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17/05/2022

Sabemos dónde está el principito, pero, ¿Dónde quedó Antoine?

Juan A. José / Martes, 18 Enero 2022 - 21:01

Me parece que para cualquiera que se haya dado el regalo de leer “El Principito”, es decir la historia (parcial) de un demandante gentilhombre de rubia cabellera que se le apareció a un aviador en el desierto, queda claro está de regreso en su Asteroide B-612 cuidando para siempre de su vanidosa y enfermiza rosa, luego de haber visitado el planeta Tierra hace unos 80 años. 

¿Pero dónde está mi amigo Toño? Dicho de otra manera, ¿qué fue de Antoine de Saint-Exupéry luego de su todavía misteriosa desaparición al mando de un avión de reconocimiento aéreo en una misión de guerra sobre una Francia ocupada por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial?

Llama la atención la cantidad de conjeturas que se han puesto sobre la mesa sobre lo que ocurrió el 31 de julio de 1944 en los cielos cerca de Marsella, hipótesis que han sido vertidas de diversas maneras las más de las veces bien intencionada y por ahí con ciertas bases, como también mal intencionadamente o sin fundamento alguno. Lo cierto es que al público se le ha dicho mayoritariamente que Antoine fue derribado por un piloto alemán, sin saber que a bordo de la aeronave enemiga que abatió iba uno de sus héroes literarios, mismo que murió en el acto.

En una hermosa, bien lograda, pero sin duda fantasiosa película animada del año 2015, nos presentan a un excéntrico Toño en proceso de morir, viviendo en solitario y haciendo locuras en alguna localidad ambientada en algún suburbio que podría corresponder a cualquier ciudad occidental en la que inicia una relación con una encantadora, pero metódica y responsable jovencita, completamente contraria a su viejo vecino.

Una trama similar, pero en un escenario menos atractivo se devela en una novela del 2005 (L’Homme de Citadelle) cuando un joven de la provincia francesa tiene contacto con un solitario, callado y viejo personaje que habita hasta su muerte en un ambiente propio de una ermita.

Apenas en este 2021 un galardonado novelista mexicano en una original trama, se avienta la puntada de querernos proponer la idea que Antoine fue derribado y sobrevivió, pero en este caso terminó sus días prisionero de los nazis en una localidad alemana.

Lo cierto es que, habiendo dedicado a estas alturas de mi vida varias décadas estudiando al hombre y a su obra, estoy completamente convencido que las teorías “a la Pedro Infante”, es decir, las que afirman que Toño sobrevivió el impacto de su avión contra el mar Mediterráneo, no son otra cosa verdaderas fantasías.

Y entonces, ¿qué es lo que en mi opinión ocurrió con el escritor de Lyon que sabía volar?

Va…

Antoine no sobrevivió el vuelo y su cuerpo seguramente corresponde al que yace en una fosa común en el cementerio de Carqueiranne, localidad costera francesa, correspondiente, todo indica en base a los relatos y notas publicadas, a un corpulento varón, presumiblemente con uniforme de aviador francés, cuyo cadáver decapitado apareció en una playa cercana unos días después del 31 de julio de 1944, a la que es relativamente acceder flotando siguiendo las corrientes marinas desde la Isla de Riou, donde finalmente se encontraron los restos del Lockheed Lightning P-35F-5B que volaba el humanista aviador, siendo esto último pareciéndome particularmente revelador. La verdad es que son muchas coincidencias. 

¿Y por qué no comprobarlo de una vez por todas, digamos, con una prueba de ADN? ¡Buena pregunta!

A la familia de mi amigo no le hace gracia otra teoría respecto a la muerte de su tío que no sea la del héroe que murió por su país y no les interesa confirmar versiones que apuntan por ejemplo, a que no fue abatido, sino que intencionalmente se accidentó, algo que no cuesta trabajo entrever en lo que dijo y escribió y en cómo actuó en los últimos días de su vida en la isla de Córcega, teoría que se refuerza conforme, hasta donde entiendo, no se encontraron impactos de bala en el avión descubierto en el fondo del mar.

Si bien por un lado quizás los sobrinos de este gran hombre tengan razón que hay que dejarlo en paz, el historiador que llevo dentro de mi tiende a desear que le cuenten ahora sí que la historia completa y con las correspondientes evidencias. 

Lo importante es que, haya sucedido lo que haya sucedido, su alma está en un plano superior, desollando volcanes, erradicando baobabs y viendo hermosas y frecuentes puestas de sol en su asteroide, muy bien acompañado por su enigmática y original flor y algo muy importante: cautivando al público, incluyendo el mexicano, al que invito a acompañarme en mi nueva presentación “Redescubriendo al Principito”, que con gusto impartiré el próximo martes 1 de febrero del 2022 a partir de las 19:30 en el “Foro del Tejedor” en los altos de la “Cafebrería El Péndulo” en la avenida Álvaro Obregón de la Colonia Roma de nuestra querida Ciudad de México.

Si les interesa el tema y quieren tener la oportunidad de conocer algo más de él, o debatirlo con otros asistentes y con quien firma esta nota, ahí está la oportunidad de hacerlo.

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