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22/04/2018

Aterrizaje forzoso aumenta presión en escuelas de aviación

Jorge Castellanos / Miércoles, 8 Noviembre 2017 - 09:38
Nuevo accidente en Toluca pone la responsabilidad de la autoridad aeronáutica bajo la lupa

El accidente de una aeronave tipo Cessna perteneciente a la escuela denominada Capacitación Aérea Integral, ocurrido la mañana de este martes en una importante avenida de Toluca, Estado de México, ahondó la crisis de las instituciones formadoras de profesionales de la aviación en nuestro país, cuyos protocolos de seguridad muestran señales de atraso, además de que cada nuevo percance pone en jaque la labor de supervisión de la autoridad aeronáutica.

De acuerdo con un comunicado del aeropuerto internacional de Toluca, una falla mecánica, registrada poco después del despegue, fue la causante de que el avión monomotor matrícula XB-ICZ debiera realizar una maniobra de emergencia y aterrizara sobre esta vialidad aledaña al aeródromo mexiquense. Afortunadamente, no se registraron personas heridas.


Ante el suceso, llama la atención que apenas en septiembre pasado la escuela promocionaba en su perfil de Facebook a la aeronave siniestrada como su “nueva adquisición”.


Sin embargo, el que una aeronave sea nueva no reduce el riesgo de accidente, de acuerdo con el ingeniero Víctor Manuel del Castillo, experto en seguridad operacional.

Entrevistado por A21, el especialista en factores humanos señala que, si bien las omisiones y errores en la operación son de las personas (los pilotos), es de preocuparse que una institución encargada de capacitar en estos temas sea opaca en cuanto a los datos que presenta ante el público:

“Su página de internet tiene muy poca información... es muy vaga: no tiene nombre del director ni de los instructores, ni tampoco hay fotografías de los mismos… no hay nada más que promesas”, enfatizó.

A21 intentó ponerse en contacto con Capacitación Aérea Integral para conocer su postura. Se nos refirió que una persona de nombre María Elena era la indicada para dar informes y que nos comunicáramos más tarde. En la segunda llamada, se nos dijo que la encargada ya no trabajaba ahí y cortaron la comunicación. Al tercer intento, otra persona nos refirió que María Elena ya se había retirado y que nadie más podía dar detalles.

Círculo vicioso

Sobre la responsabilidad de informar al público acerca de las causas del accidente, el ingeniero Del Castillo clarificó que ésta recae en la Comisión Investigadora de Accidentes de Aviación de la Dirección General de Aeronáutica Civil (DGAC), como entidad encargada de la investigación.

Sin embargo, el especialista lamentó que la dependencia no cuenta con suficiente personal (y además está mal pagado) para llevar a cabo una supervisión más exhaustiva a operadores aéreos como las escuelas de aviación.

En particular, apuntó que la DGAC debe asegurarse que estas instituciones hayan implementado un Sistema de Gestión de Seguridad Operacional (SMS por sus siglas en inglés), una herramienta “no para evitar accidentes, sino para que todos en la organización conozcan y contemplen los peligros latentes en la operación, los reporten y hagan una gestión de riesgo por cada reporte”.

Así, se forma un círculo vicioso pues además de tener que cerciorarse de que las escuelas estén al día con sus protocolos, cada vez hay más accidentes, lo que provoca que deban destinar mayores recursos y tiempo a las labores de investigación, restando a las acciones de prevención.

El experto recordó el caso de la aeronave de la Escuela de Aviación México, que desapareció durante un vuelo de práctica en la Costa Grande de Guerrero el 1 de septiembre pasado, y que fue encontrada mes y medio después junto con los cuerpos de sus dos tripulantes (instructor y estudiante).

Esto es inaceptable. Algo se está haciendo muy mal. Y hoy no hubo pérdida de vidas. Si hubiera sido así, el escándalo sería mucho mayor. Ahora imagínate que pase esto en una operación más grande. Ya desde ahorita tienen que empezar a preocuparse –y a ocuparse– los encargados de la seguridad”, enfatizó.

Finalmente, destacó la responsabilidad civil de la escuela por las afectaciones a la infraestructura urbana (postes de luz derribados) y a la comunidad (embotellamiento y pérdidas económicas en los comercios locales) pero, en mayor medida, apuntó a la responsabilidad de la autoridad aeronáutica para asegurarse de que el SMS y otros procesos de seguridad estén constantemente actualizados y aplicados con rigor.

Se viene otro accidente y entonces se olvida uno automáticamente del anterior, y después vendrá otro más grande y se olvida uno de los tres o cuatro anteriores. Eso es lo que está sucediendo”, puntualizó.

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