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23/06/2021

El carguero paliando lo que el de pasajeros trajo

Juan A. José / Martes, 2 Febrero 2021 - 19:53

¡Qué ironía! Habiendo sido uno de los principales vectores de propagación del virus, contribuyendo a que las primeras personas contagiadas lo propagasen por el mundo, el avión, y más concretamente el carguero, se está convirtiendo en una de nuestras mejores defensas al enfrentar la emergencia, haciendo enormes esfuerzos para distribuir equipo médico y de protección, para tratar de mantener en funcionamiento las cadenas de suministro y ahora, de manera destacada, para que esa anhelada vacuna llegue mediante un pinchazo de aguja a nuestros brazos.

Merecido cualquier reconocimiento que aerolíneas, autoridades, proveedores de servicios de todo tipo y el personal de tierra y aire reciban por realizar o facilitar esos vuelos que en buena medida contribuyen a que el aerotransporte se redima de una culpa que en el sentido estricto no es suya.  

Y es que a finales del año 2019 cuando comenzó la pesadilla, el avión hacía su trabajo de la mejor manera posible en beneficio de todos y de todas. Salvo casos específicos, caso notorio del Boeing 737 MAX, la industria de la aviación civil internacional cumplía con su objetivo de ofrecer acceso a transporte aéreo de pasajeros y mercancías en condiciones de seguridad, sustentabilidad, economía, regularidad y calidad. Tan buena era su labor, que el “bicho ese” se aprovechó y abusó de ella para diezmar a la humanidad, papel por el que los aeronáuticos del mundo entero han pagado como pocos profesionales un altísimo precio, sin menospreciar claro está en este sentido la generosísima y humana entrega y en miles de casos sacrificio del personal sanitario a todos los niveles.

En los próximos meses seremos testigos de cómo el otrora menospreciado en algunos aeropuertos segmento de la logística hará, como siempre lo ha hecho, una gran exhibición de profesionalismo al manejar los miles y miles embarques de los miles de millones de vacunas, esfuerzo en el que trabajarán “codo a codo” (no puedo decir “mano a mano” toda vez que no hay que tocarse con dichas extremidades), civiles como militares haciendo como les corresponde y la población sin duda necesita, una gran labor de equipo.

Pasará el tiempo y la historia narrará como hoy día recordamos lo hizo en Berlín, Alemania a finales de los años cuarenta del Siglo XX, que el avión y todos los que hacen posible que vuele salieron al rescate en los años 2020, 2021 y seguramente también en el 2022, sólo que esta oportunidad de la humanidad entera y no de la una localidad en particular.

Me parece una manera muy justa de reivindicar al aéreo y revalorar a todos los medios de transporte, incluyendo a esa apasionante actividad que algunos conocemos como logística, que tanto nos aporta en cada una de las actividades que realizamos.

Me da un enorme gusto pensar en la posibilidad que para ese grueso de la población mundial para la que el avión no era otra cosa que un medio empleado por los ricos para irse de viaje, a partir de ahora esa aeronave que ve en el aire pudiera ser símbolo de salud y de bienestar y por ende le brinde la más calurosa bienvenida a su geografía o presione para que las autoridades se la den.

A disfrutar entonces, y lo más importante, a valorar y agradecer el espectáculo de un avión carguero en nuestros espacios aéreos.

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