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16/04/2021

La auditoría de FAA y AFAC

Francisco M. M… / Miércoles, 7 Abril 2021 - 22:20

Aunque el gobierno mexicano hizo lo posible por retrasarla, teniendo como argumento la pandemia, en octubre pasado se inició la auditoría que la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos lleva a cabo cada 10 años.

Esta auditoría va dirigida a las autoridades aeronáuticas de 86 países y se basa en el  programa IASA (Programa de Evaluación de Seguridad en la Aviación  Internacional).

Los países firmantes deben cumplir los requerimientos establecidos por la OACI en sus anexos 1, 6 y 8 principalmente y que en su conjunto marcan los principios y obligaciones a que están sujetos, para garantizar la seguridad de las operaciones aéreas en todo el mundo.

Esta auditoría no es de aceptación obligatoria para ninguna autoridad o país, pero el no aceptarla le da a Estados Unidos y a Europa el derecho de negar o restringir operaciones a las aerolíneas de esos países sobre sus territorios, si las autoridades no cumplen con el requisito, o sea, se reservan su derecho de admisión.

Hace ya una década, las autoridades aeronáuticas de México fueron auditadas y, por no cumplir, con las regulaciones y procesos mínimos establecidos por OACI, nuestro país fue degradado a categoría 2 .

En esos días no hubo mucha información al respecto, pero supimos que un gran número de fallas tuvieron que ver con la falta de recursos humanos y económicos para que las autoridades mexicanas pudieran cumplir con los principios establecidos en los diferentes anexos de OACI.

De aquella auditoría surgió la necesidad de cambios profundos y se planeó el establecimiento de la nueva AFAC, que vino a sustituir a la DGAC, habiéndose comprometido a llevar a cabo cambios importantes.

Desafortunadamente hasta hoy, la AFAC parece ser un simple cambio de nombre ya que a pesar de los esfuerzos, la Agencia Federal sigue padeciendo los mismos problemas del pasado, pero ahora muy agravados como consecuencia de la emergencia sanitaria que estamos viviendo.

A lo anterior, habría que añadir que debido a los programas de austeridad del gobierno actual, se ha hecho un recorte de más de 130 millones de pesos a su presupuesto, afectando de muchas formas su funcionamiento, por lo que no  se ve como se puedan disminuir las posibilidades de que México caiga otra vez en la categoría 2.

Quizá la necesidad imperiosa de aumentar el tráfico aéreo entre México y Estados Unidos, para reactivar la  economía de ambos países sea algo que pudiera salvar al nuestro de ser degradado en un momento en que resultaría verdaderamente grave que fueran impuestas restricciones operativas a las aerolíneas nacionales en los aeropuertos y espacios aéreos  norteamericanos.

El anterior director general de AFAC, Rodrigo Vásquez Colmenares había comentado que México había realizado “cambios profundos” durante los últimos diez años, por lo que nuestras autoridades de aeronáutica estarían mejor preparadas que antes para enfrentar una nueva auditoría.

Lo que hoy observamos es que esos “cambios profundos” no lo fueron tanto y actualmente  no vemos resultados que hayan modificado de manera fehaciente los procesos exigidos por FAA.

La AFAC sigue padeciendo y en el peor momento de falta de recursos de todo tipo para poder supervisar a las aerolíneas nacionales, escuelas de vuelo y aeropuertos.

La AFAC sigue inmersa en una burocracia rampante, no cuenta con el personal suficiente entrenado  y adecuado, existe sobrecarga de trabajo, retraso importante en miles de trámites, no se tiene disponible la alta tecnología actual y no tiene los recursos económicos necesarios que según los enterados deberían de ser de unos mil millones de pesos.

Ahora toca al General Rodríguez Munguía, nuevo director de AFAC resolver el gran problema que tiene para enfrentar las resoluciones finales sobre la auditoría por parte de FAA pero más importante aún, hacer todo lo necesario para garantizar la seguridad de las operaciones aéreas dentro de nuestro país, así como la de los millones de pasajeros que utilizan nuestras aerolíneas y aeropuertos mexicanos.

Lo anterior solo se  podrá lograr si efectivamente en AFAC se llevan a cabo cambios, no de fachada o de simple maquillaje, sino cambios verdaderos, palpables, profundos y rápidos para convencer a FAA y OACI de que México tiene una Agencia Federal ordenada, eficiente  y capaz para hacer su trabajo de garantizar procesos de seguridad que vayan de acuerdo con una industria aérea que, a pesar de los problemas, se reactiva rápidamente.

Para México, caer en la categoría 2 sería por decir lo menos, desastroso.

Ojalá que el General Rodríguez Munguía lo vea en toda su dimensión y actúe en consecuencia para evitarlo.

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