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14/08/2022

Una política aérea de Estado, ¿es posible?

Francisco M. M… / Miércoles, 8 Junio 2022 - 19:09

De acuerdo a las declaraciones del General Rodríguez Munguía, director de AFAC, cuando México recupere la categoría 1 por parte de los auditores de FAA, la autoridad Mexicana impulsará una política de Estado en materia de Aviación.

La intención me parece excelente, aunque llega tarde.

Como lo hemos dicho desde hace muchos años, considerar a nuestra industria aérea como una cuestión de seguridad nacional y lograr una política aérea de Estado no solo es necesario, sino que ha sido desde siempre un paso vital que se debe dar para lograr el sano desarrollo de nuestra industria y todo lo que conlleva, incluyendo los convenios de todo tipo con países de todo el planeta.

Más vale tarde que nunca, pero si se hubiera hecho antes no hubiéramos tenido que pasar por la degradación a categoría 2 en dos ocasiones.

Dice también el director de AFAC que “se va a llevar a cabo una revisión minuciosa de nuestras políticas y se determinarán objetivos claros y puntuales”.

Esta decisión no es una que deba tomar la AFAC porque esta Agencia sería el medio para llevar a cabo los cambios, sin embargo, la decisión final debe venir del mismísimo Presidente de la República, quien sería el encargado de dotar a la dependencia de los recursos tecnológicos, humanos y financieros suficientes para lograr lo que se propone.

No creo que “hacer más con lo mismo”, como dice el General Rodríguez Munguía, sea posible y él mismo lo debe de saber sin duda porque el dinero que tiene simplemente no le alcanza.

La AFAC cuenta con un presupuesto de 500 millones de pesos que apenas alcanzan para  hacerla funcionar a medias, como nos consta, pero se requieren por lo menos 3 mil millones para que funcione al 100% como todos quisiéramos, así es que, de entrada, la falta de un presupuesto adecuado resulta ser el principal obstáculo.

Solo pensar, por ejemplo, que las licencias a personal técnico tardan meses en ser expedidas “por falta de plásticos” o por falta de una máquina impresora, nos habla del tamaño del obstáculo que representa la falta de dinero en AFAC en donde si no hay recursos económicos para lo mínimo y lo más necesario, menos lo puede haber para ser el impulsor de un plan como el que se plantea.

Dentro del desarrollo de este plan de una nueva política aérea se quiere incluir a los aeropuertos de Santa Lucía, Toluca y Cuernavaca, y además hacer algunas modificaciones al diseño actual de espacio aéreo asegurándose que no se volverá al diseño anterior, el cual, por cierto, funcionó de manera eficiente y segura durante más de 40 años.

Como sea, un plan para imponer una verdadera política aérea de Estado no puede estar restringido a los puntos que hemos comentado ni al funcionamiento de tres aeropuertos de la red nacional o a interminables reuniones con todos los actores de la industria en las que por cierto sabemos que no cesan las patadas por debajo de la mesa en un “todos contra todos” y un juego que tristemente no deja de ser político, dejando a un lado lo verdaderamente importante.

Se requieren acciones inmediatas y planes específicos al corto, mediano y largo plazo que incluya a todo el sistema aéreo nacional, a toda la industria aérea Mexicana y a todo lo que depende de ella, incluidos los convenios bilaterales.

Una política de Estado abarca mucho más que la operación de tres aeropuertos y la administración de su espacio aéreo. Abarca a toda la industria de la aviación del país, ya sea comercial, corporativa o agrícola, y se refiere a las líneas de actuación estratégicas que solo pueden ser dictadas desde el más alto nivel de gobierno.

Una política de estado debe estar basada en un proyecto a largo plazo en temas como la educación y entrenamiento, infraestructuras básicas y tecnología, y como hemos dicho, recursos humanos y económicos.

La industria de la aviación no puede estar sujeta a una mala entendida austeridad y mucho menos a una pobreza Franciscana porque de ella, de su sano desarrollo y de su eficiencia, depende la seguridad de millones de personas que abordan aviones cada año.

Con el mayor respeto diría yo al General Rodríguez Munguía lo que hemos dicho ya repetidas veces y desde hace muchos años en los que hemos escuchado promesas y declaraciones sobre el mismo tema.

Hablando de AFAC y de la propia Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, primero se necesita “limpiar la casa”, una reorganización completa, combatir la corrupción, hacerse de la gente con experiencia, preparación y actitud, debe tener acceso a la nueva tecnología, y tener los recursos económicos necesarios.

Entonces, y sólo entonces, la AFAC podrá ser el vehículo para organizar e impulsar una política aérea que venga ordenada desde el más alto nivel de gobierno.

El cambio total y a fondo en el funcionamiento de AFAC es solo el primer paso, y una vez logrado ese cambio y el regreso la categoría 1, la Agencia estaría en condiciones de ser el medio para lograr esa política aérea de Estado de la que se ha hablado desde hace décadas.

Aunque deseo de todo corazón que se logre, debo declararme pesimista porque de cara a  las circunstancias políticas y económicas actuales, pasarán muchos años más y quizá un par de degradaciones adicionales antes de que México tenga una política aérea de Estado como se requiere… Espero de verdad estar equivocado.

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