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22/10/2021

Control de tráfico aéreo en México

Francisco M. M… / Miércoles, 19 Mayo 2021 - 21:42

Poco después del término de la Primera Guerra Mundial, la aviación se vio en la necesidad de empezar a controlar a las aeronaves de todo tipo que, cada día en mayor cantidad, empezaban a surcar los cielos del mundo.

En el año de 1920, el aeropuerto de Croydon en Londres fue el primero en iniciar servicios de control de tráfico aéreo, siendo seguido por los Estados Unidos, que estaba basado en la operación del sistema de correos para poder ordenar y localizar aeronaves dedicadas a la entrega postal vía aérea.

Posteriormente, en 1930, se inauguró la primera torre de control en la ciudad de Cleveland, dedicada a regular todo el movimiento de llegadas y salidas de los aviones de la época.

Desde entonces, a la par del aumento sostenido del tráfico, también han crecido y mejorado enormemente los procesos que tienen que ver con el sistema de administración del espacio aéreo en todo el planeta y contamos con un sistema de control de aeronaves en tierra y en vuelo perfectamente establecido, con reglas claras de orden mundial que garantiza el orden, la fluidez de aeronaves durante los millones de vuelos que se registran cada año.

Afortunadamente, los controladores de tráfico aéreo en todo el planeta hoy se manejan con las mismas reglas, tienen en sus manos la más alta tecnología en equipo, procesos, procedimientos y entrenamientos, lo que ha garantizado, desde el punto de vista del control de aviones, que volar siga siendo la forma más segura de viajar.

Mi profesión como piloto comercial me dio la oportunidad de volar para tres aerolíneas internacionales y por lo mismo, operé en aeropuertos de todo tipo, sujeto al control de profesionales dedicados en áreas y aeropuertos de prácticamente todo el mundo.

Entre todos ellos, debo reconocer a los controladores de tráfico aéreo mexicanos que, con sus excepciones, han demostrado su alta calidad, que puede ser comparada con los mejores que se pueden encontrar en cualquier aeropuerto del mundo.

En los últimos meses, han surgido en México problemas entre grupos de interés de todo tipo y que tienen su raíz en cuestiones políticas y no técnicas, dejando a la vista una pugna que está afectando el trabajo de los controladores y como consecuencia, podrían comprometer la seguridad de los pasajeros que utilizan un avión como medio de transporte.

Debido a su enorme red de aeropuertos y no pocos espacios aéreos comprometidos por cuestiones orográficas y cuestiones climáticas, nuestro país requiere de profesionales bien entrenados y con experiencia para coordinar y ordenar un tráfico aéreo nacional e internacional que todos los días va aumentando.

Existen varios aeropuertos mexicanos que sostienen hoy mismo un gran número de operaciones y que se encontraban saturados en horas pico antes del inicio de la pandemia como los de Puerto Vallarta, Cancún, Tijuana, Guadalajara, entre otros.

El tráfico aéreo se empieza a incrementar en la actualidad y se espera que pronto alcance los niveles de saturación que tenía en el 2019.

Solo como un ejemplo, podemos decir que de todo el mundo llegan y salen aeronaves desde y hacia el aeropuerto Benito Juárez de la Ciudad de México y pronto se podrían alcanzar de nuevo las 60 operaciones por hora, para lo que se requiere de gente verdaderamente preparada y experta especialmente ante la próxima reconfiguración aeroportuaria y del espacio aéreo.

En algún momento, se ha divulgado el rumor en redes de que, debido a esos problemas políticos que hoy se viven al interior de SENEAM y en algunas instancias del gobierno involucradas, se podría echar mano de controladores militares para sustituir a los actuales civiles.

En la década de los setenta, muchos recordamos un intento similar cuando, por parte del gobierno de entonces, se tomó la decisión, debido a cuestiones políticas, de desaparecer a RAMSA (Radio Aeronáutica Mexicana), que reunía a los controladores aéreos en México.

Se trajo a controladores aéreos militares para sustituir a los civiles y aquellos no tenían la preparación ni la experiencia para controlar aeropuertos y un espacio aéreo que ya tenía una importante afluencia de tráfico.

Los problemas vinieron en cascada y hubo muchos riesgos probados, debido a errores de control bien registrados que no terminaron en un accidente aéreo grave solo por una cuestión de suerte de la cual, desde luego, no puede depender por ningún motivo la operación de una aeronave.

Poco después, y principalmente ante la enorme presión del público viajante, el gobierno se dio cuenta de que no podría garantizar la seguridad en el control de tráfico aéreo y dio marcha atrás, recontratando a muchos de los anteriores controladores civiles para hacerse cargo nuevamente de ordenar el tráfico y lo demás ya es historia.

Los controladores aéreos militares de hoy en día tienen otra formación, son buenos y son profesionales pero simplemente no están capacitados y lógicamente no tienen la  experiencia para garantizar el control de grandes números de aeronaves civiles.

Nuestros militares, y sea dicho esto con todo respeto, difícilmente podrían cumplir las exigencias del aumento del tráfico, especialmente en momentos en que cada día es necesario administrar y ordenar el flujo aéreo de más y mayores aeronaves en aeropuertos y espacio aéreo mexicano.

Ojalá que estos cambios tan radicales solo sean rumores, ojalá que todos los involucrados arreglen sus diferencias, ojalá que el estado siga garantizando la seguridad de los pasajeros aéreos con un sistema técnico moderno y con buen mantenimiento, con todo el personal bien entrenado y con profesonales expertos en el control de aeronaves concentrados en su trabajo y alejados de todo tipo de problemas políticos entre ellos y hacia el exterior.

Lo contrario resulta sencillamente inaceptable porque del orden y eficiencia en el sistema de control de tráfico aéreo mexicano pueden depender en un momento dado muchas vidas humanas.

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