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17/05/2022

Industria aérea

Gonzalo Carrasco / Jueves, 11 Noviembre 2021 - 18:12

La industria aérea cada vez la tiene más difícil, por un lado está el gran nubarrón que se postró frente a ella producto de la pandemia que ha optado por cumplir la expectativa de los especialistas de estos temas en términos de duración de epidemias, se habla de que una pandemia causa estragos a una población por alrededor de cinco años, ya incluidas sus variantes. Nuestro país no es la excepción, sin embargo, las líneas aéreas aquí, deben lidiar con factores adicionales no esperados para los que no estaban preparadas y nunca se prepararon porque los cambios que se han realizado desde ya mucho tiempo han sido cosméticos y no obedecen a una planeación necesaria, especifica, sustancial y con altura de miras. Mientras en otras partes del orbe las compañías aéreas junto con las autoridades del tema trabajan por crear una solidez duradera, convincente y confiable en su negocio, en nuestro país sigue viéndose tan solo por, el “brincar la cerca”. El gran problema se suscita cuando existen cambios en los cuadros administrativos y no se genera una continuidad de los temas que eran parte de una planeación previa, quien sale de un puesto se lava las manos y se acabó el asunto.

A raíz de la pandemia por covid-19 en la que, por cierto estamos a la mitad,  si bien nos va, las líneas tuvieron que soportar caídas de demanda entre el 60 y 70% y hasta más. Quienes se afectaron más fueron las líneas con vuelos al extranjero, como negocio principal, las de servicio doméstico se afectaron un poco menos, aunque sí fue un buen palo el que se les dio. Cuando se reactivaron los servicios aéreos se hizo especial énfasis en la necesidad de guardar una distancia entre personas de, cuando menos, un metro y medio, situación muy difícil de lograr dentro de una cabina de avión en que los asientos están contiguos y a escasos centímetros unos de otros. Te exigen el uso del cubrebocas todo el tiempo que estás en los aeropuertos  y en los aviones hasta que sirven líquidos o alimentos. Cuando desciendes te piden que te apegues a los nuevos procedimientos de desembarque de pasajeros, es notorio que siempre existe el desbalagado que hace caso omiso de las indicaciones que con anticipación se señalan por parte de la tripulación de cabina.

Dicen por ahí, y con razón, que todos los protocolos derivados de la pandemia llegaron para quedarse, el tema de los cubrebocas, la distancia entre individuos, panfletos alusivos a la manera de cubrirse la boca al estornudar, al toser, al saludar, la revisión de la temperatura corporal en zonas concurridas como centros comerciales, y tantos otros que de una manera lógica muestran la utilidad que se deriva del estricto seguimiento de estos protocolos. La industria aérea ha participado de manera muy sigilosa, silenciosa y temerosa y, confrontarse abiertamente con la autoridad no es opción, si bien es cierto que cada quien tiene un rol que seguir, la interacción entre estos entes debe darse porque la industria es la directamente afectada por lo que competa al desenvolvimiento de la autoridad. Por lo tanto es indispensable que ambas, la autoridad y la industria mejoren sus procesos y su actuar sea más efectivo, hay que reconocer que ahora dista mucho de serlo. Debe recurrirse a todo lo que esté al alcance, la autoridad sola no puede cubrir sus obligaciones mínimas, los pendientes son muchos y muy profundos.

Los tiempos de cuarentena dictados por los países de manera individual afectan enormemente los factores de ocupación de los vuelos de las líneas aéreas, no se diga lo qué pasa con la industria hotelera, también afectados terriblemente por los bajos factores de ocupación de sus instalaciones. Fuera del ámbito de la aviación lo que se hace cuando los contagios se incrementan, incluso provocando un cambio en el color del semáforo de salud, es limitar el aforo en lugares cerrados y susceptibles de favorecer contagios. Es por esta razón que no se debe bajar la guardia en el tema de protección personal y colectiva. Por supuesto que en aviación no es factible que se reduzca el aforo en los vuelos, de hacerlo se verían afectadas sustancialmente las fianzas de las aerolíneas.

Siento que los protocolos de embarque  y desembarque de pasajeros no siempre es seguido por la gente. Es necesario vigilar de una manera más efectiva que los protocolos actuales y los que se presenten en un futuro sean seguidos sin que nada falte y si se hace necesario que la autoridad intervenga pues que se busque este apoyo. Se podría pensar que el futuro de la industria pende de un hilo, ya que si por falta de apego puntual del seguimiento de los protocolos que deben cuidar las líneas aéreas se incrementan o no es posible lograr números de contagios más controlables se podría estar frente a la necesidad de lograr mayor separación entre pasajeros abordo de los vuelos. De darse las condiciones mencionadas tendrían que revisarse los protocolos establecidos y pudiera esto repercutir en la afectación de los factores de ocupación es decir, limitar el número de pasajeros en los vuelos.

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