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27/10/2021

El mal tiempo está aquí

Francisco M. M… / Miércoles, 7 Julio 2021 - 20:30

“You can control everything in the sky except the weather”

Lo puedes controlar todo en el cielo menos las condiciones de tiempo, y esta aseveración tiene mucho de verdad.

Son muy contados los eventos sorpresa que pueden asustar a buen piloto, pero cuando hablamos de condiciones severas de mal tiempo durante el desarrollo de un vuelo, hablamos de algo que ha sido la causa de no pocos accidentes aéreos y pérdidas de vidas y eso siempre preocupa a cualquier tripulación de vuelo.

Especialmente durante despegues, aproximaciones y aterrizajes es cuando se han presentado la mayor parte de los problemas para los pilotos que se han encontrado con condiciones adversas de mal tiempo y aunque todos conocen las posibles tristes consecuencias, todavía existen algunos que inexplicablemente insisten en desafiar esas condiciones que, a veces y solo en cosa de minutos, se tornan tan peligrosas.

Todos sabemos que el 80% de los accidentes de aviación se deben al factor humano, esto es a decisiones erróneas, a un análisis equivocado de la situación o a un criterio mal aplicado.

En otras ocasiones, un accidente provocado por condiciones adversas de mal tiempo tienen mucho que ver con la falta de información o un análisis profundo de los diversos reportes meteorológicos y su progreso.

¿Cuál puede ser la maroma mental que tiene un aviador cuando conoce y sabe lo que es un despegue o una aproximación en condiciones de mal tiempo y sus consecuencias y aun así toma la decisión de continuar adelante?

Es verdad que existen las presiones de la aerolínea por mantener puntualidad e itinerarios, las de tráfico aéreo, las de los aeropuertos, también aquellas que tienen que ver con la fatiga de los pilotos y esa imperiosa necesidad de terminar un largo vuelo, entre otras consideraciones, pero nada puede justificar el hecho de aceptar un riesgo que sabemos que ya muchas veces ha causado pérdidas de vidas humanas.

Las condiciones climatológicas en todo el mundo han cambiado a través del tiempo y actualmente las estaciones del año ya no se encuentran tan marcadas como era en el pasado, cuando sabíamos con mucha precisión qué clima esperar en diferentes latitudes y a diferentes horas.

Hoy los cambios meteorológicos alrededor del planeta son rápidos y a veces impredecibles y los pilotos deben estar más alerta que nunca para aplicar el mejor criterio y no arriesgar equipo valioso y sobre todos las vidas de sus pasajeros.

A veces cuesta trabajo entender que aviadores expertos y bien entrenados continúen  adelante con una operación aérea en plena tormenta o cuando esta se encuentra cercana a los aeropuertos, aún sabiendo que este tipo de condiciones pueden derivar en condiciones  de verdadero peligro.

La historia de la aviación comercial registra accidentes fatales cuando se ha tratado de despegar o aterrizar en condiciones adversas de mal tiempo, ya sea por baja visibilidad por niebla, vientos fuera de límites, por tormenta de nieve o lluvia fuerte, etc.

Todos esos accidentes tienen en común el hecho de que un piloto haya menospreciado -quizá por falta de información y análisis más profundo- la naturaleza de esas condiciones o, por otra parte, quizá porque haya sobrestimado sus propias habilidades.

Es verdad que no sólo las condiciones de mal tiempo son las causantes de un accidente aéreo y  hoy más que nunca las modernas aeronaves están diseñadas y equipadas para manejarse en situaciones muy adversas, pero una combinación de mal criterio y  desconocimiento pueden llevar a la más alta tecnología hasta sus límites y provocar una situación indeseada.

Decían los pilotos antiguos, nuestros maestros, que “el mal tiempo se apunta con la punta de ala o con la cola del avión pero nunca con la nariz” y tenían razón.

Un piloto profesional debe evaluar constantemente sus condiciones de vuelo, nunca se debe confiar ni caer en la complacencia.

Para enfrentar el mal tiempo, un buen aviador debe estudiar y conocer su avión y sus limitaciones de diseño.

Debe estar bien enterado de las limitaciones operativas que hay en los diferentes manuales y las limitaciones impuestas por los fabricantes del avión o las políticas de las propias aerolíneas al respecto, pero sobre todo debe reconocer el límite de sus propias habilidades  técnicas y físicas en un momento dado.

Este reconocimiento personal y del entorno (conciencia situacional) resultan ser de lo más importantes, ya que con base en ellos se garantiza la toma de las mejores decisiones y por consiguiente la seguridad de vidas y equipo.

Los interruptores TOGA (Take off go around) de los aceleradores de motores, la perilla de cambio de rumbo en los sistemas de guía de vuelo de un avión, están muy cerca de la mano del piloto y los aeropuertos alternos para desviarse, si es necesario, normalmente no están lejos.

Es importante usar el sentido común y no dudar en usar los tres cuando sea necesario.

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