta es el ingrediente esencial sin el cual es imposible pueda cristalizarse esta ruta crítica: la voluntad. Sin duda en el sector privado, académico e industrial existe un marcado y destacado interés por que se desarrolle el sector aeronáutico y espacial nacional de carácter integral, incluyendo la infraestructura física y tecnológica requerida. Ahora es responsabilidad ineludible del Estado y sus instituciones dar la confianza necesaria al sector y garantizar –más allá de los discursos demagógicos vacíos sino con acciones contundentes y con garantías de que se respetarán los acuerdos, las leyes y las normas nacionales e internacional, no sólo las que convenientemente apliquen a la coyuntura percibida por los más altos niveles del sector político- esta inversión, este esfuerzo y este compromiso conjunto para el desarrollo nacional.

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