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17/10/2021

Político versus técnico

Gonzalo Carrasco / Jueves, 16 Septiembre 2021 - 22:28

Mucho se ha dicho acerca del rediseño del espacio aéreo del Valle de México, pero, ¿qué hay detrás de este movimiento tan significativo?, ¿está bien hecho?, ¿con qué finalidad se hizo esto?, ¿estamos en tiempo y forma para realizar los cambios requeridos o aconsejables?

Para empezar, sería más que conveniente que pudiéramos separar lo político de lo técnico y comprender que no es aconsejable mezclar temas, no nos sale bien el querer abarcar todo. Sin invadir esferas de especialidades, me gustaría plantear lo que tenemos en lo referente al espacio aéreo del valle de México para lo cual trataré de empezar viendo lo que tenemos hasta el momento, una realidad que no podemos cambiar. Por supuesto que no hablaré sobre si la solución a todo era haber continuado con el proyecto del aeropuerto de Texcoco, no le entiendo tanto al tema y creo que la información que podría tener sería a la que accedería cualquiera de los lectores, es decir, nada técnico, debidamente sustentado. Veo que las posiciones, interesantes y quizá válidas, están demasiado politizadas y muy cargadas hacia lo visceral y con esto se desvanece la objetividad. Se vale, ¡eh!, aclaro que este es un punto de vista personal.

Tuve la oportunidad de ser consultado acerca de la posibilidad de resolver el tema de la saturación del tráfico aéreo del valle de México, para lo que se habló del aeropuerto de Santa Lucía, en cuanto a espacio aéreo se refiere, y mi respuesta fue en el sentido de que donde se quiera un aeropuerto se puede planear, si se quiere en el zócalo capitalino (obviamente en sentido figurado) ahí operamos, los pilotos somos capaces de, mediante la planeación y adiestramiento adecuados, operar en cualquier lugar. Cuando los pilotos le metemos sentimiento o matiz político recortado, porque nunca hemos sido buenos políticos, fracasamos; volamos aviones y somos capaces de volar donde sea, nos metemos en el zócalo, si quieren, pero hasta ahí. Claro está que en espacios públicos se vale que opine cualquiera, como ciudadano o en conjunto, pero, en esto último toca a los canales autorizados hacerlo, digo, para que pese, de otra forma se diluye la opinión y no cuenta como gremio.

Lo que tenemos es un aeropuerto inserto en el valle de México, el AIFA, que está en construcción, se finaliza a principios del año que entra y se planea su operación para marzo del 2022. Este funcionará junto con el actual aeropuerto de México, el AICM y también operará con el de Toluca (AIT), el plan es que, entre los tres aeropuertos se incremente la capacidad de tráfico aéreo en el valle, durante, cincuenta años. Por supuesto que la obra está bien hecha, se trata de una obra multimillonaria que se logra en aproximadamente, 2,300 hectáreas (el actual está en 600 has). Se está trabajando en las vialidades de acceso, va a quedar bien, solo hay que dar tiempo de que esto se siga construyendo. Ahora bien, para que pueda existir una armonía en la operación de los tres aeropuertos es necesario recomponer los complejos procedimientos de llegadas y salidas que tendrán que realizarse de manera expedita y segura. Debo decir que en mis treinta y cinco años de ejercer la profesión de piloto, fui testigo de, al menos, dos rediseños. Algunos piensan que el cambio de procedimientos fue una suerte de capricho o porque es una campaña del actual gobierno, nada más alejado de la verdad.

El rediseño del espacio aéreo se hizo con expertos, nada menos que los que iban a hacer lo mismo con el otro proyecto. La aprobación vendría a manos de la autoridad mexicana, la AFAC, en este caso la cual puede asesorarse de quien considere prudente y aconsejable hacerlo. Los expertos extranjeros son gente de NavBlue que es una compañía de servicio, propiedad de la prestigiada fábrica de aeronaves europeas, de ala fija y ala rotativa, dedicada a proponer soluciones en operaciones aéreas y manejo de tráfico aéreo, obviamente aprobado por las autoridades europeas. Ellos son quienes van de la mano de Seneam (Servicios a la Navegación en el Espacio Aéreo Mexicano), el organismo gubernamental que se encarga del control seguro del tráfico aéreo en el territorio mexicano, son especialistas y profesionales y saben lo que están haciendo.

Los pilotos que lean esto no me dejarán mentir, la orografía del valle es complicada, pero se respetan las separaciones establecidas como mínimas de los puntos más altos. Los aviones son capaces de manejar el tipo de procedimientos que se requieran y al mando de pilotos profesionales realizarán las operaciones seguras, si tratamos de ser técnicos, quienes debemos serlo, y no políticos, no habrá ningún problema. Quizá haya problemas internos en Seneam, como nos hemos enterado en la prensa, me hubiera gustado más participación de gente de mayor experiencia qué hay dentro del organismo, tengo entendido que no fueron convocados, ignoro la razón, pero por supuesto que no comparto el que se haya prescindido de este valioso personal profesional. Esto último se puede rectificar y permitir que se revisen los procedimientos ya publicados, deberá analizarse si se puede dar la vuelta a obstáculos sensibles al ruido como hospitales, por ejemplo.

Repito, no es conveniente que se mire con anteojos políticos algo que es eminentemente técnico, aquí no entran los partidos políticos. La realidad es lo que se tiene y el proyecto del aeropuerto en Texcoco, quedó en el pasado, no es posible que se regrese a él. Operará Santa Lucía, así que junto con el aeropuerto actual y el de Toluca se creará el Sistema Aeroportuario Mexicano (SAM), se incrementará la capacidad de manejo de aeronaves en el valle de México. Yo traería a colación el sabio dicho que reza, zapatero a tus zapatos y las cosas irán mejor.

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