Pasar al contenido principal
19/06/2024

Un blindaje para el transporte aéreo

Rosario Avilés / Lunes, 6 Marzo 2023 - 18:13

No es casualidad que en 35 años, un total de 25 aerolíneas con presencia nacional hayan terminado en quiebra. No es casualidad que, en medio de la pandemia, el transporte aéreo a nivel mundial haya tenido pérdidas de 16 mil millones de dólares y tampoco es casualidad que más de 119 aerolíneas hayan perdido sus Certificados de Operación Aérea. Esta misma semana, Viva Air, aerolínea de bajo costo colombiana dejó de operar y hace veinte días la empresa mexicana de transporte aéreo regional, Aeromar, cesó operaciones debido a que sus finanzas no dieron para más.

Y si bien es cierto que este año se espera que la industria alcance los niveles prepandemia o a más tardar lo haga en el primer semestre de 2024, el camino que recorrieron los mercados más importantes tampoco fue fácil: tanto Estados Unidos como Europa dieron préstamos blandos y/o subsidios a sus empresas aéreas por una simple razón: la aviación es generadora de una enorme actividad económica, que a su vez se traduce en divisas y en desarrollo para todas las regiones a las que sirve.

Sin embargo, no parece que esta importancia se haya ponderado adecuadamente en nuestro país. Y ello a pesar de que la industria por sí misma ha demostrado cotidianamente su resiliencia y su importancia en la generación de empleos y en detonar proyectos.

Y es que, pese a las crisis, del 2010 al 2020 el transporte aéreo en México creció continuamente hasta alcanzar más de 100 millones de pasajeros movilizados. Y aunque aún está lejos de tener la penetración en la población a niveles de Estados Unidos o Canadá, que es de más de 2.4 pasajeros domésticos por habitante, en estos años México logró duplicar esa penetración que hoy es de 0.42, de acuerdo con datos oficiales. Esto implica que las aerolíneas nacionales transportaron el doble de pasajeros, pese a que el crecimiento del PIB no fue del doble.

La incidencia del transporte aéreo en la economía mexicana es muy grande, pues además de representar el 3.5% del PIB, su influencia se multiplica por los sectores que detona: el turismo, el cual representa el 8% del PIB nacional, recibe al 80% de los pasajeros vía aérea; el comercio y la migración también son soportados por la red aérea y no olvidemos que el mercado aéreo transfronterizo más grande del mundo es el de México-Estados Unidos, donde transitan 34.6 millones de personas.

Entonces, ¿qué ocurre con las empresas aéreas? Pues que las rentabilidades de la industria son muy bajas. De hecho, a nivel mundial, las rentabilidades son muy escasas y siempre oscilan entre la pérdida y un máximo de 3 o 4%, que frente a las tasas de interés hoy en día significa pérdida también.

México no es la excepción. La utilidad neta por pasajero de las tres aerolíneas troncales en los últimos años es negativa y sólo hay que ver los últimos reportes para saber que más pasajeros no significa más utilidades.

Este microcosmos que es el mercado mexicano no es único, pero aquí no tenemos ningún blindaje que permita hacerle frente a las crisis. Es hora de que una política de Estado, verdadera y consensada, nos permita prever y asegurar un mejor futuro para la aviación mexicana. E-mail: raviles0829@gmail.com

“Los  artículos firmados  son  responsabilidad  exclusiva  de  sus  autores  y  pueden  o  no reflejar  el  criterio  de  A21”

Facebook comments