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25/09/2018

Un joven brillante, pero joven al fin

Anli Álvarez Ramirez / Viernes, 29 Septiembre 2017 - 10:52
Caso Escuela de Aviación México: ¿Quién es el culpable? (Segunda parte)

Hoy se cumplen treinta días de la desaparición del Cessna-152 de la Escuela de Aviación México (EAM), y la autoridad del Aeropuerto Internacional de Acapulco ha confirmado a Fernando Rivera, padre de Jesús Fernando Rivera García, aspirante a piloto comercial de 20 años y uno de los tripulantes del avión, que la de este 30 de septiembre será la última jornada de búsqueda.

Aquel 1 de septiembre, cuando la aeronave perdió contacto con la estación VOR acapulqueña en un trayecto de práctica desde Zihuatanejo, Hugo Alfredo Acuña Ortiz, piloto de EAM originario de Zacatecas, tenía escasos noventa días en su puesto como instructor de vuelo y sólo era mayor que su alumno por unos meses.

El señor Rivera sabía de la juventud del tutor de su hijo, y estaba al tanto de que Acuña cobraba 70 pesos la hora, pero nunca supo si estaba certificado o si tenía algún contrato firmado con la escuela.

En entrevista con A21, Alfredo Velázquez, director del plantel educativo, negó que el guía percibiera esa cantidad por sus servicios (sin revelar más detalles) y afirmó que Hugo, de 21 años, era integrante del programa de formación de instructores de EAM y contaba con más de 800 horas de vuelo en la zona donde se extraviaron él y su compañero.

El directivo resaltó además que el joven zacatecano también participó en sesiones de capacitación con Volaris para pilotear aviones de pasajeros tipo Airbus A320. “Si tiene la capacidad de volar un avión de ese tamaño, desde luego que puede con uno más pequeño”, enfatizó.

¿El alumno hace al maestro?

Para el ingeniero Víctor Manuel del Castillo, experto en sistemas para la identificación de peligros y gestión de riesgos de los proveedores de servicios aeronáuticos, no se trata de “darle (o no) una oportunidad a los jóvenes, sino de una cuestión seguridad”.

En términos regulatorios, la Dirección General de Aeronáutica Civil es la autoridad encargada de certificar –previo examen oral, escrito y técnico de vuelo– que un miembro de una institución educativa está facultado para “llevar a cabo actividades de docencia relacionadas con la actividad aeronáutica”.

En contraste, la definición de piloto, comprendida dentro del Reglamento para la Expedición de Permisos y Licencias del Personal Técnico Aeronáutico como “titular de una licencia otorgada por la Autoridad Aeronáutica para realizar funciones esenciales para la operación completa de la aeronave”, refleja que se trata de procesos formativos distintos.

Hipótesis esperanzadora

Amén de controversias, este caso puso de manifiesto un principio fundamental de cualquier operación de rescate: las primeras 72 horas son de vida o muerte. De ahí la angustia de Hugo Acuña, padre del instructor quien denunció ante Animal Político la lentitud del comandante del Aeropuerto de Acapulco para iniciar las labores formales de búsqueda, que se retrasaron hasta tres días desde la desaparición de la aeronave.

Pero hay una pista que mantiene viva la esperanza: el Emergency Locator Transmitter (ELT), un transmisor de radio que activa una señal de alerta ante una emergencia o falla. De acuerdo con Alfredo Velázquez, este instrumento, requisito obligatorio para todas las aeronaves de ala fija a cargo de proveedores aéreos, funcionaba normalmente.

“Hay una señal que está dentro de la investigación pero la fuerza con la que transmitía no es la habitual. Eso nos puede hacer pensar, con todas las reservas del mundo que la aeronave pudiera estar en el mar”, puntualizó el director de EAM.

Pero el reloj sigue corriendo, y la posibilidad de un hallazgo se debilita con cada minuto que pasa. Como en el caso del Colegio Rébsamen en la Ciudad de México, en Guerrero se busca la verdad. Y por mucho que la negligencia y el descuido se empeñen en enterrarla, ésta saldrá a la luz.

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