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02/08/2021

¡Auch! El vuelo humano al espacio ya es adulto mayor

Juan A. José / Martes, 6 Abril 2021 - 19:04

El 12 de abril del 2021 se cumplen los primeros sesenta años desde que un ser humano, en este caso el muy carismático ruso y entonces ciudadano soviético Yuri Alekséyevich Gagarin (1934-1968), a esas alturas con apenas 27 años de edad, quien con sus escasos 1.57 metros de altura podía acomodarse adecuadamente en los estrechos espacios de su nave, se convirtió, por lo menos oficialmente, toda vez que hay versiones no confirmadas que apuntan a que tuvo por lo menos un predecesor cuya misión no terminó exitosamente y por ende no resultaba propagandística para el régimen de Nikita Kruschev,  en el primer ser humano en volar al espacio exterior de la Tierra a bordo de la cápsula Vostok 1, logrando completar una órbita a nuestro planeta,  siendo recibido, tal y como siento se merecía, como todo un héroe a nivel mundial.

¿Ya son sesenta años desde la fecha?

¡Auch!

Así es, por lo tanto, bien se puede decir que el vuelo humano al espacio ya es un adulto mayor; seis décadas de aventuras en las que unos 560 hombres y mujeres han orbitado la Tierra, 562 han alcanzado el espacio y 24 varones, incluyendo los 12 que han caminado en nuestro satélite natural, llamado Luna, comenzando por mi conocido y admirado Neil Armstrong.

El asunto es que muchos de nosotros hemos transitado virtualmente toda nuestra existencia de la mano de esas hazañas, las cuales se constituían como la gran nota del día en los grandes medios de comunicación, llámense en esa época, radio, periódicos y por ahí televisión.

Algunos hasta nacimos en ese 1961 en el que el siempre sonriente Gagarin hizo su gesta y eso puede de alguna manera doler, en especial conforme constatamos que de pronto aquellas máquinas espaciales que en nuestra infancia nos maravillaban por su tecnología, hoy día son verdaderas reliquias dignas de museos en los que son exhibidas como parte de un ahora lejano pasado.

¡Eso de hacer paralelismos!

Sin embargo, no cabe duda que los de mi generación fuimos afortunados de vivir a la par de los primeros pasos de la conquista del espacio por el hombre, aventura que contrario a nuestra vida no tendrá fin; es más, me sumo a quienes predicen  que la última gran frontera humana será el cosmos una vez que las condiciones de habitabilidad en la Tierra se deterioren a tal grado por causas naturales o las consecuencias de nuestros errores y se obligue a unos cuantos  a abordar sin plan de viaje de regreso una nave ya sea para mantenerse permanentemente en órbita terrestre o trasladarse hacia otros planos siderales en los que nacerán las nuevas generaciones de homo sapiens, mismas que espero resulten más inteligentes, por lo menos en lo que a sustentabilidad se refiere que las actuales.

Por lo pronto quien firma esta nota no aspira a abandonar la tierra empleando un cohete, aun cuando definitivamente tiene toda la intención de irse asido de una parvada a radicar permanentemente en el Asteroide B612  al lado de algún amigo suyo y su rosa, llegado el momento que su existencia física en el llamado Planeta Azul haya concluido.

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